Astrolabio

Por Victoriano Martínez

Bienvenida la Feria Nacional Potosina tras dos años de suspensión por la pandemia que convirtió sus instalaciones en un centro de atención para enfermos de Covid-19.

Pero ¿qué exactamente significara que la población sea responsable y tome las medidas sanitarias correspondientes ante la pandemia al acudir a la feria como pide la diputada Yolanda Josefina Cepeda Echavarría?

Es posible que, en atención a la recomendación de la legisladora, se cumpla responsablemente con dos de las “medidas de protección ya conocidas” como el uso de cubrebocas, y de gel antibacterial, pero ¿cómo lograrán los asistentes a la FENAPO evitar los lugares concurridos si en el principal atractivo, el Teatro del Pueblo, se permitirá una asistencia de 70 mil personas?

Una responsabilidad que se le pide a los asistentes que tiene como precedente la irresponsabilidad de las autoridades organizadoras y sanitarias que omiten y le niegan a la población la información que los protocolos con que cuenta la Organización Mundial de la Salud para ese tipo de eventos.

“Los organizadores de eventos deben realizar la evaluación de los riesgos en colaboración con las autoridades locales y nacionales de salud pública”, señala la OMS en un documento de Consideraciones relativas a las concentraciones multitudinarias en el contexto de la COVID-19, y agrega:

“Es fundamental comunicar claramente al público los resultados de la evaluación de los riesgos de la concentración multitudinaria a fin de generar confianza y asegurarse de que la población conoce y comprende, las decisiones relativas a la reanudación de las concentraciones multitudinarias”.

¿Dónde están los resultados de las evaluaciones de riesgo sobre las concentraciones multitudinarias que el Patronato y la Secretaría de Salud debieron realizar?

¿No sería más conveniente que las inútiles y ofensivas mantas con la propaganda del “ya se nota” fueran sustituidas con esos informes que la OMS recomienda para que la gente que entre a las instalaciones de la FENAPO tenga claridad sobre los riesgos y las medidas responsables que debe adoptar?

Resulta obvio que ni el Patronato ni la Secretaría de Salud antepondrían su obligación con la seguridad sanitaria de la población al interés del gobernador Ricardo Gallardo Cardona de tener su gran fiesta.

Lejos de procurar que la población acuda consciente de los riesgos y, en consecuencia, de las medidas sanitarias que debe poner en práctica, la irresponsable promoción del evento se enfoca en incentivar una asistencia tan irracional como dejarse llevar, además de la gratuidad de los principales eventos, porque un día habrá garnachas, enchiladas y hasta cervezas gratis.

Quizá los riesgos fatales que hoy presenta el Covid-19 sean menores a los que tuvo en los peores momentos de la pandemia y la vacunación genere mayor confianza, pero su capacidad de enlutar familias no ha desaparecido.

Este viernes 5 de agosto, día del inicio de la FENAPO, en el estado se reportaron 888 nuevos casos de Covid-19, apenas una disminución del 2.4 por ciento que los reportados el día anterior. También se reportaron 2 fallecimientos, igual que el día anterior.

San Luis Potosí se encuentra entre los diez estados con el mayor número de casos. Los casos reportados este viernes representan el 4.9 por ciento de los registrados en todo el país, es decir, uno de cada 20 casos entre los 32 estados del país, o lo que es lo mismo, un 58 por ciento por encima de los casos que proporcionalmente debían presentarse.

Un panorama aún pandémico en el que San Luis Potosí se cuenta entre los de mayor riesgo, pero aun así las autoridades sanitarias avalan un evento masivo y le niegan a la población su derecho a la información mínima fundamental, que vale la pena repetir en los términos de la OMS:

“Es fundamental comunicar claramente al público los resultados de la evaluación de los riesgos de la concentración multitudinaria a fin de generar confianza y asegurarse de que la población conoce y comprende, las decisiones relativas a la reanudación de las concentraciones multitudinarias”.

Claro, ¿para qué atender ese derecho de la población que los obligaría hacer una evaluación de los riesgos, si la gente lo que quiere es pan y circo y el gobernador satisfacer su adicción al aplauso? Sobre las consecuencias habrá que confiar en que las últimas estadísticas indican que serán los menos quienes las padezcan.

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