Adriana Ochoa
En la compleja partida de ajedrez que definirá el tablero para 2027, el PRI de Alejandro “Alito” Moreno apela a la matemática del pragmatismo y en su carrera arma puentes tendidos a toda prisa, con el riesgo incluso de toparse a contundentes portazos ideológicos.
Confiado en que hasta ahora la dirigencia del PVEM y Morena no perfilan una candidatura conjunta para la gubernatura potosina, el presidente del CEN del PRI dejó abierta la posibilidad de una alianza o diálogo con el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) en San Luis Potosí hacia 2027.
Ante directores de medios potosinos, en posterior rueda de prensa y después con su parroquia tricolor, el político argumentó que el PRI está dispuesto a conversar con cualquier fuerza que no vaya con Morena. Y como en SLP se perfila una separación entre Morena y el Verde (por la posible candidatura de Ruth González Silva, esposa del gobernador Ricardo Gallardo), la suma del Tucán es viable, aunque aclaró que aún no hay negociación formal.
Para el dirigente priista, campechano, pero con la vista de Centro, el enemigo único en todo el país es Morena y la 4T. La plancha que aplica a su propuesta le topó en San Luis con una realidad local distinta: Morena en San Luis no es el poder que inspire sumas opositoras para combatirlo en las urnas.
Morena en San Luis Potosí es oposición no sólo por la falta de una alianza para la gubernatura, con el proyecto familiar de Ricardo Gallardo Cardona, lo es también por la abundancia de agravios del gobierno local a dirigentes, alcaldes y otras figuras morenistas. El sello autoritario de la casa no se lo ha reservado ni para los aliados. Si la alianza se concreta en torno a la esposa del gobernador, los morenistas agraviados acatarán por mera disciplina.
El de Moreno Cárdenas no es un error infrecuente entre quienes analizan la política con el catalejo puesto desde la Ciudad de México y tienen una postura crítica respecto de Morena y la 4T. “En San Luis el Verde es peor que Morena”, le expusieron varios potosinos a León Krauze en una comida con el periodista y escritor, hace poco más de un año. En el resto de aquella mesa, más de una quincena de invitados de distinto perfil, no hubo quien contradijera lo que desgranaron los denunciantes: “oposición” sometida o maiceada; falta absoluta de transparencia; autoritarismo y trato prepotente; excesivo gasto en autobombo mediático y, sobre todo, uso de las instituciones para reprimir posturas críticas (Congreso, FGE, Segam, Protección Civil, IFSE y otras más). En suma: la 4T y sus desatinos nacionales en SLP duelen mucho menos.
El jefe priista aseguró que el proyecto de su partido incluye a Enrique Galindo Ceballos entre los liderazgos que el PRI necesita para 2027: lo elogió como alcalde “eficaz, eficiente y comprometido” y advirtió que “no sería inteligente” que Galindo se fuera a Morena, atendiendo a versiones de posibilidad en esa formación política.
Por su parte, el alcalde capitalino dejó vacío su lugar en el evento del PRI para tomar protesta a los “defensores de San Luis Potosí”, la versión priista de los adelantados rumbo a las candidaturas en juego para 2027. La dirigencia local del PRI asegura que el presidente municipal conocía la agenda y que hasta algunos cambios se hicieron a petición suya.
Pero los hechos se encargaron de dar explicación documentada a esa ausencia: la lista de “defensores”, un centenar, ni una sola consulta, o por lo menos deferencia informativa, con el priista que tiene la más alta posibilidad de competir para la gubernatura. Y la segunda, obvia previsión de riesgo: el alcalde capitalino, aspirante opositor a la gubernatura, no iba a hacer el papelón de callarse, asentir con la cabeza y repartir sonrisas mientras el dirigente nacional de su partido abría en público la puerta al gobernador para apoyar en alianza la candidatura nepótica que le rechazan en Morena.
Galindo marcó distancia rotunda: “yo no me aliaría en ningún momento con el Verde” y, para más señas, “con alguien hay que ir a la arena política, es contra el Verde”. Dejó en cambio abierta la puerta a dialogar con Morena si lo buscan, aunque niega negociaciones actuales y dice respetar la postura de “Alito”.
La ausencia del alcalde acabó respaldada desde el Centro del país por un actor inesperado. Al atardecer del mismo miércoles, la dirigencia nacional del PVEM descartó cualquier alianza electoral que se aparte del bloque que respalda a la presidenta Claudia Sheinbaum.
A través de un comunicado, el Partido Verde reiteró su lealtad al proyecto de la Cuarta Transformación. Que su vocación de diálogo no altera sus compromisos políticos. Y parece que ni siquiera el fracaso de una alianza para la gubernatura de SLP con la esposa del gobernador Gallardo como candidata.
El pragmatismo político tiene un lenguaje implacable y Alejandro Moreno Cárdenas conoce bien su gramática. El hombre es un tricerátops de los que ya se ven poco en política: un profesional de la vieja escuela, capaz de dedicar más de tres horas a evangelizar prensa en su antimorenismo y encarar con absoluto desparpajo lo que le pregunten.
Osado, se equivocó en su avidez por armar alianzas a toda prisa para atender su prioridad anti-Morena con puro pragmatismo electoral: Moreno busca que “donde Morena es gobierno, no vuelva a ganar, y donde no es gobierno, que no llegue”. En San Luis, Morena no es gobierno. Lo del consenso mayoritario para que Morena “no llegue” en San Luis se verá en las urnas en el 27, pero por ahora no convoca a repudiarla.
ROLLOS SUELTOS
¿MERA IGNORANCIA? Una policía que es capaz de confundir el sonido de un cañón de confeti en un festejo familiar con la detonación de un arma de fuego sí que necesita algo más que una orientadita, con ánimo de que por lo menos no acabe haciendo el ridículo. Y ahí cabe la policía de Rioverde.
DESBORDANDO BURRICIE. Probablemente muy estresados por la exigencia de garantizar la seguridad en todo Rioverde, en el marco de la boda de la hija del alcalde, agentes de la policía de esa localidad rodearon una fiesta familiar en un céntrico local. Primero pasaron volteando las caras hacia la fiesta, desde una pick up con el número 248 y una patrulla sedán. Luego, llegaron con las armas en la mano y revisaron histriónicamente los autos estacionados, las banquetas y hasta el interior de la fiesta con el cuento de que recibieron “reportes” de varias detonaciones de arma de fuego. Tranquilos, pero con mucha sorna, los presentes en la fiesta los invitaron a pasar vista por donde quisieran. Se retiraron porque las bengalas del pastel no dan para detener a nadie.
¿O REPRESIÓN? El otro motivo posible de la errática intervención policiaca está en quien daba la fiesta, un periodista rioverdense que no ha entrado al ecosistema laudatorio de la alcaldía, le resulta incómodo a la autoridad local y ya antes fue blanco de evidente ataque a su patrimonio.
Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Astrolabio.
Adriana Ochoa es periodista desde 1988. Actualmente es directora de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí y docente titular de Organización Política y Ciudadanía.






