22 de julio: Día mundial contra la minería de tajo a cielo abierto, en memoria de Cerro de San Pedro, SLP

Enrique Rivera Sierra

Este 22 de julio se conmemora el Día Mundial contra la Minería de Tajo a Cielo Abierto. No es una fecha oficial impuesta desde arriba, es una iniciativa ciudadana que nació aquí, en San Luis Potosí.

Fue impulsada en 2009 por activistas mexicanos y canadienses, al calor de los triunfos jurídicos que ese año logró el Frente Amplio Opositor a la Minera San Xavier, así como Pro San Luis Ecológico, en defensa del Valle de San Luis Potosí y en contra de la destrucción de Cerro de San Pedro.

Pocos potosinos conocen ese origen, y vale la pena recordarlo.

En septiembre de 1996 llegaron a la iglesia del pueblo de Cerro de San Pedro a prometer que el pueblo renacería como ave fénix. La empresa era entonces Metallica Resources, después Minera San Xavier, filial de la canadiense New Gold Inc. La condición era que el poblado histórico, fundado en 1592, desapareciera.

La comunidad dijo que no, pero el proyecto avanzó.

Desde la perspectiva agraria, lo que ahí ocurrió no fue solo un daño ambiental, fue un atropello a la legalidad ejidal. La empresa tomó posesión de tierras del ejido Cerro de San Pedro mediante un contrato de arrendamiento firmado con personas que no tenían calidad agraria, contrato que fue anulado por el Tribunal Unitario Agrario y por el Tribunal Colegiado. Aun así, se cerraron caminos vecinales de más de 400 años, se cercó al pueblo y se dinamitó el cerro símbolo que diera vida y sustento al San Luis novohispano.

Entre 2006 y 2008 se consumó la destrucción. El cerro que da identidad a nuestro Escudo de Armas dejó de existir. En su lugar quedó un tajo de 1.5 kilómetros de diámetro. Para su operación se llegaron a utilizar diariamente hasta 32 millones de litros de agua mezclada con toneladas de cianuro, en una zona semidesértica.

Se ganó en tribunales. En 2009 se logró la anulación de la autorización ambiental. Pero la empresa no acató de inmediato y siguió operando. En los hechos, se consolidó una frase que duele: se ganó legalmente, pero se perdió en los hechos.

En esta larga defensa hubo voces que no se pueden olvidar. Una de ellas fue la del historiador Dr.  Juan Carlos Ruiz Guadalajara, investigador de El Colegio de San Luis e integrante del Colectivo Azul. Fue de los pocos académicos que alzó la voz públicamente, que acompañó al movimiento en la plaza y en los medios, y que impulsó que el 22 de julio se convirtiera en un día mundial contra este destructivo método extractivista. Su desaparición física  dejó un gran vacío, pero su legado quedó en la memoria de esta lucha que él ayudó a visibilizar.

Hoy, desde la responsabilidad que me corresponde como representante de la Procuraduría Agraria en el Estado, esta historia nos deja lecciones muy claras.

La defensa del territorio es esencialmente una defensa agraria. Cuando se divide a un ejido, cuando se falsifica una asamblea, cuando se contamina el acuífero del Valle, se violentan derechos humanos consagrados en nuestra Constitución.

La minería de tajo  a cielo abierto es un modelo altamente agresivo: remueve cerros completos con explosivos, contamina el agua con sustancias tóxicas, acaba con flora y fauna endémica y, al irse, deja desempleo y un daño que no ha sido reparado.

Cerro de San Pedro es nuestra cicatriz abierta. Pero también es el recordatorio de que el ejido unido, informado y acompañado por instituciones que sí cumplen su función de garante, puede enfrentar cualquier interés ajeno a la comunidad.

Un pueblo que olvida cómo destruyeron su cerro símbolo, corre el riesgo de que le destruyan y contaminen de manera puntual su flora y fauna.

Por eso, este 22 de julio no es solo una conmemoración ambientalista. Es un aniversario potosino que le apuesta a la memoria colectiva, nunca más otro ecocidio como el  perpetuado por  el neoliberalismo en Cerro de San Pedro, San Luis Potosí.

Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Astrolabio.