Por Victoriano Martínez
La Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), a través de la Facultad de Medicina, refrendó un convenio de colaboración con la Organización Mundial de la Salud para que actúe como Centro Colaborador sobre Evaluación de Riesgos Sanitarios y Salud Ambiental Infantil con una novedad: le autorizaron un proyecto para crear una carrera de profesionales de la salud relacionados con el medio ambiente.
De acuerdo con el nuevo esquema, como parte de las actividades académicas del nuevo profesionista, “se emplearán nuevas metodologías de análisis, a fin de medir el impacto ambiental y el impacto de los determinantes sociales o violencias”.
Una novedad que muestra la forma en la que la UASLP se adelanta ante los requerimientos para medidas más efectivas para controlar la contaminación en la ciudad, especialmente el caso del aire por ser un área que tiene muchos años con un deficiente sistema de monitoreo.
El sector académico y de investigación aportará de esta manera parte de los servicios que debería prestar a la población la Secretaría de Ecología y Gestión Ambiental (SEGAM), pero que no existen ni como proyecto en tanto no se cuente con la definición de una verdadera política ambiental.
Entre las cuestiones que representan uno de los mayores problemas de contaminación para los habitantes de la ciudad y su zona conurbada es la forma en la que la administración de Ricardo Gallardo Cardona opta por garantizar los pagos a grandes artistas para espectáculos gratuitos, pero considerar como gastos inalcanzables los sistemas de monitoreo.
Aunque estudios universitarios, desde hace unos dos años, han señalado las deficiencias en el sistema de monitoreo del aire, los funcionarios involucrados suelen argumentar que se trata de un gasto oneroso y lo han evitado.
Así es como la SEGAM opera un monitoreo de la calidad del aire desde hace varios lustros, con apenas cuatro estaciones, que no sólo se encuentran obsoletas, sino que además resultan insuficientes para la extensión del área metropolitana, lo que quedó de manifiesto con el incendio que se registró en la empresa Polímeros Nacionales, en la zona industrial.
El refrendo como Colaborador sobre Evaluación de Riesgos Sanitarios y Salud Ambiental Infantil, uno de los cuatro que tiene la OMS en Latinoamérica, involucra actividades que no sólo dejarán expuestas las deficiencias en el monitoreo de la calidad del aire, sino que además abrirá la posibilidad de que la población reclame su derecho a un ambiente sano.
Entre las actividades que desarrollara el grupo se encuentra la generación de nuevas metodologías a fin de apoyar a la población para que puedan conocer el estado del ambiente, que en San Luis Potosí, desde hace mucho tiempo se tiene una deficiencia en generar datos importantes sobre la contaminación atmosférica.
“Ahora la población ha tomado conciencia precisamente de que ese aire no es bueno para su salud, no es bueno respirar. Y en este momento, por ejemplo, ha surgido iniciativas precisamente de la sociedad en donde la misma sociedad pide la universidad apoyo para poder demostrar: una, efectos en la salud; y dos, las empresas que están contaminando precisamente su aire”, dijo Rogelio Flores Ramírez, participante del Centro.
Una conciencia sobre la contaminación que desde el gobierno estatal no han logrado promover en las empresas generadoras de emisiones contaminantes: a pesar de que en la Ley de Ingresos del estado se contempla un ingreso por 50 millones de pesos por concepto de impuesto a empresas contaminantes, durante el primer trimestre se han logrado ingresos de apenas tres millones de pesos.
Como Colaborador sobre Evaluación de Riesgos Sanitarios y Salud Ambiental Infantil de la OMS, la labor que le corresponde a la UASLP la compromete a exhibir –no porque se lo proponga, sino porque tendrá que quedar abiertamente manifiesto– cada vez más las deficiencias y negligencias de la SEGAM, que parten de la no definición de una política ambiental, y una patente apatía para trabajar y promover la defensa ambiental.





