Rapiña presupuestal

Rapiña presupuestal

Por Victoriano Martínez

No podía ser de otra manera.

Los poderes Ejecutivo y Legislativo sacaron la cuchara más grande que encontraron para redistribuirse el incremento al presupuesto originalmente previsto en la iniciativa presentada el pasado mes de noviembre.

Una vez aprobado el presupuesto federal, el estatal se incrementó en mil 584 millones 176 mil 598 pesos. Un aumento del 3.42 por ciento.

El Ejecutivo distribuyó entre sus dependencias y programas el 91.36 por ciento, es decir, mil 447 millones 332 mil 902 pesos de los recursos adicionales que se prevé que se recibirán.

A los otros dos poderes, los organismos autónomos, las instituciones de asistencia social y las previsiones para desastres y por responsabilidad patrimonial les dejó un residual 8.64 por ciento, que representa 136 millones 843 mil 696 pesos.

Para la reasignación de esos recursos tampoco podía ser de otra manera.

La LXII Legislatura, que a lo largo de su primer periodo ordinario de sesiones acumuló señales de seguir los pasos de la peor legislatura de la historia, cerró el año con una demostración más de que la expectativa de austeridad (por sus promesas) es el mayor gesto de incongruencia.

Aseguraron que en 2019 mantendrían un gasto similar al de 2018, pero aprovecharon los ajustes a la iniciativa del Presupuesto de Egresos para este año que inicia para agenciarse 10 millones 811 mil 468 pesos adicionales.

Si se toma en cuenta que la Auditoría Superior del Estado (ASE) es un organismo autónomo del Poder Legislativo en el que tienen mucha injerencia los diputados, sobre todo como espacio para sus recomendados –ese mal que no ha desaparecido–, la cuchara que le metieron al presupuesto fue de proporciones mayores.

A la ASE le autorizaron un aumento 30.35 por ciento en el presupuesto originalmente planteado en la iniciativa del Ejecutivo del mes de noviembre, con lo que aumentó en 66 millones 691 mil 750 pesos.

De esa manera, en el ámbito del Poder Legislativo los ajustes al presupuesto pusieron al alcance de los austeros diputados nada menos que 77 millones 503 mil 218 pesos adicionales, el 56.64 por ciento de las migajas que dejó el Ejecutivo.

Como representantes populares, los diputados son quienes aprueban el presupuesto y con ello la distribución de los recursos públicos que se ejercerán en el estado.

Como los viles vividores de la política en los que se transforman, comenzarán el año con un acto de rapiña glotona para arrancarle una rebanadita más al pastel del presupuesto estatal.