Por Victoriano Martínez

A partir de este miércoles, el Operativo Radar del Ayuntamiento capitalino dejó de ser únicamente de sensibilización sobre el riesgo de manejar a exceso de velocidad, para agregarle el componente recaudatorio.

Filemón Juárez Santana, director de Policía Vial, se dedicó los últimos días a recorrer medios de comunicación, especialmente entrevistas por televisión, para prevenir a los automovilistas sobre el operativo que ahora contará con patrullas y motociclistas para aplicar infracciones a quienes excedan los límites de velocidad.

No habló del monto de las multas porque a fin de cuentas no es un operativo recaudatorio. Tampoco habló de estadísticas sobre el porcentaje de accidentes que son atribuibles al exceso de velocidad, cuántos resultan fatales y cifras parecidas para que los conductores pudieran tener algún parámetro que los concientizara del grado de riesgo que enfrentan al manejar sin respetar los límites.

Prácticamente se limitó a decir que el exceso de velocidad convierte a los vehículos en armas que pueden dañar a otros y a sus propios conductores, como si en la corporación que encabeza no existiera registro de los percances de tránsito, desde los menos hasta los más graves.

De enero a noviembre de 2019, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública registró 364 muertes en accidentes de tránsito en el Estado. La Dirección General de Seguridad Pública Municipal seguramente tiene el dato de cuántos ocurrieron en la capital, incluso los puntos en donde sucedieron que, por sentido común, serían los sitios clave para el Operativo Radar.

Según estadísticas nacionales, el exceso de velocidad es la segunda causa de accidentes con muertos, con el 13.76 por ciento. Junto con el operativo Salvando Vidas, la autoridad municipal ya atiende la prevención de dos condiciones de manejo que provocan el 20.72 por ciento de los accidentes fatales, de acuerdo con las cifras en el ámbito nacional.

Cifras que podrían ser más precisas a nivel local, pero que extrañamente la autoridad no pública ni en defensa del operativo que acaban de echar a andar. Se trata de estadísticas que le darían incluso mayor efectividad al operativo, pues orientarían su aplicación a los puntos de mayor riesgo.

Dar a conocer esas estadísticas, además de un ejercicio de transparencia, tendría dos efectos adicionales: señalaría los puntos donde el operativo sería más efectivo en su fin principal de prevención antes que de recaudación, y daría a los conductores información sobre las zonas de la ciudad donde debe manejar con mayor precaución.

La falta de ese ejercicio de transparencia pone sobre el operativo una sospecha de que privilegia la recaudación, sobre todo si se toma en cuenta los resultados que informan sobre el operativo Salvando Vidas: el crecimiento exponencial de los ingresos por multas anti alcohol de 272 mil 762 pesos en los primeros tres meses de 2019 a 9 millones 490 mil 275 pesos en ocho meses de operativo.

Ningún dato sobre la variación en el índice de accidentes en los que los involucrados traían aliento alcohólico o se encontraban ebrios, como si abatir esa incidencia no fuera el objetivo y el éxito dependiera del incremento en los ingresos.

Si pasa lo mismo con el operativo Radar, ya pueden comparar el número de infracciones que comenzarán a levantar por exceso de velocidad contra las aplicadas en 2019, cuando se levantaron 2.38 infracciones diarias en promedio, relacionadas con los siete conceptos que incluyen la velocidad en su descripción (ver tabla).

(Por cierto, el concepto “SI EXCEDE EN VELOCIDAD HASTA 20 KM DE LO PERMITIDO”, con el que se aplicaron 16 multas por 25 mil 677 pesos, no aparece en la Ley de Ingresos de 2019).

Es preocupante que el Ayuntamiento se muestre peleado con los diagnósticos estadísticos para echar a andar operativos como Salvando Vidas y Radar, pero también porque no sólo ocurre en ese tipo de cuestiones. A un solicitante que requirió un diagnóstico sobre la situación de las calles de la ciudad se le reportó una sesuda conclusión: “se encuentran muy deterioradas”.

A ojo de buen cubero, son muchos los indicios de que esa parece ser la medida con la que se determinan algunas acciones y programas municipales. Claro, a ojo de buen cubero, a veces se acierta y a veces no…