Rectificar

"Errar es humano, perdonar es divino, rectificar es de sabios": Alexander Pope.

Por Edgardo Pérez Alvelais

El ´correo de las brujas’, las granjas de bots y analistas serios se activaron ante el sorprendente anuncio del gobernador Ricardo Gallardo Cardona respecto a un “magno proyecto” para transformar el Museo Laberinto de las Ciencias y las Artes, mediante la construcción de un acuario que albergaría hasta 25 tiburones de diferentes especies, además de la modernización de siete salas interactivas con tecnología digital de última generación.

“La propuesta, que contempla una inversión superior a 150 millones de pesos y un posible cambio de nombre del recinto, busca convertirlo en un nuevo atractivo científico, educativo y turístico para las familias potosinas y visitantes de otros estados; este proyecto comenzaría en enero”, resalta el boletín oficial.

Es buena la idea de “transformar” dicho espacio que con el paso de los años ha ido caducándose y perdiendo el interés de la gente al grado que ya no acude al lugar.  El problema está en el cómo, para qué y los costos. Por ejemplo, mantener y operar el ‘Gran Acuario Mazatlán Mar de Cortés’ ronda entre los 10 y 12 millones de pesos mensuales bajo condiciones regulares de operación continua en un sitio a nivel del mar y no a 1800 metros sobre éste como el caso de la ciudad de San Luis Potosí que aparte padece constantes crisis hídricas.

La monumental pecera de Mazatlán es un tanque de 5 millones de litros de agua. Para que se den una idea, esa cantidad de vital líquido significa dar de beber dos litros de agua a 2.5 millones de personas al día. Ni siquiera dicho Gran Acuario, con toda la experiencia y hábitat adecuado, puede albergar a 25 escuálidos. Ese que es el más grande de México en su tipo se ha visto en la necesidad de donar varios a otros espacios de ciudades como el Michin en Guadalajara por falta de capacidad y espacio.

El tiburonario de la Perla Tapatía solo tiene 11 en su gran pecera. No tiene los recursos para mantener más en una ciudad fuertemente golpeada por la crisis de agua. No hay ni agua para los habitantes de la zona metropolitana en cuyas llaves les sale lodo negro apestoso. En el de Mazatlán hay más de 250 especies y 30 hábitats del Mar de Cortés con tiburones, pingüinos, lobos marinos y capibaras. Mantiene en reserva el numero exacto de escuálidos pero sí tiene ejemplares de varias especies como ‘Limón’, ‘Colorado’, ‘Punta Negra’ y ‘Cornudo’.

Reitero que la idea del gobernador Gallardo no es mala en cuanto a renovar y transformar el Museo Laberinto de las Ciencias y las Artes, pero debe ajustarla y tomar en cuenta la enseñanza de la frase de Alexander Pope con la que comencé mi columna: “Errar es humano, perdonar es divino, rectificar es de sabios”. Si no lo hace, no solo daría otra bandera a sus opositores en vísperas de las elecciones del 2027, sino que caería en lo que Confucio señalaba: “El hombre que ha cometido un error y no lo corrige, comete otro error mayor.”

También que los asesores de Gallardo no lo engañen ni él tampoco lo permita.  Los museos del mundo están cambiando y girando hacia la Inteligencia Artificial (IA) inmersiva. No necesita de costosas peceras gigantes sino de sistemas visuales y auditivos que lo hagan posible para sus visitantes.   

En lo personal yo visité las cataratas del Niagara en Canadá que ofrece una experiencia alterna que hoy en día se ha modernizado bajo el concepto ‘Takes Flight’, el cual es un theatre flying donde los visitantes son suspendidos en góndolas frente a una inmensa pantalla domo de 180 grados y 17 metros de ancho, complementada con efectos de agua, viento y movimiento que emulan el vuelo de un ave o un dron sobre el parque mediante simulaciones ultra modernas.

