Una Gallardia antideportiva

Abelardo Medellín Pérez

La mezquindad y frivolidad con la que el gobernador Ricardo Gallardo Cardona codicia el espacio público, como si se tratase de su propiedad, pinta de cuerpo entero los verdaderos intereses de una administración que cada vez ocupa más “baños de pueblo” para limpiar su imagen, y cada vez es menos capaz de ocultar su condición de mal perdedor.

Luego de que el alcalde capitalino Enrique Galindo Ceballos informara públicamente que el ayuntamiento a su cargo realizaría un festival en la Plaza Fundadores para transmitir los partidos de la selección mexicana en el Mundial, la administración estatal no dejó pasar la oportunidad para descalificar esta actividad que, según la versión oficial del Ejecutivo, debe ser mala porque no es de ellos.

El pasado 12 de mayo, el encargado del despacho de la Coordinación Estatal de Protección Civil, César Rocha Moreno, fue el primero en declarar que realizar eventos masivos sobre la plancha de Fundadores representaba un riesgo estructural, en tanto no se realizara un estudio y dictamen estructural.

A la advertencia del encargado del despacho le siguieron las declaraciones que hizo este viernes el gobernador Ricardo Gallardo Cardona, quien criticó sobre Galindo aquello que nunca se ha cuestionado a sí mismo:

“Fundadores es una cosa que es patrimonio para todos los potosinos, no solo para un alcalde”.

¿Cómo creer en la “desinteresada” preocupación de un gobernador que no teme presumir cifras enfermizas de sobrecupo en la FENAPO y utiliza a una CEPC para tapar el ojo al macho?

El problema para el gobernador no es que Galindo quiera “adueñarse de Fundadores” (que no es así), es que, en su retorcido entender de la cosa pública, el alcalde invade la principal propuesta del gobierno verde: la de hacer show, espectáculo, tirar dinero y lucrar políticamente con ello.

Ricardo Gallardo Cardona es un zoon politikon extremadamente territorial. Si hay una detención importante, no la puede dar a conocer la fiscal; la debe anunciar el gobernador. Si hay un cambio en el calendario escolar, no puede esperar a que la SEGE envíe avisos oficiales; tiene que publicar el cambio en sus redes sociales. Si hay artistas en negociaciones para la Fenapo, la noticia no la puede dar Rojo Ocejo; la tiene que ventilar el Ejecutivo, no importando si después se cae el trato.

Esa versión gallardista del “L’État, c’est moi”, que en este caso sería un “L’État est le poulet” (El Estado es el Pollo), es la que ha hecho brotar, finalmente, la sensatez del gobernador.

Ojalá hubiéramos visto ese nivel de preocupación cuando decidió hacer su celebración luego de haber ganado la elección en 2021 y reunió a cientos de personas. O cuando celebró su toma de protesta en una “escenificación” del Congreso del Estado puesta encima de Fundadores. O quizá cuando colocó escenarios y puestos para la celebración del Xantolo en Tu Ciudad. O cuando decidió instalar el árbol de Navidad metálico más grande de Latinoamérica justo al centro de la plaza. Es más, qué raro que no vimos ese apuro cuando ¡celebró una transmisión multitudinaria de partidos del Mundial 2022, idéntica a la que hoy critica de Galindo!

Imaginamos, y digo que imaginamos porque es poco probable, que el gobierno sí realizó un estudio de factibilidad y comprobó las óptimas condiciones de las estructuras de Fundadores justo antes de esos eventos, ¿verdad?

De nuevo, solo lo imaginamos, porque incluso las declaraciones recientes dejan más dudas que certezas sobre lo que el gobierno entiende como “un potencial riesgo”.

Porque primero sale el encargado del despacho de Protección Civil y dice que no hay estudios para conocer el estado actual de la plancha de Fundadores, y este viernes el gobernador dice que ya encontró nuevas “fisuras” tras el Festival San Luis en Primavera.

Las afirmaciones ponen a la administración en un predicamento que nadie ha podido aclarar: o el encargado del despacho miente y, en efecto, hay un estudio de gobierno a través del cual se advirtieron las fisuras de las que habla el gobernador, o de verdad no se hizo ningún estudio y Ricardo Gallardo Cardona inventó un riesgo estructural para mitigar su tragedia personal de no poder hacer eventos mundialistas con su marca y en su nombre.

Qué ganas le quedaron al gobernador de poner el “RG” gigante sobre las pantallas de Fundadores. De pintar de verde a los asistentes y hacer publicidad gratis para su filia partidista. De permitir a la senadora regalar balones entre aplausos y el, cada vez más desangelado, grito de “gobernadora”.

Ni modo. No es un fracaso político, pero sí es un gigantesco descalabro propagandístico haber perdido la oportunidad de ser el anfitrión de la fiesta mundialista en el corazón de la capital. Por algo habrá sido, descuido o mal timing; nosotros no lo sabremos, pero seguramente el gobernador no lo olvidará.

Mientras el gobernador y sus replicadores encuentran una nueva excusa para apropiarse del espacio público, la propia administración ha corroborado que el más nocivo de los vicios gallardiles sigue vigente: ser un mal perdedor.

Gallardo Cardona es un jugador vociferante que exige trato de local en cada cancha que pisa. Es un delantero más apurado por la porra que por la meta. Un autoproclamado fichaje estrella que falla un gol y culpa al césped. Tiene en el bolsillo al árbitro y no disimula. El gobernador tiene Balón de Oro por ser el mejor referente de la conducta antideportiva.

En fin, al gobierno estatal no le queda de otra más que resignarse y disfrutar del Mundial en su nueva sede predilecta: el rencor.

Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Astrolabio.

Es Licenciado en Ciencias de la Comunicación y Maestrando en Estudios sobre la Democracia y Procesos Electorales en el posgrado de Derecho de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Ha trabajado como reportero y columnista en los medios digitales La Orquesta y Arco Informativo; actualmente es jefe de información de Astrolabio Diario Digital. Ha sido acreedor de dos premios estatales de periodismo en las categorías de Artículo de Fondo y Periodismo Regional.