Por Victoriano Martínez
La movilidad en la ciudad, especialmente en bicicleta, en condiciones de seguridad es uno de esos ejemplos que muestran con toda crudeza que, a los servidores públicos, como el alcalde Enrique Galindo Ceballos, no les interesa resolver los problemas, sino sólo utilizarlos para proyección de imagen… incluso con consecuencias que pueden ser fatales.
El atropellamiento de una ciclista de nombre Daniela la media noche del jueves, a unos minutos de haber concluido la rodada semanal que tiene como objetivo visibilizar y concientizar a las autoridades y a los automovilistas sobre la necesidad de generar condiciones de mayor seguridad es un hecho más provocado por las omisiones de la autoridad municipal.
No sólo exhibe la nula atención de Galindo Ceballos a la movilidad en bicicleta, sino el poco cuidado que ponen los automovilistas al circular cerca de una de las pocas ciclovías que existen en la ciudad, pero también la inexistente capacidad de respuesta de quienes suelen ser llamados primeros respondientes.
Daniela fue atendida de inmediato por sus compañeros de rodada que tienen como profesión ser enfermeras y paramédicos. Entre los ciclistas gestionaron la llegada de una ambulancia. Y todos fueron testigos de la actuación de los elementos de Seguridad Pública Municipal.
Arribaron al lugar, el cruce de la Avenida Carranza con la calle Mariano Otero, cuatro patrullas cuyos elementos no hicieron nada por la víctima más que mirar, fumar y algunos buscar agilizar el tráfico.
No hay que olvidar que la modernidad en la ciudad al estilo Galindo Ceballos privilegia a los automóviles sin importar si se pone en riesgo a las personas. Basta mencionar que el paso a desnivel de Avenida Himalaya convirtió Cordillera de los Alpes en una ruta de alta velocidad y alto riesgo para cientos de peatones que la cruzan.
Fue hasta después de que una mujer murió atropellada que se comenzó a construir un puente peatonal que –se tenía que privilegiar la propaganda y promoción de imagen– se presumió “símbolo de modernización al ser el primero con elevadores en la ciudad… y hasta se ofrecieron más.
Sí, se presumen obras que complican la movilidad, generan riesgos a la población y cuando la tragedia los exhibe se aplican medidas insuficientes y hasta lejos de ser las necesarias, para enseguida promocionarlas como soluciones que sin serlo las utilizan para el lucimiento.
En el caso de las ciclovías, Galindo Ceballos se pasó su primer trienio con anuncios y presuntos análisis de opciones, pero sin llegar a nada.
Ya en el actual trienio, el 7 de noviembre de 2024 se presentó el Plan Maestro de Ciclovías para la ciudad, un desplante propagandístico más que no ha tenido resultados porque ya se sabe que es lo que menos les importa. ¿A poco no está apantallador el título de “Plan Maestro de Ciclovías”?
Javier Ernesto Flores Navarro, director del Instituto Municipal de Planeación (Implan), anunció el pasado 28 de febrero que “estamos a punto de sacar el Plan Maestro en la zona Centro de velocidad 30; no debe tardar en salir”.
Un nuevo Plan Maestro que seguramente agilizará el Plan Maestro Maestro de noviembre de 2024 que se tendrá que cacarear cuantas veces sea posible, aunque en los hechos no se haga nada… ¿No es así, Maestro Galindo?
Y como por Planes Maestros no se para, quizá ya hayan puesto a trabajar a uno de sus equipos de propaganda (no, de movilidad, si lo tienen) para anunciar lo más pronto posible un Plan Maestro de Atención a Ciclistas Atropellados con las infaltables acotaciones “estamos a punto de sacar” y “no debe tardar en salir”.
Hay servidores públicos que no están para resolver problemas sino simplemente utilizarlos para promocionarse. Y si los problemas se agravan por su indolencia tampoco se enfocarán en soluciones, sino en actos propagandísticas que contribuyan a una mayor promoción de imagen. Dinámicas de la politiquería.




