Por Victoriano Martínez

Las actividades del crimen organizado se han vuelto tan cotidianas que para las autoridades responsables de controlarlas en bien de la seguridad de la población resulta más fuera de lugar que despierte alguna inquietud la aparición de tres narcomantas el pasado fin de semana.

“Ya es común que estén apareciendo mantas y mantas”, dijo Alejandro Leal Tovías, secretario general de Gobierno.

Una lógica que encamina la postura de las autoridades a también considerar común que aparezcan ejecutados y ejecutados, al grado que la cifra se acerca a los dos mil 800 homicidios en lo que va del sexenio.

Lo mismo pasaría con los feminicidios y feminicidios que poco falta para que sean el pan nuestro de cada día.

No se diga los intentos de secuestro de mujeres como el que se dio ayer contra una estudiante de la Facultad de Psicología de la UASLP.

¡Mira que alarmarse tanto los estudiantes al grado de hacer una marcha y bloquear calles por algo que “ya es común” que se dé y se dé de manera cotidiana!

Vamos, si como dice Leal Tovías, “no es la primera vez” que el crimen organizado se hace notar, ¿por qué alarmarse?

Es más, tan es el crimen organizado una actividad más en nuestra cotidianidad, que también se deben tener en cuenta sus necesidades.

“Desafortunadamente, (colocar mantas) a veces es un medio de comunicación que se da entre estos grupos”, dijo Armando Oviedo Abrego, vocero de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP).

¿Por qué alarmarse de lo que se puedan decir entre ellos? Todo mundo tiene derecho de comunicarse.

Ya sólo falta que las autoridades de seguridad se preocupen más porque se violen las comunicaciones de ese tipo entre los grupos criminales, con cuestionamientos de la prensa o la preocupación de la sociedad.

Aunque en el caso de las tres mantas aparecidas el fin de semana deben tener en cuenta que el mensaje comienza con un “buenos días ciudadanos de la ciudad de San Luis Potosí y Soledad de Graciano Sánchez”.

Que ambos funcionarios se refieran de esa manera a lo común que son las actividades del crimen organizado los exhibe como quienes no tienen nada que ofrecer a la ciudadanía porque, hasta para informarla en un tema tan sensible, se limitan a decir, no sólo a lo que la ciudadanía ya sabe, sino a lo que diariamente padece.

Algo así como que, encima de padecer un clima de inseguridad, la población tiene que soportar posturas que rayan en la desfachatez por parte de los responsables de garantizarle su seguridad, incluido el hombre del timing, el gobernador Juan Manuel Carreras López, que sólo dijo un “ahorita lo platicamos” y se refugió en su oficina.