Segundo informe de Galindo, un permiso para contender por el estado rumbo a 2027

María Ruiz

Enrique Galindo Ceballos esperó hasta el final.

Habían pasado casi dos horas desde que comenzó el segundo informe de gobierno de su trienio 2024-2027. En las pantallas habían aparecido cifras, obras, policías, calles, agua, reconocimientos, fotografías de estos cinco años.

También hubo recuerdos de quienes gobernaron antes la ciudad y una buena parte del discurso dedicada a explicar lo que, desde su perspectiva, había construido su administración.

Parecía que el informe estaba por terminar.

Entonces Galindo cambió de rumbo.

Dijo que quería caminar el estado, escuchar a las familias de los municipios y llevar hasta otros lugares los programas que, aseguró, habían funcionado en la capital.

Habló de Villa de Ramos, Salinas, Moctezuma, Tamazunchale, Rioverde, Matehuala, Xilitla y Aquismón.

Y después lo dijo:“Y cuando llegue el momento, cuando la ley me lo permita, sí quiero pedirles para contender por el gobierno del estado de San Luis Potosí”.

Una aspiración que llevaba rato caminando en sus eventos, en sus escuetas declaraciones, pero que se hizo tangible en el escenario.

Antes había hablado de policías, trabajadores de la educación y empleados públicos estatales que podrían recibir programas de apoyo. Habló de llevar el Domingo de Pilas a otros municipios, de una Ruta de la Salud por distintas regiones del estado, de festivales y hasta de la posibilidad de impulsar ante la UNESCO el reconocimiento del túnel de Ogarrio y el castillo de Edward James.

“No estoy hablando de ocurrencias. Estoy hablando de una forma de gobierno”, dijo.

La noche, sin embargo, había empezado de otra manera.

Con horas de antelación, Plaza de los Fundadores estaba convertida en escenario. Había pantallas enormes, luces, bocinas, estructuras metálicas y una plataforma que ocupaba buena parte de la plaza. Frente a la Iglesia de la Compañía colocaron una imagen intervenida del templo con la frase “Grandeza de San Luis”.

Las vallas estaban por todas partes. Para entrar había que tener invitación y código.

Adentro quedaron las sillas para los invitados: integrantes de juntas vecinales y comités, representantes de organizaciones, cámaras empresariales, integrantes de la comunidad LGBT, personas con discapacidad, funcionarios, políticos, policías, comandantes y cadetes.

Afuera quedó la gente que llegó sin invitación.

La que iba pasando por el Centro, la que se acercó a ver qué ocurría, la que quiso entrar y se encontró con las vallas. Algunos se quedaron detrás de ellas. Desde ahí podían ver las pantallas y escuchar el sonido, pero el espacio central no era para ellos.

Era una escena reveladora, pero no extraña, de un informe que se había presentado como un acto para la ciudadanía. Pero no todos podían estar ahí.

Galindo llegó después de las siete de la noche. Venía por avenida Venustiano Carranza rumbo a Plaza Fundadores. Lo acompañaban dos estandartes: uno con el escudo de San Luis Potosí y otro con la leyenda “San Luis Amable”.

Se le vio avanzar entre la gente.

Los estandartes sobresalían por encima de su cabeza. Por un momento, la imagen tenía algo antiguo. No por el acto en sí, que era completamente contemporáneo, sino por la forma de entrar, de una figura masculina avanzando con sus insignias en alto mientras la gente se abría para dejarlo pasar, como a veces se relata en la historia de la humanidad, pero aquí, en cambio, no había guerra ni rebelión, tampoco un héroe.

Había un informe de gobierno.

Detrás de él venían funcionarios y colaboradores. Adelante estaban las pantallas, las sillas y el escenario.

El segundo informe se contó de forma diferente, como un universo completo que comprendía los cinco años en los que Enrique Galindo Ceballos ha encabezado la presidencia municipal de la capital.

Habló de su primera administración, de 2021 a 2024, y después enlazó esos años con los dos primeros de su segundo periodo. Así fue construyendo una sola historia de gobierno.

Cinco años.

Y para contar esos cinco años tuvo que regresar todavía más atrás.Recordó a antiguos gobernadores y alcaldes. Mencionó a Marcelo de los Santos, Horacio Sánchez Unzueta y Rafael Nieto. Habló de figuras de la política potosina que habían pasado antes por el gobierno.