Ahora la información oficial del Gobierno del Estado señala que Gallardo mantiene conversaciones con especialistas de Estados Unidos vinculados con acuarios de California. Que le digan que ahí mismo está ‘Dataland’, primer museo del mundo dedicado exclusivamente al arte con IA y ecosistemas digitales. Ubicado en el prestigioso complejo The Grand LA en el centro de Los Ángeles, diseñado por el arquitecto Frank Gehry, éste espacio fue cofundado por el renombrado artista digital Refik Anadol y Efsun Erkılıç, en colaboración tecnológica con Google.

Gallardo no necesita costosas peceras gigantes. Las nuevas tendencias museográficas plantean una alternativa que merece ser considerada: sustituir el componente del acuario por experiencias inmersivas desarrolladas mediante IA, realidad aumentada y tecnologías digitales de última generación.

La diferencia no es menor. Mientras un acuario requiere infraestructura especializada, sistemas permanentes de soporte vital, atención veterinaria y elevados compromisos operativos, un museo tecnológico permitiría renovar periódicamente sus contenidos y explorar prácticamente cualquier disciplina del conocimiento.

Gallardo puede recrear un tiburonario con Realidad Virtual y no solo tener escuálidos, sino hasta ballenas y lo que quiera con un precio mucho más bajo y con un proyecto amigable con el medio ambiente local. Que le digan que hay compañías de diseño tecnológico como Luna Lux que han desarrollado entornos inmersivos basados en cápsulas VR dentro de las cavernas reales de la zona. Estas experiencias utilizan nodos avanzados de control de píxeles –SpiNodes– y motores de reproducción integrados –CueCore3– para sincronizar dinámicamente los efectos visuales y de iluminación con los recorridos de realidad virtual.

La decisión de Gallardo de modernizar el Museo Laberinto responde a una necesidad real: actualizar sus instalaciones y ofrecer a las nuevas generaciones experiencias educativas acordes con la evolución tecnológica. Pero la oportunidad consiste en llevar esa visión todavía más lejos.

Un museo equipado con IA podría transportar virtualmente a sus visitantes a las profundidades del océano, permitirles explorar el cuerpo humano, fabricar un auto de la BMW, recorrer civilizaciones antiguas, comprender los desafíos del cambio climático o experimentar con el universo, todo dentro de un mismo recinto.

Los estudiantes dejarían de ser espectadores pasivos para convertirse en participantes de experiencias que respondan a sus preguntas, intereses y decisiones. Podrían conocer el ‘pez ciego’ – Astyanax mexicanus- de las cavernas conocido como Astyanax jordani o ‘sardinita ciega’. la cual es una de las especies más fascinantes y estudiadas del mundo debido a su evolución regresiva. Habita principalmente en los sistemas de cuevas subterráneas del karso huasteco en las inmediaciones de Ciudad Valles y que se extiende hacia el estado de Tamaulipas.

Gallardo ha puesto sobre la mesa una inversión importante y una decisión de transformación institucional. El siguiente paso podría ser evaluar cómo aprovechar esos recursos para desarrollar un modelo museográfico flexible, innovador y sostenible. El verdadero salto hacia el futuro no necesariamente estaría en construir un acuario más grande, sino en convertir al Museo Laberinto en un espacio donde la IA permita explorar todos los océanos, todas las ciencias y nuevas fronteras del conocimiento. San Luis Potosí tiene ante sí la posibilidad de transformar una propuesta de renovación en un proyecto educativo de largo alcance. La clave estará en elegir la tecnología, el modelo operativo y la visión que produzcan mayores beneficios para las futuras generaciones.

Otro ejemplo. Ese museo interactivo con IA podría recrear los sitios arqueológicos potosinos y esculturas como el ‘Adolescente Huasteco’ o ‘Gobernante de Tamuín’ que se encuentra en el Museo Nacional de Antropología e Historia de la Ciudad de México. Lo más impresionante es que la mitad de su cuerpo está profusamente cubierta de grabados y relieves que simulan tatuajes o pintura corporal, con formas asociadas a la planta y los ciclos del maíz. Frecuentemente se le interpreta como una representación del dios del maíz joven o Dhipak.

