Fernanda Durán
En México, las campañas ya no empiezan cuando lo marca la ley, empiezan cuando conviene políticamente. Lo que estamos viendo rumbo a 2027 no es un adelanto aislado, sino la normalización de una nueva forma de competir: una en la que los tiempos legales quedaron rebasados por los tiempos políticos.
Morena no solo transformó el fondo de las políticas públicas, sino también la forma —y sobre todo los tiempos— de la competencia electoral. La figura de los “Coordinadores de los Comités de Defensa de la Cuarta Transformación”, que en los hechos funcionan como precampañas adelantadas, rompió el calendario tradicional del INE y obligó a todos los demás actores a adaptarse.
Hoy, el PRI y el Partido Verde confirmaron que ya entendieron la regla: en México ya no se compite en tiempos legales, sino en tiempos políticos.
Durante años, los partidos cuidaban no adelantarse para evitar sanciones por actos anticipados de campaña. Morena demostró que eso dejó de ser relevante si se cambia el lenguaje.
No son candidatos, son “coordinadores”.
No es campaña, es “defensa del movimiento”.
Ese simple ajuste semántico permitió posicionar perfiles con años de anticipación sin consecuencias reales. Y hoy, el Partido Verde decidió replicar la lógica: destapó desde ahora a sus posibles cartas rumbo a 2027 en al menos nueve estados.
El mensaje es claro: hay perfiles, hay estructura y hay margen para negociar… o para competir solos como en el caso de San Luis Potosí con el que la advertencia fue directa. Aunque se mantiene la intención de ir en alianza, el Verde dejó abierta la posibilidad de romper si no hay condiciones para la candidatura de la senadora Ruth González Silva —“si ella decide participar”— encabece la candidatura.
Cabe mencionar que días antes Velasco se tomó el atrevimiento de levantarle la mano diciendo que “arrasa 2 a 1” en sus encuestas.
El argumento no es menor: ya ganaron solos en 2021 la gubernatura y en 2024 el Senado, una narrativa que el PVEM ha repetido de forma insistente para reforzar su posición. El Verde está aplicando la doctrina del chantaje útil, no están esperando que Morena les dé permiso; están construyendo una realidad donde Morena pierda si no va con ellos.
El PRI, por su parte, no solo entendió la dinámica, la está copiando.
El nombramiento de “Defensores de México”, incluyendo a las diputadas locales Frinne Azuara y Sara Rocha así como al alcalde Enrique Galindo, es un reflejo directo de la narrativa de Morena. La oposición ya asumió que si no construye estructuras territoriales y posicionamiento desde ahora, llegará a 2027 con una desventaja irreversible.
El discurso de su dirigencia nacional lo confirma: no se trata solo de candidaturas, sino de una movilización permanente.
Más de 6 mil defensores municipales, mil 500 distritales y presencia en 17 estados no son casualidad; son el intento de competir en el mismo terreno donde Morena ha dominado: presencia constante, narrativa activa y campaña permanente.
A nivel local, el escenario es aún más complejo, ya que el partido va debilitado. Dos de sus perfiles más visibles —Frinné Azuara y Enrique Galindo— ni siquiera han acompañado a la dirigencia estatal en eventos clave. A eso se suma la renuncia de Glafira Ruiz, una de las figuras cercanas a Sara Rocha.
El resultado es evidente: mientras a nivel nacional el PRI intenta proyectar estructura, en San Luis enfrenta señales de desarticulación interna y en ese contexto, los anuncios nacionales más que fortalecerlo, también lo exponen.
El movimiento del Partido Verde también revela otra cosa: la alianza mayoritaria ya no es automática.
Al poner nombres sobre la mesa desde ahora, el Verde obliga a Morena a incluirlos en sus encuestas internas y a reconocerlos como actores reales. Es, en los hechos, una negociación adelantada.
En realidad, no están esperando acuerdos: están pidiendo que se recapacite. El mensaje es claro y se ha mantenido por lo menos en San Luis Potosí: ya han competido solos y ganado, así que la alianza no es una necesidad, sino una decisión que Morena debe corresponder.
El PAN tampoco está fuera de esta dinámica.
Aunque ha insistido en competir sin alianzas, el anuncio programado para el 21 de marzo apunta a que también entrará en esta lógica de posicionamiento anticipado. A nivel local, ya se han dejado ver nombres de posibles perfiles —como Mireya Vancini, Marcelino Rivera o Rubén Guajardo—, aunque todavía sin formalizarse, en espera del anuncio que el partido hará el próximo sábado.
El mensaje es similar, aunque más contenido: también están en reorganización, también buscan reposicionarse y también saben que no pueden esperar a los tiempos oficiales.
La conclusión es inevitable: el sistema político mexicano se volvió hiper-electoral, ya no existen periodos de gestión aislados de la contienda; desde el primer día del ciclo intermedio, todos los partidos están en campaña, aunque no lo llamen así.
Morena rompió el tablero; el PRI, el Verde y el PAN ya decidieron jugar bajo esas nuevas reglas.
Y lo más relevante de todo esto es que ocurre cuando aún faltan seis meses para el inicio formal del proceso electoral federal y casi diez para el local. Los tiempos legales siguen existiendo, pero en la práctica, dejaron de importar.
Y ya estando…
NUEVA CONTROVERSIA: En la Facultad de Derecho de la UASLP, docentes impugnaron la elección de una planilla única para el Consejo Técnico Consultivo, al señalar irregularidades como conflictos de interés, falta de elegibilidad y exclusión de representación académica de la licenciatura en criminología. Solicitan reponer el proceso para garantizar legalidad y pluralidad.
SIN RESPUESTAS: Y mientras en la política se adelantan los tiempos, en el Congreso local persiste la opacidad. Esta semana se resolvió en sesión privada el juicio político contra la titular de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, Giovanna Argüelles Moreno, sin que se hicieran públicos los argumentos para desecharlo. Una de las promoventes, María de Jesús Almendárez Prieto, “Marichuy”, sigue solicitando acceso al expediente y una explicación formal, pero hasta ahora solo ha recibido evasivas.
EL REFLEJO DE LAS FISURAS: La aparente solidez de la alianza legislativa en el congreso local entre Morena, el Partido Verde y el PT comienza a mostrar fisuras cada vez más visibles en las votaciones. Lo que antes operaba como un bloque compacto hoy se comporta de forma más fragmentada, con posturas diferenciadas en temas clave, particularmente cuando se trata de asuntos sensibles como el sistema de salud incluso si son posicionamientos contra la administración federal, o de control político del Legislativo.
Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Astrolabio.
Es Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Actualmente se desempeña como reportera en Astrolabio Diario Digital y ha colaborado en El Sol de San Luis, donde fue jefa de información. Su trabajo se enfoca en la cobertura de temas políticos, judiciales y derechos humanos, con experiencia en medios digitales e impresos.






