Iraís Valenciano
“Le van a quitar su vocación educativa para convertirlo en un espectáculo”, fue el comentario de un docente inconforme con el plan gallardista de transformar el Museo Laberinto en un acuario con 25 tiburones.
Según el gobernador Ricardo Gallardo Cardona, el proyecto costará 150 millones de pesos, seis veces más que el presupuesto del Laberinto para este 2026.
Tanto ambiciona el mandatario contar con fauna oceánica en la capital potosina, que poco le importan las repercusiones presupuestarias y ambientales.
Poco menos de 25 millones de pesos es el presupuesto actual para el Laberinto, aunque lo cierto es que ese recinto está lejos de ser redituable. De los 20 millones 450 mil pesos de ingresos obtenidos durante los primeros nueve meses del 2026, más de 14 millones corresponden a subsidios otorgados por la Secretaría de Finanzas.
En lo que va de este año, los campamentos en el museo solo han generado 54 mil pesos. ¿Y cuánto costó al Laberinto realizar el campamento de verano? 454 mil 734 pesos. Mucho más que lo que obtuvo de ganancia.
Entre lo que más recursos ha dejado al Laberinto se incluyen los eventos privados, por los que se obtuvo un millón 279 mil 450 pesos, mientras que los servicios educativos representaron ingresos superiores al millón 351 mil pesos.
En lo que respecta a la taquilla, entre enero y septiembre de 2026 se recaudaron dos millones 272 mil pesos, y en las tiendas (normal y 3D) se obtuvieron más de 900 mil pesos.
Pero así como se reportaron ingresos, también se registraron más de 540 gastos. Tan solo a Distribuidora Arca Continental (la embotelladora de Coca-Cola), se le entregaron más de 158 mil pesos por garrafones y mercancía para las tiendas del museo, solo cuatro mil pesos menos que lo que se le pagó a Interapas por servicios de agua potable.
Otros 400 mil pesos se destinaron para la compra de mercancía diversa para las tiendas del Laberinto; una cifra similar fue para reemplazar el “domo digitalis de 7M” en el planetario y más de 592 mil pesos adicionales, para las exposiciones interactivas, exhibición de objetos e instalación de pasto sintético, para estar en sintonía con la fiebre del futbol desatada por el Mundial.
A todos esos gastos hay que sumar los costos por nómina, electricidad, telefonía, internet, impuestos, limpieza, mantenimiento y prestaciones para el personal.
No, el Laberinto no es negocio, como tampoco lo ha sido la Arena Potosí (al menos no para el gobierno estatal). Y muy probablemente ocurriría lo mismo con un acuario.
Incluso sería un error esperar que el Laberinto sea redituable, porque su vocación es otra. Ese recinto, inaugurado en 2008 por el entonces gobernador Marcelo de los Santos Fraga, nació para la divulgación interactiva de la ciencia, el arte y la tecnología. Para lograr ese objetivo, no es necesario traer tiburones a sufrir.
En agosto pasado, en plena época ferial, cuando el gobernador anunció ante el Consejo Consultivo Potosí su intención de construir un acuario con tiburones en el Museo Laberinto, no hubo un solo empresario que objetara el plan.
Quienes sí han levantado la voz después de enterarse del proyecto, son integrantes de la sociedad civil y organizaciones ambientalistas como Cambio de Ruta y Selva Teenek Ecopark. Seguro desde el Ejecutivo dirán que las críticas provienen de la “herencia maldita”.
¿También la “herencia maldita” estuvo detrás de los defensores de animales que se manifestaron en contra de atracciones como el carrusel de ponis y el mini rodeo con borregos en la edición 2025 de la Feria Nacional Potosina?
¿Los tentáculos de la “herencia maldita” llegaron acaso al Miami Seaquarium, donde activistas defendieron con intensidad a la orca Lolita, cuya muerte en cautiverio desató indignación internacional?
En México, casos como el de los delfines Mincho, Alex y Plata en el Barceló Maya Grand Resort, en Quintana Roo, así como el del Acuario de Veracruz, han derivado en sanciones por parte de la Profepa, así como en el reforzamiento de las leyes de protección de vida silvestre.

Justo cuando el mundo parece avanzar hacia una mayor protección de la flora y fauna, el gobierno gallardista parece empeñado en lo contrario. ¿Esa es la herencia que pretende dejar?
Que rescate la obra marcelista del Laberinto, si es lo que quiere, pero no a costa del bienestar de 25 tiburones, no con los recursos que no le pertenecen, ni a costa de los espacios educativos que las y los potosinos merecen.
REFILL
Carnes frías, chocolates, aceitunas, croissants, nueces, almendras, uvas, galletas y otros alimentos acompañados con sus respectivas botellas de vino, se ofrecieron como catering durante el segundo informe de labores de la senadora Ruth González Silva. ¿Y quién se encargó de proveer ese servicio? Yathziryy Vitales Medina, la funcionaria gallardista que divide su tiempo entre dirigir el Centro de Convenciones y preparar bocadillos para toda ocasión.

Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Astrolabio.
Es Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí y maestra en Diseño Multimedia por la Universidad del Valle de México. Ha ejercido el periodismo desde 2004 en medios de comunicación impresos y digitales. A partir del 2017 se incorporó a la plantilla docente de la Facultad de Ciencias de la Comunicación.






