“Xantolo se vive en la opacidad”

Iraís Valenciano

Ocho cuartillas requirió la Secretaría de Cultura hace un mes para “responder” ocho preguntas planteadas a través de la Plataforma Estatal de Transparencia. A pesar de lo extenso de la contestación, el peticionario seguro quedó con las mismas (o más) preguntas que antes de registrar su solicitud.

La dependencia recibió una petición de información sobre “Xantolo se vive en tu ciudad” el pasado 28 de abril, pero la Dirección General de Fomento Artístico solicitó al Comité de Transparencia de la Secretaría de Cultura una ampliación de plazo, por lo que se le otorgaron 10 días más “para reunir, preparar y enviar” los datos solicitados.

Después de esa prórroga, lo esperado sería que la dependencia entregara documentos, estudios, diagnósticos, informes y cuanto oficio fuera necesario para satisfacer las dudas del solicitante. Nada más lejos de realidad.

La primera petición consistió en documentos de autorización y planeación de “Xantolo se vive en tu ciudad”, es decir: oficios de autorización, minutas de reuniones, acuerdos y cualquier documento administrativo que contenga las decisiones tomadas para la organización y ejecución de dichos eventos.

En vez de entregar oficios, la dependencia recurrió a 5.5 renglones de palabrería en los que se limita a decir que hubo reuniones de trabajo “con las áreas competentes de la Secretaría de Cultura, así como con diversas instancias públicas cuya participación resulta necesaria para garantizar la adecuada ejecución y operación del evento”.

¿Cuáles fueron esas áreas competentes e instancias públicas? La respuesta de Cultura bien pudiera ser un símil del popular juego de mesa “¿Adivina quién?”.

Tampoco se pusieron a disposición los diagnósticos sobre las prácticas culturales asociadas al Xantolo ni del impacto cultural. Solo se precisó que el proceso de análisis “se sustenta principalmente en la experiencia institucional acumulada a través del trabajo de campo en materia de culturas populares, la gestión pública y la vinculación comunitaria”, y otros párrafos de palabrería, pero ¿sustento documental? Ninguno.

Por supuesto, la Secretaría de Cultura también fue cuestionada sobre el presupuesto destinado para “Xantolo se vive en tu ciudad”, así como el costo-beneficio de dicha estrategia.

Como acostumbran hacer muchas dependencias gubernamentales, Cultura redirigió al peticionario para que buscara la información en la Plataforma Estatal de Transparencia, donde también le recomendaron hurgar para conocer los mecanismos de evaluación.

Lo que sí reconoció la Secretaría de Cultura, fue que no se realizaron consultas a las comunidades indígenas Teenek, Nahuas y Pames de la Huasteca potosina para la realización de los eventos de “Xantolo en tu ciudad” en sus ediciones 2024 y 2025, “toda vez que no resulta necesaria su celebración puesto que se trata únicamente de un festival cultural público en el que no se generan, constituyen, modifican ni extinguen derechos ni obligaciones de los pueblos indígenas”.

Se agradece la honestidad de Cultura, que limita un evento de Xantolo a “únicamente un festival cultural público” y deja de lado el simbolismo que esta tradición representa para los indígenas huastecos. Pero ya que no le da el valor que merece, lo menos que podría hacer es rendir cuentas y explicar con sustento documental los procesos para la toma de decisiones. Al fin y al cabo no pagan los funcionarios con su dinero, sino con el erario público.

Pero qué más se puede esperar en un gobierno cuyo sello característico ha sido la falta de transparencia en casi todos los temas de interés para la ciudadanía.

Ojalá que las facturas “post sexenio” no resulten impagables. Los funcionarios como quiera, pero ¿y los potosinos qué culpa?

Y ya se acerca la edición 2026…

Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Astrolabio.

Es Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí y maestra en Diseño Multimedia por la Universidad del Valle de México. Ha ejercido el periodismo desde 2004 en medios de comunicación impresos y digitales. A partir del 2017 se incorporó a la plantilla docente de la Facultad de Ciencias de la Comunicación.