Hacia unos lineamientos que favorezcan los derechos de las audiencias

Alejandro Rubín de Celis

Apenas unos días después de iniciar una consulta para someter a consideración de la sociedad los Lineamientos para la Protección de los Derechos de las Audienciasconcesionarios de radio y televisión (y también diarios impresos y electrónicos que no tienen vela en el entierro), ya habían  puesto el grito en el cielo al denunciar posible  censura en sus contenidos, principalmente los editoriales.

Lo primero que hay que aclarar es que estos lineamientos son únicamente para radio y televisión abierta y de paga, que se desprenden de la Constitución y de la Ley en Materia de Telecomunicaciones y Radiodifusión, y que se encuentran en un periodo de consulta que inició el 27 de julio y  termina el 21 de agosto.

Los temas centrales que contienen estos lineamientos son: derechos de las audiencias, derecho de réplica, códigos de ética y defensoría de las audiencias. En esta ocasión dejaremos de lado el derecho de réplica. Veamos los elementos básicos de los otros tres.

Los códigos de ética no los impone el Estado, los definen los concesionarios de radio y televisión, de manera que son ellos los que determinan sus principios y valores y los compromisos que asumen frente a sus audiencias. Quedan en libertad, incluso, de modificar su código de ética en el momento que así lo consideren.

Las personas defensoras de las audiencias, que son las encargadas de garantizar el cumplimiento de los códigos de ética y de recibir y procesar las quejas y propuestas de los consumidores de contenidos, son designadas por los propios concesionarios, y, si así lo deciden, puede ser uno(a) de sus ex colaboradores(as). Basta con que elijan a alguien que no haya trabajado en sus empresas de radio y/o televisión solo dos años antes de su nombramiento, para designarla.

Hasta aquí la pregunta es, ¿se vislumbra o identifica alguna norma o acto de censura por parte del Estado?

El artículo 8 de los Lineamientos establece 14 derechos de las audiencias. Tres de ellos han generado gran polémica: Distinguir publicidad y propaganda del contenido que se  transmite,  diferenciar claramente la información de la opinión, y atender el deber de diligencia de la información periodística.

El artículo 9 prohíbe presentar, como información periodística, un contenido que es propaganda o publicidad. Esa prohibición tiene una base muy sólida. Desde hace décadas, televisoras y radiodifusoras (también los medios impresos aunque para el caso no aplica) integran publicidad comercial y propaganda política en los contenidos que transmiten. Eso les retribuye grandes dividendos que no obtendrían si dejaran claro a sus audiencias que esa publicidad o propaganda no es parte, en sentido estricto, del contenido de un noticiario, un programa de opinión o de cualquier otro género. De ese modo han engañado a su auditorio dándole, por ejemplo, un contenido que favorece a un político, que se le presenta como una nota periodística, es decir, le han dado gato por liebre. Lo que se busca es evitar lo que se conoce en el ámbito de la radiodifusión como publicidad engañosa. ¿Está usted de acuerdo, amable lector, en que le dejen clara esa distinción?

Lo que plantean los Lineamientos es que se mencione cuando el contenido sea publicidad o propaganda, o bien se coloque “de forma clara, legible y visible” la letra “P” al inicio y al final del espacio comercializado, por lo menos durante 5 segundos. En el caso de publicidad o propaganda integrada a un contenido, se debe expresar previamente y de manera clara que se trata de alguna de las dos variantes ¿Es mucho pedir? Empresas extranjeras de televisión de paga ya lo hacen de esa forma o de manera similar, ¿por qué en México no podría hacerse?

