Frater  Ignatius

Assange es un personaje inclasificable. Como todos los grandes libertarios, representa la valentía ante el poder establecido. La detención hoy del gran programador  y adalid de la transparencia, es un golpe casi mortal a la llamada “democracia” y una estocada a la libertad del individuo para expresarse con absoluta entereza y verdad. Un autodidacta, hacker, activista social, productor de cine, documentalista, maestro, anarquista. Personas como Assange las necesitamos para poder habitar un mundo más humano y más libre. Creador de Wikileaks, un portal dedicado a evidenciar -entre otras cosas- todas las atrocidades que cometen los gobiernos, como el caso del imperio capitalista sobre Afganistán e Irak. Los Estados Unidos, país esquizofrénico que hacia adentro es una dama de la caridad y hacia afuera un verdadero tirano y alcahuete de dictaduras, ahora mete toda la presión a este genio libertario para que lo extraditen y le apliquen la siempre injusta pena de muerte. Un idealista como nuestro Flores Magón que sí intenta con todo su corazón y las entrañas navegar en el río de la transparencia de los sucesos humanos. Mientras existan seres idealistas, la llama de la esperanza cifrada en una existencia más digna, permanecerá encendida. Es por eso que todos los periódicos del orbe que hablan de la libertad de expresión como una postura y un contrapeso contra los gobiernos opresores, deberían alzar sus voces y acusar principalmente al gobierno de los Estados Unidos de coartar la capacidad de expresar las ideas y las opiniones en forma abierta. Ese Leviatán se erige como vocero de la democracia cuando en realidad es el primero en construir una muralla entre el mensaje y el receptor. El gobierno de Ecuador está actuando en venganza por unas filtraciones que se hicieron del propio presidente en turno. Podemos constatar con este hecho que Assange va más allá de sus propios intereses y le da prioridad absoluta a la información de Wikileaks por sobre su propia seguridad y su propia vida. Las acusaciones que le imputaron en Suecia están influidas por estos hechos y evidentemente llevan un sesgo de carácter político para hacer caer a este gigante del pensamiento libertario. Es un hecho innegable que tenemos derecho a recibir información veraz, oportuna y sin perturbaciones de cualquier índole. Los modos en que se mueve el pensamiento anarquista actual son muy variados y ahora potenciados por la base y savia del internet. La dictadura, el autoritarismo, la tiranía, el despotismo y esa exacerbada cosquilla por el poder, muestran ahora su lado más siniestro. El mensaje es claro: “No permitimos la rebelión”. Es a todas luces evidente que los gobiernos siempre utilizan el garrote para acallar voces incómodas. Assange por abrirnos los ojos, como tantos, tal vez sea ejecutado. Es el precio que se paga por intentar llegar a una emancipación que logre una mejor convivencia entre la gente, más justa, más libre, más sincera y tranquila. En este momento varias voces se alzan contra el intento de tapar las bocas. Assange es una víctima de los regímenes autoritarios. Todo Estado por benefactor que parezca es una imposición para los espíritus libres. Hegel fue sin duda una de las mentes más brillantes en la historia de la filosofía pero erró en sus ideas sobre el monstruo de las mil cabezas. Y es que no todo buen filósofo es capaz de ver más allá de sus convicciones a veces a propia conveniencia sobre la coerción ejercida desde los hilos del poder. Assange es un faro que todo medio de comunicación digital o impreso debe seguir. Ese espíritu de incorruptibilidad debe ser un sendero a caminar para los que desean un periodismo más abierto y franco. La libertad de expresión debe asegurarse en todos los pueblos del mundo. La posibilidad de rebelarse debe estar latente en todos los corazones. Si se apaga esa luz, si se silencian las voces, entonces estamos ante un desierto que no tardará en acabar con todo.

Una frase que debería estar en todos los periódicos que se precien de ser honestos y hablar con la verdad:

“Wikileaks ha publicado más documentos clasificados que toda la prensa mundial junta. Eso no es algo que diga para demostrar lo exitosos que somos sino, más bien, para mostrar el alarmante estado del resto de los medios de comunicación”.