Cerro Gordo, los giros en la defensa contra su destrucción

Por Victoriano Martínez

El intento por destruir el Cerro Gordo y su defensa por parte de los habitantes de la comunidad que lleva su nombre ha dado varios giros desde que la empresa Hoganza. S.A. de C.V. realizó las primeras detonaciones el 22 de julio para comenzar a trabajar un banco de materiales hasta su clausura federal este miércoles.

Tras la denuncia de los habitantes del centro de población del Ejido Cerro Gordo, en el municipio de Zaragoza, la empresa y la Secretaría de Ecología y Gestión Ambiental (SEGAM) cayeron en la cuenta de que la explotación de ese terreno requería autorizaciones federales y la dependencia estatal optó por una clausura parcial y temporal estratégica.

La medida no frenó la reacción de los vecinos del Cerro, quienes continuaron con sus acciones de defensa porque lo consideran el símbolo de su identidad, su patrimonio ambiental, además de que consideraron que se trata de una zona histórica porque en la montaña han encontrado puntas de flecha y otros utensilios.

Así, integraron un Comité de Defensa del ejido Cerro Gordo y hace dos semanas presentaron una denuncia en la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) por la remoción ilegal de vegetación y otras afectaciones en su territorio, a la representación de la Procuraduría Agraria (PA) y a las oficinas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Si algo ha caracterizado a los habitantes de Cerro Gordo desde hace más de 40 años es su persistencia para evitar quedarse sin su montaña. Así que sus visitas a las tres dependencias para dar seguimiento a sus peticiones fueron frecuentes hasta lograr los primeros resultados.

La PA solicitó información al Registro Agrario Nacional para revisar la situación legal del predio que se pretende explotar como banco de materiales porque los integrantes del Comité tienen indicios de que las parcelas a pie del Cerro Gordo se vendieron a una persona que no es avecindado.

El Comité de Defensa solicitó al INAH un diagnóstico arqueológico para la caracterización, delimitación, y protección de bienes con potencial valor patrimonial del Cerro que consideran su monumento histórico.

Para quienes viven en Cerro Gordo es tradición subir la montaña y recolectar puntas de flecha y otros utensilios prehispánicos. Por ejemplo, José Ponce Rocha, ha elaborado varios cuadros en donde ha montado puntas de flecha que su familia ha recolectado, además de contar entre sus hallazgos con una vasija y una especie de metate.

“Cuando estaba más niño iba con mi papá allá al cerro y entre las historias que me contaba me dijo que había un entierro prehispánico, como si hubo asentamiento guachichil, el decía que a fuerza tenía que haber más tumbas porque pues ¿en dónde enterraban a sus muertos?”, contó Ponce Rocha.

Las gestiones de los habitantes de Cerro Gordo ya dieron resultados y por parte del INAH se realizó un recorrido por la montaña y lo encontrado amerita que se le de una protección como patrimonio histórico al sitio.

Por parte de la PROFEPA, este miércoles se realizó una inspección que terminó en la clausura de la obra por la remoción de plantas protegidas que requerían permisos adicionales como el cambio de uso de suelo.

La inspección se realizó con retraso por la ausencia de los representantes de la empresa y de la SEGAM, quienes, al llegar, con una evidente complicidad, se apresuraron a retirar la maquinaria y a colocar sellos de clausura por parte de la dependencia estatal para tratar de impedir que continuara la inspección de la PROFEPA.

La insistencia del Comité de Defensa logró que la PROFEPA concluyera su inspección y la diligencia terminara con la clausura del proyecto por parte de la dependencia federal. La destrucción del Cerro Gordo quedó frenada por cuestiones ambientales.

Pero el Comité de Defensa no considera concluida su misión. Ahora insistirán ante el INAH para que se frene cualquier posibilidad de destrucción de su cerro por tratarse de un patrimonio histórico en el giro que está por pasar al Cerro Gordo del riesgo de convertirse en meras piedras para una autopista a la posibilidad de convertirse en un sitio arqueológico.