En cuanto a distinguir información noticiosa de la opinión de la persona que la emite, las propuestas se establecen en el artículo 11 de los Lineamientos y entre otros destaca los siguientes elementos distintivos: “En Contenidos noticiosos o que cuenten con secciones informativas o noticiosas específicas: plecas, cortinillas, mensajes en la pantalla o cualquier otro elemento, que permita identificar plenamente que la persona informadora, comentarista o conductora, expresa de forma indistinta, sus opiniones y mensajes noticiosos”. Lo mismo aplica para los que no tienen secciones o espacios informativos específicos. En contenidos de opinión, aplican los mismos elementos pero resaltando que se trata principalmente de “opiniones”.  En ambos casos, los elementos distintivos aparecerán, al menos, al principio y al final del programa. 

En los casos de radio y audio de paga, “Se deberán incorporar elementos sonoros que permitan identificar plenamente que en el Contenido, la persona informadora, comentarista o conductora, expresa de forma indistinta, sus opiniones y mensajes noticiosos o únicamente opiniones”. En este caso aplica que los recursos distintivos aparecerán sólo al principio y al final del programa.

Sin duda la propuesta que ha creado mayor controversia es la relativa al periodismo en su vertiente de la veracidad de la información que se transmite. El artículo 12 establece que “Las Concesionarias de Televisión Abierta y Radio, así como las del servicio de Televisión y/o Audio de Paga o las Programadoras, adoptarán las medidas necesarias para no difundir información falsa, descontextualizada o información histórica como si fuera actual…”, ajustándose a “… los criterios editoriales y valores que establezcan en sus Códigos de Ética para el tratamiento de la información noticiosa”.

Partidos de oposición, principalmente el PAN, han aprovechado el tema de los Lineamientos para criticar al gobierno federal al afirmar que, finalmente, será éste, a través de la Comisión  Reguladora de Telecomunicaciones (CRT), la que definirá qué hechos presentados como noticia son verdaderos y cuáles no, o bien qué información es falsa y cuál no. Ciertamente es un tema muy polémico, y más porque la Comisión no es un órgano autónomo, sino que depende de la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones, la cual forma parte del gobierno de la República.

Lo que es una realidad es que se ha comprobado la circulación de noticias clara e indiscutiblemente falsas en radio y televisión, y que es necesario encontrar formas y mecanismos para evitar la desinformación imperante, más aún en un contexto de polarización política como el que prevalece en el país y en torno al cual muchos medios electrónicos han tomado partido.

Al margen de los lineamientos que finalmente resulten de la consulta pública que está en desarrollo y en la que participan concesionarios, instituciones académicas, organizaciones de la sociedad civil y público en general, la CRT tiene frente a sí el enorme desafío de demostrar que cualquier sanción que llegue a imponer (que en la propuesta va del 0.01 al 1.00 por ciento de los ingresos del medio de que se trate) esté suficientemente fundamentada, y evitar caer en otro de los riesgos que plantea principalmente la oposición: castigar a televisoras y radiodifusoras que critiquen la actuación del Poder Ejecutivo Federal en grados que éste no llegue a tolerar.

Por lo pronto, la consulta continúa y seguramente el documento final de los Lineamiento para la Protección de los Derechos de las Audiencias será distinto al que se puso inicialmente sobre la mesa. Esperamos que al término de este importante ejercicio se hayan reunido y sistematizado propuestas que mejoren el contenido del documento y, sobre todo, que se pongan en práctica y se cumplan las disposiciones que finalmente se aprueben, para que televidentes y radioescuchas realmente pueden ejercer sus derechos a plenitud.    

En cuanto a la polémica de la supuesta censura a través de los Lineamientos, los concesionarios, mediante la Cámara Nacional de la Industria de Radio y Televisión (CIRT),  ya fijaron su postura: No hay tal intención de censurar. No sólo eso, reconocen que la consulta ha registrado avances a favor de los derechos de las audiencias y de los medios electrónicos.  

Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Astrolabio.

Es Licenciado en Ciencias de la Comunicación por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente. Periodista desde hace 38 años. Fue coordinador de Noticias de Canal 7 de televisión en SLP y director de la revista Transición en sus versiones impresa y electrónica. Docente universitario durante 31 años. Ha impartido materias de periodismo, ética de la comunicación y opinión pública.