Necesario que las mujeres tengan poder real en la toma de decisiones en el sector hídrico: especialistas

Estela Ambriz Delgado

En el marco de la 6ª Edición del Conversatorio Mujeres por el Agua, organizado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), junto con el Centro Regional de Seguridad Hídrica (CERSHI) bajo auspicio de la UNESCO, especialistas, académicas y funcionarias hicieron un llamado urgente a transformar el sector hídrico, históricamente masculinizado, en un espacio donde las mujeres ejerzan poder real en la toma de decisiones.

El evento tuvo como panelistas a la directora del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA), Patricia Herrera; la especialista en gobernanza y género, así como participante en el proyecto Resiliencia Hídrica del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Brenda Suárez; la maestra Carmen Guerrero, directora de Agua y Soluciones Climáticas; y la directora de Vinculación y Proyectos Especiales de la UNAM, Martha Castañeda.

Además de la coordinadora general del Acuerdo Nacional por el Derecho Humano al Agua, de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), Paola Félix Díaz; y la directora de agua de Pronatura, México Paola Gordon, quienes al no poder asistir enviaron en video sus respuestas a los cuestionamientos que fueron planteados.

Ante la pregunta del moderador sobre los principales retos que como mujeres han enfrentado en el sector hídrico, coincidieron en que el manejo del agua ha sido visto tradicionalmente como una “mercancía” o un “reto de ingeniería”, dejando de lado la dimensión social y el impacto diferenciado que tiene la escasez en mujeres y niñas, quienes suelen ser las principales gestoras del recurso en el ámbito doméstico y comunitario.

Brenda Suárez puntualizó que el reto fundamental ha sido generar espacios de toma de decisiones sobre los ecosistemas y recursos naturales, pues constantemente han tenido que demostrar de diversas formas que tienen conocimiento al respecto y
o crear autoridad en el discurso.

“A nivel de las comunidades, tenemos esta brecha cultural que suele ser un obstáculo, porque a las mujeres no se les convoca a los espacios de toma de decisión, a las asambleas ejidales o a los Consejos de Cuenca, incluso si vemos cuántas mujeres participan en los consejos de Cuenca, en los consejos de Áreas Naturales Protegidas son minoritarias. Quiere decir que no se están tomando en cuenta las opiniones y perspectivas de una diversidad muy grande de mujeres”.

Patricia Reyes compartió que cuando llegó al sector hídrico, este era un campo minado porque estaba plagado de hombres y además de ingenieros, por lo que como mujer y además procedente de las ciencias sociales, fue difícil y primero tuvo que ganarse el espacio de respeto.

“Nosotros venimos de atrás porque tenemos que demostrar lo que sabemos, ¿no? mientras los que ya tienen el campo ganado llegan muy tranquilos y, aunque no sepas, de todos modos es ingeniero, eres hombre, adelante”.

En este sentido celebró que la actual titularidad de UNESCO proponga juntar las ciencias naturales con las sociales, pues problemáticas como la desigualdad en el abasto de agua potable requieren inclusive más que un trabajo interdisciplinar, ahora requiere transdisciplina, a fin de trabajar un marco conceptual compartido holístico, trascendental, integrativo y colaborativo, que integre los saberes científicos con los conocimientos tradicionales de las comunidades.

Para responder al cuestionamiento, Paola Gordon Luna explicó los conceptos de sector hídrico e interseccionalidad de género. El primero engloba un gran número de actividades que van desde el abastecimiento de agua potable, tratamiento de las aguas residuales, la construcción de infraestructura hidráulica, gobernanza, gestión de cuencas, planificación urbana, entre otros, que también engloba a diferentes actores.

Al ser un gran número de actores, desde el ámbito gubernamental, empresarial, académico, social, hasta comités, usuarios domésticos y agrícolas, entre otros, dependiendo con quién se interactúe, surgen diferentes tipos de retos o des desigualdades o discriminaciones con relación a la mujer.

En cuanto a la interseccionalidad de género, precisó que es un concepto que ayuda a analizar y explicar cómo los distintos factores de desigualdad o de discriminación se superponen y se refuerzan entre sí.

Además de que con este se busca analizar la desigualdad no solamente desde el aspecto de género, sino cómo se vincula con otros factores como la edad, la nacionalidad, el origen étnico, que remarcan estas desigualdades.

En este sentido señaló que algunos de los retos a los que las mujeres se enfrentan es a la brecha salarial, y el cuestionamiento de liderazgo, así como del conocimiento técnico que se reflejan en una priorización de las propuestas de los hombres.

El conversatorio concluyó con algunas propuestas de acciones concretas para avanzar hacia la equidad, es decir, las medidas específicas que se necesitan adoptar para corregir desigualdades históricas y poder alcanzar la igualdad, como fomentar el acceso de las niñas a las ciencias desde la escuela básica y el acceso equitativo al agua potable, así como contar con infraestructura digna. Para esto es necesario incluir diagnósticos de género en obras hidráulicas, destinar financiamiento directo a proyectos de gestión comunitaria liderados por mujeres, e invitar a los hombres en el sector a cuestionar sus roles y permitir liderazgos colectivos.

La jornada cerró con la premisa de que uno de los retos más grandes en el país, para funcionarios públicos, activistas, y mujeres, es que el agua sea realmente un derecho y no una carga en la espalda para las mujeres, que sea el acceso a oportunidades de estudio, de salud, de un espacio donde no existan carencias, donde no existan limitaciones para desarrollarse plenamente.