Entre esos nombres apareció Xavier Nava Palacios. Una mención que tenía historia propia, pues al comenzar su primer trienio de administración 2021-2024, Galindo había señalado públicamente a funcionarios del gobierno anterior por presuntas irregularidades.

En 2021, su administración anunció denuncias y posteriormente presentó ante la Fiscalía General del Estado una denuncia contra exfuncionarios por presuntas anomalías. Nava respondió entonces que las acusaciones debían probarse.

Esta noche, cinco años después, su nombre apareció dentro de la historia que Galindo estaba contando de la ciudad. Sin reproche. Sin aquella tensión de los primeros años. Pero la política también se nota en esas cosas y muchos de los ciudadanos presentes lo recordaron, porque tienen memoria.

Luego llegaron los números.

Galindo habló de ingresos municipales que pasaron, según sus cifras, de alrededor de tres mil millones de pesos a una proyección cercana a cuatro mil 800 millones. Habló de inversiones y de casi 25 mil millones de pesos acumulados en obras y acciones durante cinco años.

Habló de un aumento salarial de 14 por ciento para trabajadores con menores ingresos y de 570 jubilaciones.

En seguridad aseguró que se habían destinado más de tres mil 200 millones de pesos. Dijo que los homicidios habían disminuido más de 70 por ciento y que la percepción de inseguridad había bajado más de 16 puntos porcentuales.

Las cifras aparecían en las pantallas mientras él hablaba. Uno detrás de otro.

La gente aplaudía en algunos momentos y en otros permanecía en silencio, mirando las imágenes o su propio celular.

El agua ocupó una parte importante de la noche.Galindo recordó mayo de 2023, cuando declaró el “Día Cero”. Habló de pozos, infraestructura, obras y de las acciones emprendidas durante estos años para enfrentar la crisis.

Pero el problema del agua no estaba resuelto porque se dijera desde un escenario.

El delegado de la Comisión Nacional del Agua, Darío Fernando González Castillo, minutos antes de la presentación del 2o Informe, habló también de la situación y la calificó como “muy gravosa”.

Un adjetivo que resumía el alto costo de los estragos de la falta de agua y el perjuicio que ello tiene en la población a quien más se le dificulta el acceso a ella. Y aunque Galindo hablaba de lo que se había hecho en estos cinco años, la explicación de Conagua recordaba que todavía había cosas que hacer.

“Perfeccionamos, modernizamos los filtros, la planta de Himalaya, modernizamos 70 pozos, perforamos seis pozos y hace unos días anunciamos el plan del norte de agua”, dijo Galindo en su informe.

Eso era parte de lo que estaba ocurriendo dentro de las pantallas, una narrativa de éxito, pese a que algunas áreas de oportunidad siguen presentes, como señaló González Castillo, quien indicó que aún había por resolver el problema de agua en la zona norte de la capital.

En obra pública, Galindo presumió más de 70 obras en proceso y más de 56 calles y avenidas intervenidas o por intervenir. Habló de millones de metros cuadrados de pavimento, de iluminación táctica y de proyectos como el Eje 140.

Pero las obras tienen otra medida cuando uno sale de la pantalla.

Ahí están las calles abiertas, los trabajos detenidos, las licitaciones sin transparentar, los pendientes. El propio alcalde reconoció que la obra pública fue frenada y que hubo una intervención externa que “impidió avanzar con los proyectos”.

Pero el discurso avanzó. Y después regresó al legado.

“San Luis Potosí no empezó con nosotros y San Luis Potosí no termina con nosotros”, dijo.

Habló de la herencia recibida y de aquello que se deja e hizo nuevamente una recapitulación de sus cinco años presidiendo la capital y fue colocando su administración dentro de esa línea de tiempo.

El informe terminó y dejó de ser solamente un balance de gobierno cuando, al final de la alocución, Galindo se permitió hablar de lo que viene después del Ayuntamiento. Frente a un escenario montado con recursos públicos y durante un acto institucional de rendición de cuentas, hay una pregunta inevitable sobre la frontera entre un balance de gobierno y la exposición política de quien hoy ocupa la Presidencia Municipal.