Por Edgardo Pérez Alvelais
La sucesión del poder gubernamental entró en una fase crítica a pesar de que estamos a 8 meses de la definición final en las urnas. Parecería que el próximo domingo son los comicios y eso aumenta el desgaste innecesario. Dicen que “en el amor y la guerra todo se vale”, pero eso es peligroso porque se pueden desbordar los ánimos y las pasiones con fatales consecuencias. Los grandes generales que tienen visión de Estado suelen sentarse a negociar los términos de la guerra, marcando el inicio de un proceso diplomático decisivo en el conflicto.
Las señales indican que San Luis Potosí está lejos de un armisticio y la mayoría de los analistas serios presagian que “esto se va a poner peor”. Ojalá se equivoquen y todos los actores en pugna se serenen. Deben reconocer que el costo de continuar así es alto y las hostilidades podrían desbordarse superando beneficios potenciales como ocurría en la antigüedad con las victorias pírricas en que los ‘triunfos’ tenían costes tan elevados que equivalían a derrotas.
La realidad de las cosas es que aún no hay nada para nadie. En política, un minuto es una eternidad. Hay tantos factores y circunstancias que lo pueden cambiar todo en un segundo. Ni siquiera las eventuales candidaturas de Ruth González Silva, Elí César Cervantes Rojas y Enrique Galindo Ceballos están amarradas. Todavía hay muchas aduanas por pasar y requisitos por cumplir. Lo cierto es que el Segundo Informe del edil capitalino fue un catalizador o acelerador de lo que viene aunado a los golpes bajos de todos los bandos que incluso tuvieron eco en el Senado de la República.
Sin embargo, todos los los actores políticos no deben olvidar que el poder puede negociar candidaturas pero no puede negociar la voluntad de cada uno de los electores. Ya estamos de lleno en la sucesión de 2027, pero todavía faltan meses. No existen candidaturas formalmente definidas y las alianzas siguen en construcción, pero la política ya se mueve como si la elección estuviera a la vuelta de la esquina.
Hay conversaciones, acercamientos, distanciamientos y mediciones. El Verde conserva una estructura poderosa y mantiene abierta su definición. Galindo ha elevado claramente su apuesta mientras PAN y PRI exploran posibilidades. Morena intenta construir un camino propio, marca distancia del gallardismo y enfrenta, al mismo tiempo, sus propios retos para mantener unidos a posibles aliados. El PT observa, reclama espacio y calcula también el valor de sus votos luego del abandono en que lo dejó Sánchez Zumaya.
Todo eso es normal en política. Lo que no debería normalizarse es otra cosa: confundir los acuerdos entre dirigentes con decisiones tomadas por los ciudadanos. Los partidos pueden negociar candidaturas. Pueden formar coaliciones, romperlas y volverlas a construir. Pueden repartir posiciones, definir estrategias y sentarse a calcular porcentajes. Lo que no pueden negociar de antemano es la voluntad del elector.
En los últimos días, algo comenzó a cambiar. Durante algún tiempo, la sucesión potosina parecía discutirse principalmente alrededor de quién tenía la estructura, quién controlaba determinado partido, quién podía imponer candidato o quién tenía capacidad para construir una alianza. La semana pasada dejó una señal diferente. Por primera vez en bastante tiempo, la conversación política de San Luis ya no parece girar únicamente alrededor de quién va a escoger el poder, sino alrededor de quién puede convencer al elector. Y esa diferencia no es menor.
Las primeras mediciones muestran competencia. Galindo aparece en la conversación con fuerza propia. El Verde conserva una maquinaria política considerable. Morena mantiene una marca electoral importante a pesar de los escándalos en que se han visto envueltos algunos de sus personajes. Y alrededor de ellos existen partidos y grupos capaces de modificar el resultado. Pero ninguna encuesta entrega constancias de mayoría. Simplemente es una fotografía del momento, no una sentencia.
También existe una pregunta que pocas veces se hace cuando comienzan las negociaciones cupulares. Cuando PAN, PRI, Morena, Verde, PT o cualquier otra fuerza hablan de alianzas, ¿qué piensan quienes sostienen esos partidos desde abajo?
Militantes, comités, organizaciones, colonias, sectores y ciudadanos que durante años defendieron determinados colores e ideas también deberían preguntarse qué representan hoy esas alianzas y por qué tendrían que acompañarlas.
Si bien una dirigencia puede firmar una coalición, eso no significa automáticamente que pueda transferir los votos de sus militantes como si fueran propiedad del partido. No hay que menospreciar al elector que piensa, compara y también castiga. Y más en elecciones cerradas donde los indecisos suelen modificar los resultados finales.
