Desiree Madrid
La restricción del uso personal de teléfonos celulares en escuelas de educación básica, que entró en vigor este 3 de noviembre en San Luis Potosí, generó distintas opiniones entre madres y padres de familia. Mientras algunos consideran que ayudará a reducir distracciones y evitar que los menores utilicen los dispositivos para burlarse de sus compañeros, otros cuestionan cómo podrán comunicarse con sus hijos o resolver actividades escolares que requieren grabaciones.
Laura, madre de familia, explicó que sus hijos acostumbran llevar el celular a la escuela, aunque les pide que no lo utilicen durante las clases. Para ella, el dispositivo también representa una forma de mantenerse al tanto de sus traslados, especialmente los días en que ni ella ni su esposo pueden recogerlos y regresan acompañados de otros estudiantes.
También reconoció que desconocía la fecha en que comenzaría a aplicarse la restricción:
“Trae uno tantas cosas como para recordar ese tipo de anuncios”.
Julio, en cambio, dijo que sus hijos dejan los teléfonos en casa porque siempre hay alguien disponible para recogerlos. Aunque consideró que limitar su uso en las escuelas puede favorecer la concentración, señaló que la medida pierde alcance si en los hogares no existe supervisión sobre el contenido que consumen los menores.
Consideró que el comportamiento de los estudiantes frente a la tecnología también depende de los límites que establecen sus familias y no solamente de las reglas que se apliquen dentro de los planteles.
Claudia, otra madre entrevistada, dijo que la maestra de su hijo les informó sobre la disposición mediante un aviso enviado en la libreta. Se manifestó a favor de limitar el uso de celulares, pues considera que algunos niños todavía son pequeños para tener uno y que, en ocasiones, los dispositivos terminan utilizándose para tomar fotografías y burlarse de otros compañeros. Sin embargo, también planteó una preocupación sobre lo que ocurrirá cuando los estudiantes necesiten registrar algún incidente.
Otra de las madres de familia también cuestionó la aplicación de la medida por las actividades escolares que requieren utilizar el teléfono. Señaló que en ocasiones los docentes solicitan tareas que implican grabar videos, por lo que consideró contradictorio restringir los dispositivos sin contemplar esas necesidades.
También puso en duda que las pláticas de orientación sean suficientes para acompañar la disposición, pues, dijo, muchos padres no acuden a ese tipo de actividades. Aun así, consideró que mientras exista comunicación con los hijos sobre el uso de los dispositivos no tendría por qué haber oposición a la restricción.
La disposición establece que en primarias y secundarias públicas y privadas los estudiantes no podrán utilizar sus celulares para fines personales durante la jornada escolar, incluidos los recreos.
De igual forma se contemplan excepciones para emergencias, necesidades de salud y actividades pedagógicas previamente determinadas por el personal docente. Para educación media superior, cada institución deberá establecer sus propios criterios de uso.





