Hombres buscan apoyo psicológico para cambiar conductas machistas dentro de la familia: DIF municipal

María Ruiz

Modificar conductas machistas y asumir una mayor responsabilidad en el cuidado, la crianza y las tareas del hogar es parte del proceso de atención que se busca impulsar entre hombres y padres de familia desde la Unidad de Atención a la Violencia Familiar del Sistema Municipal DIF.

José Jesús Rosas, psicólogo de la Unidad de Atención a la Violencia Familiar, explicó que el trabajo con hombres parte de reconocer aquellas conductas que se han aprendido y reproducido dentro de la familia, algunas de ellas normalizadas durante generaciones.

José Jesús Rosas, psicólogo de la Unidad de Atención a la Violencia Familiar. (Fotografía: María Ruiz)

“Creo que a nosotros, como hombres, nos ha faltado mucho el trabajo con nosotros mismos y sobre todo en temas de familia”, señaló.

Como parte de esta estrategia, el municipio cuenta con un programa de reflexión y cambio dirigido a hombres y padres:

“Creo que es muy importante para poder, como, modificar o cambiar este tipo de conductas que nosotros como hombres empecemos a informarnos, a trabajar sobre esto”.

Rosas consideró que la transformación de las relaciones familiares también requiere que los hombres revisen el papel que han asumido dentro de los hogares, particularmente frente a responsabilidades que históricamente han recaído en las mujeres.

“En temas de familia creo que hemos dejado mucho la responsabilidad a la mujer y no hemos sido tan responsables en todo lo que es el cuidado, la educación, la atención e inclusive las tareas mismas del hogar”.

El especialista señaló que el objetivo no solamente es hablar sobre violencia cuando ésta ya ocurrió, sino trabajar desde la prevención y la reeducación para evitar que determinadas conductas continúen reproduciéndose en las relaciones familiares.

“Nosotros como municipio estamos proponiendo este programa para hombres y padres donde trabajamos pues la reeducación, la reconstrucción, de este tipo de conductas que no ayudan y afectan mucho a las relaciones dentro de la familia”.

Dentro de este proceso también se aborda el concepto de micromachismos, aquellas conductas cotidianas que pueden pasar inadvertidas pero que, de acuerdo con el especialista, contribuyen a mantener relaciones desiguales y pueden fortalecer expresiones de violencia.

“Son conductas pequeñas que no se ven y que están constantemente todos los días en nuestra sociedad desde niños, y sobre todo más con los adolescentes, pues siguen fortaleciendo estas conductas de violencia y de agresión”.

Para Rosas, el cambio requiere que los propios hombres se involucren en un proceso de reflexión y aprendizaje, pero también que exista responsabilidad en la manera en que transmiten estos comportamientos a las nuevas generaciones.

“Entonces, por ahí yo pienso que debemos empezar a nosotros mismos a trabajar… a prepararnos y poder ofrecerle a nuestros hijos algo diferente porque bien dicen, verdad, que el ejemplo es muy importante”.

El psicólogo consideró que esta transformación también debe involucrar a padres y madres en la educación de niñas, niños y adolescentes, pues las conductas que se observan en casa pueden convertirse en referentes para las nuevas generaciones.

Además del trabajo preventivo con hombres y padres, la Unidad de Atención a la Violencia Familiar brinda atención psicológica a personas que enfrentan conflictos y situaciones de violencia dentro de sus relaciones familiares.