Simultáneas:

– Los museos del futuro ya están transformando la experiencia cultural. En distintas partes del mundo, instituciones y espacios de arte digital han comenzado a incorporar IA, proyecciones envolventes y sistemas interactivos que modifican la relación entre el visitante y el conocimiento. El Museo de Louvre en París lanzó su primera experiencia de realidad virtual llamada ‘A solas con La Gioconda’, basada en el proyecto ‘Mona Lisa: Más allá del cristal’, que permite explorar detalles de la obra, su historia de 500 años y los estudios científicos detrás del cuadro. Ya mencionamos a Dataland en Los Ángeles, pero hay más referentes como el TeamLab Borderless, en Tokio y  el Ars Electronica Center, en Austria que muestran distintas posibilidades de combinar creatividad, ciencia y tecnología para producir experiencias de inmersión. Aunque sus modelos y objetivos son diferentes, comparten un principio fundamental: el museo contemporáneo puede convertirse en un espacio dinámico donde la experiencia evoluciona con la tecnología. San Luis Potosí tiene la oportunidad de estudiar estas experiencias internacionales y desarrollar una propuesta propia, orientada especialmente a la educación científica y las humanidades.

– Una inversión con mayor flexibilidad y proyección educativa. La transformación digital también permitiría ampliar considerablemente la diversidad de contenidos. Un mismo espacio podría ofrecer exposiciones sobre biología marina durante una temporada y posteriormente incorporar experiencias sobre astronomía, medicina, historia, robótica o patrimonio cultural potosino. Además, los sistemas de IA podrían adaptarse a diferentes edades y niveles educativos, ofrecer recorridos personalizados y facilitar el acceso a personas con distintas necesidades. Desde el punto de vista financiero, esta alternativa merece una evaluación rigurosa. Aunque la infraestructura tecnológica también requiere inversión, licencias, mantenimiento y actualizaciones, evitaría algunos de los costos permanentes asociados con el cuidado de grandes especies marinas. Por ello, antes de comprometer los recursos públicos, sería conveniente comparar ambos modelos mediante estudios de inversión inicial, costos de operación, vida útil y beneficios educativos.

– Gallardo tiene la oportunidad de rectificar y perfeccionar su idea. Sus mismos enemigos y opositores le aplaudirían al impulsar un proyecto distintivo para San Luis Potosí. El planteamiento no implica desechar la iniciativa del gobernador, sino enriquecerla. Por el contrario, la intención de renovar el Museo Laberinto puede convertirse en el punto de partida de una transformación todavía más ambiciosa, que vincule la educación pública con las tecnologías que están modificando el mundo. Un centro de ciencia, IA y experiencias inmersivas podría generar vínculos con universidades, investigadores, empresas tecnológicas y comunidades educativas, además de fortalecer la oferta turística del estado. Incluso podría incorporar un océano virtual de gran escala, donde los visitantes conozcan tiburones y ecosistemas marinos mediante simulaciones interactivas, sin necesidad de mantener animales vivos en cautiverio. Tiene la oportunidad de construir un museo para las próximas generaciones. La modernización del Museo Laberinto no debería medirse únicamente por el tamaño de sus instalaciones o el número de atracciones que consiga incorporar, sino por su capacidad para despertar vocaciones científicas, estimular la creatividad y mantener vigente su propuesta educativa. 

¡Hasta el próximo lunes!

Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Astrolabio.

Es Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la UASLP. Comenzó como reportero en Canal 13 y para la revista Jaque. Dirigió Canal 9 de SLP y conoció de cerca el modelo de Radio Canadá en Montreal. Ocupó cargos de producción audiovisual, monitoreo, síntesis y análisis en Comunicación Social de Gobierno del Estado y del Ayuntamiento de la capital. Fue ejecutivo de Proyectos Técnicos y Especiales del Centro Nacional de Supercómputo del IPICYT y en la iniciativa privada participó en Seguros ING y AXA. Actualmente se desempeña en el sector inmobiliario y es director de Ajedrez Político SLP. Twitter: @AlvelaisPerez.