Fernanda Durán
Con un mensaje marcadamente político en defensa de la autonomía universitaria, críticas veladas a los mecanismos de presión presupuestal y una narrativa institucional centrada en resistencia, transparencia y autosuficiencia, el rector Alejandro Javier Zermeño Guerra rindió este 30 de abril su segundo informe del periodo 2024-2028 al frente de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), en un acto donde destacó la presencia del enlace de la Secretaría de Gobernación federal, Juan Ramiro Robledo Ruiz, en contraste con la ausencia de figuras legislativas estatales visibles.
Desde el Auditorio Rafael Nieto Compeán, Zermeño no limitó su intervención a un balance académico o administrativo. Tanto su discurso como el video institucional proyectado durante la ceremonia construyeron una narrativa de confrontación indirecta frente a los riesgos políticos y económicos que, afirmó, enfrenta la universidad pública cuando su autonomía depende de decisiones presupuestales externas.
“2025 no fue un año sencillo”, reconoció el rector, al advertir que la UASLP, como otras universidades públicas del país, ha tenido que enfrentar “presiones externas” que pueden expresarse mediante recortes, retrasos en recursos o intentos de injerencia en sus órganos de gobierno.
En ese contexto, sostuvo que uno de los principales mecanismos de presión ha sido el financiamiento, al señalar que depender de recursos públicos vuelve a las instituciones vulnerables a decisiones que no siempre responden a una planeación educativa de largo plazo.
Aunque evitó confrontaciones directas con nombres o actores específicos durante el informe formal, el mensaje fue insistente: la autonomía universitaria no solo se defiende en el discurso, sino con presupuesto suficiente, oportuno y sin condicionamientos.
“La autonomía no es un privilegio, es una entrega”, remarcó también el video institucional.
Transparencia como respuesta a señalamientos
En medio del conflicto financiero sostenido durante meses con el Gobierno del Estado y el poder legislativo por ministraciones incompletas, Zermeño colocó la fiscalización como uno de sus principales escudos políticos. Destacó que la Auditoría Superior de la Federación revisó el 98.5 por ciento del presupuesto universitario sin encontrar irregularidades pendientes.
“En esta universidad, el rigor académico empieza por la honestidad en el gasto”, afirmó, en una frase que funcionó también como respuesta a narrativas externas sobre observaciones financieras.
Logros académicos y expansión territorial
Más allá del tono defensivo, el rector presumió cifras históricas en matrícula, investigación y cobertura territorial: 33 mil 224 estudiantes distribuidos en ocho municipios; 744 investigadores en el Sistema Nacional, la cifra más alta en la historia institucional; y primer lugar nacional en el examen de ingreso CENEVAL.
Subrayó además el crecimiento de la presencia universitaria fuera de la capital, particularmente en regiones como Huasteca, Altiplano y Zona Media, presentando esa expansión como prueba de que la universidad no se ha limitado a un proyecto centralista.
También destacó que el 19 por ciento de la operación universitaria provino de ingresos propios, derivados de convenios, servicios e investigación, lo cual presentó como una expresión práctica de autonomía financiera ante insuficiencias presupuestales externas.
Presupuesto, presión y “ataque a la autonomía”
Ya en entrevista posterior, Zermeño fue más directo respecto al conflicto financiero con el Ejecutivo estatal, al recordar que el gobernador había prometido desde marzo ministraciones completas en “doceavos” durante 2025.
“Si esos doceavos no se están llegando completos, pues ya empieza a haber un ataque a la autonomía, a la libertad de la institución”.
El rector describió la incertidumbre operativa que generan los retrasos presupuestales, al señalar que la universidad se mantiene constantemente bajo presión para cubrir servicios esenciales como electricidad, agua, salarios y operación básica.
Además, afirmó que una iniciativa en cuestión de autonomía financiera ya ha sido lanzada tanto en papel como en llamados desde hace años, por lo que la única opción que queda es que el estado reserve el 2.7 por ciento del presupuesto estatal para lograr el objetivo que tanto ha solicitado la SEP.
Un informe con tono de posicionamiento políticoLejos de un formato meramente administrativo, el segundo informe de Zermeño operó también como posicionamiento político-institucional: una universidad que reivindica su autonomía, presume resultados pese a restricciones y exige que el respaldo a la educación superior pública se traduzca en presupuesto real.
“A las autoridades presentes los invito a que esa convicción se convierta en presupuesto, si no como una obligación con la gente que confió en ustedes y los puso ahí. Porque cuando una universidad pública es fuerte, no solo cambia una carrera, cambia el destino de una familia, cambia el destino del municipio, del estado y a veces del mundo entero. Nosotros hacemos nuestra parte, siempre la hemos hecho. El resto es voluntad. Siempre autónoma, por mi patria educaré”, lanzó hacia el cierre.
Con ello, el rector dejó claro que, para la UASLP, el principal desafío ya no es únicamente crecer o innovar, sino sostener su independencia académica y operativa en medio de tensiones financieras y políticas que, según su narrativa, siguen poniendo a prueba a la universidad pública.