2027 todavía no está escrito. Ese quizá sea el principal mensaje que flota en el ambiente y todo puede cambiar. Nadie debería sentirse gobernador o gobernadora antes de tiempo. Ni porque tenga estructura. Ni porque aparezca arriba en una encuesta. Ni porque controle un partido. Ni porque consiga una alianza. Ni porque tenga cerca al poder. La elección apenas comienza a tomar forma.
Habrá que escuchar propuestas, conocer candidatos y candidatas, observar alianzas y, sobre todo, exigir explicaciones: qué quieren hacer con San Luis Potosí y por qué consideran que merecen gobernarlo. Porque una candidatura puede construirse en una oficina. Una coalición puede acordarse alrededor de una mesa. Los cargos incluso pueden comenzar a repartirse antes de ganar, pero hay algo que ningún dirigente, gobernador, alcalde, partido o grupo político puede sentarse a repartir anticipadamente: el voto de las y los potosinos.
El poder se puede negociar. La voluntad ciudadana, no. Y en 2027, la última palabra volverá a estar exactamente donde corresponde: en las manos de las y los potosinos. Antes de repartirse el pastel, todos los actores deberían elevar el nivel del debate y, antes de pensar en ganancias, tomar en cuenta lo que con gran sabiduría decía Horace Mann: “Avergüénzate de morir antes de haber conseguido alguna victoria para la humanidad”.
El destacado político, reformador social y educador estadounidense emitió ese consejo en 1859, durante su último discurso de graduación como presidente del Antioch College, pocas semanas antes de fallecer. Su mensaje se ha convertido en un poderoso llamado a vivir una vida con propósito, trascendencia y responsabilidad moral hacia los demás.
La frase critica la idea de pasar por el mundo preocupándose únicamente por el éxito individual, el dinero o el estatus personal. El autor plantea que una vida centrada solo en uno mismo es incompleta y estéril.
Al utilizar la palabra “avergüénzate”, Mann eleva la contribución social a un deber ético. Sugiere que el verdadero fracaso no es morir, sino llegar al final de la vida dándote cuenta de que tu existencia no tuvo ningún impacto positivo en el bienestar colectivo de la especie humana. En resumen, es una invitación a la acción colectiva: nos recuerda que cada individuo posee el potencial de aportar algo valioso al progreso humano y nos desafía a encontrar nuestra propia “victoria” antes de partir. Ojalá los actores políticos de San Luis Potosí lo entiendan.

Simultáneas:
– El gallardismo sigue fuerte, pero ya no está solo. El Partido Verde conserva gobierno, estructura y presencia territorial. Ruth González continúa como uno de sus perfiles más fuertes, aunque su candidatura todavía no está formalmente definida. La diferencia es que enfrente comienzan a aparecer adversarios con posibilidades reales de competir. Las primeras mediciones colocan a Galindo y Ruth en una competencia cercana, mientras Morena conserva una importante fuerza partidista. Una encuesta no decide una elección, pero sí rompe una percepción: hoy ya resulta difícil presentar la sucesión como un resultado anticipado y más con una tercera parte de indecisos.
– Galindo sube la apuesta. El alcalde capitalino dejó prácticamente atrás cualquier duda sobre sus aspiraciones. Su posicionamiento público, las mediciones recientes y el acercamiento entre PAN y PRI empiezan a darle forma a una posible plataforma electoral alrededor de su candidatura. Falta la definición formal, pero políticamente ya está en la carrera.
– Morena marca distancia del Verde. El partido oficialista comienza a construir un camino propio con Elí César Cervantes y utiliza incluso el argumento de ‘proyecto familiar’ para justificar su separación del proyecto gallardista. Sin embargo, existe una diferencia importante entre la fuerza que conserva Morena como partido y la que actualmente registra su posible candidato. El PT frenó por ahora sus conversaciones con Morena y reclama no haber sido considerado como esperaba. Puede parecer un actor secundario, pero en una elección cerrada unos cuantos puntos pueden convertirse en moneda de negociación y eventualmente inclinar la balanza.
¡Hasta el próximo lunes!

Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Astrolabio.
Es Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la UASLP. Comenzó como reportero en Canal 13 y para la revista Jaque. Dirigió Canal 9 de SLP y conoció de cerca el modelo de Radio Canadá en Montreal. Ocupó cargos de producción audiovisual, monitoreo, síntesis y análisis en Comunicación Social de Gobierno del Estado y del Ayuntamiento de la capital. Fue ejecutivo de Proyectos Técnicos y Especiales del Centro Nacional de Supercómputo del IPICYT y en la iniciativa privada participó en Seguros ING y AXA. Actualmente se desempeña en el sector inmobiliario y es director de Ajedrez Político SLP. Twitter: @AlvelaisPerez.






