Persiste crisis de infraestructura y rezago social en Interapas

María Ruiz

El Organismo Intermunicipal Metropolitano de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento (Interapas) presentó su Informe Anual de Resultados 2025, un documento que reconoce abiertamente cómo la red de suministro enfrenta desafíos críticos que impactan directamente en la calidad de vida de los usuarios.

En la página 21 del citado documento, el organismo admite de manera textual la existencia de una “infraestructura obsoleta”, un factor que se identifica como el principal obstáculo para alcanzar una mejora duradera en el servicio y que requiere de una gestión de recursos financieros mucho más agresiva para su renovación total.

En materia de suministro y atención a emergencias, el balance operativo muestra un contraste significativo. Mientras el programa Fuga Cero logró atender 5 mil 746 reportes ciudadanos, la Dirección de Construcción se vio obligada a intervenir miles de metros lineales de tubería para frenar el desperdicio.

Sin embargo, estas acciones no han logrado mitigar el impacto de las fallas externas, particularmente las relacionadas con el acueducto El Realito.

Según detalla el informe en su página 14, durante el periodo reportado se contabilizaron 13 rupturas en dicha tubería, lo que derivó en que la institución objetara las estimaciones de cobro de casi todo el año para aplicar penas convencionales a la empresa operadora debido a las constantes “fallas en el servicio”.

Esta situación ha generado lo que el organismo denomina en su página 21 como una “volatilidad en la disponibilidad del agua”, un fenómeno que afecta la percepción ciudadana y debilita la cobertura en la zona metropolitana.

La crisis hídrica ha trascendido el ámbito técnico para convertirse en un conflicto de índole social y legal. El informe documenta una creciente presión por parte de la ciudadanía, que ha buscado el amparo en instancias defensoras de derechos y del consumidor. De acuerdo con lo asentado en la página 10, Interapas enfrentó un total de 133 quejas ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH), además de 48 expedientes abiertos ante la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco).

Esta inconformidad no se limitó a los tribunales; la propia Unidad de Atención Social del organismo reconoce en las páginas 16 y 17 haber intervenido en diversas “manifestaciones de inconformidad” organizadas por grupos sociales afectados por la falta de suministro, tanto por la red hidráulica como por el sistema de camiones cisterna.

A nivel interno, el documento también expone áreas de oportunidad críticas en la administración y la ética pública. En el apartado de transparencia y vigilancia, el Órgano Interno de Control reporta un aumento en la fiscalización del personal. Específicamente, en la página 19 se detalla la apertura de 51 nuevos expedientes de investigación derivados de denuncias y auditorías por “posibles faltas administrativas”, de los cuales se han derivado ya 51 procedimientos sancionadores.

Este control interno se suma a un panorama financiero que, aunque muestra signos de recuperación en la cartera vencida, aún no alcanza la estabilidad necesaria; el incremento en la recaudación fue de apenas el 3.66 por ciento ($1,395,010,237.13 pesos), cifra que se ubica por debajo de la meta anual del 5 por ciento yo proyectada originalmente, tal como se menciona en el desglose de indicadores de la página 7.

Finalmente, el informe concluye que, si bien se han reducido los tiempos de respuesta ciudadana de cuatro meses a solo uno, los problemas de fondo permanecen anclados a la falta de inversión masiva y a la dependencia de fuentes de abastecimiento vulnerables.

El documento subraya en su página 8 que la renovación de las redes de alcantarillado es una tarea urgente para la “prevención de colapsos y focos de infección”, reconociendo que la infraestructura actual se encuentra al límite de su capacidad operativa.

Este panorama deja claro que la gestión del agua en la región se encuentra en un punto de inflexión donde la eficiencia técnica choca constantemente con el agotamiento de un sistema que demanda una reestructuración profunda y no solo reparaciones superficiales.