Buscan llevar educación menstrual a comunidades indígenas con guías hechas por y para jóvenes

María Ruiz

Las herramientas, desarrolladas por Organización Para Chicas (OPC) y estudiantes del Tec de Monterrey, buscan combatir mitos y estereotipos en torno a la menstruación; ya se pilotearon en comunidades de San Luis Potosí y serán adaptadas al rarámuri.

Hablar de menstruación también implica hablar de educación, salud, igualdad y derechos. Bajo esa perspectiva, la OPC trabaja en el desarrollo de guías educativas sobre menstruación digna que buscan llegar a jóvenes, docentes, madres y padres de familia, así como a comunidades donde el acceso a información especializada continúa siendo limitado.

Gabriela Silva, integrante de OPC y coordinadora de las áreas Legal y de Advocacy, explicó que estas herramientas surgieron a partir de las necesidades detectadas durante los talleres que la organización realiza desde hace varios años y que actualmente se desarrollan en colaboración con el Tecnológico de Monterrey, Campus San Luis Potosí.

La propuesta no se limita a explicar el proceso biológico de la menstruación. Las guías fueron diseñadas para cuestionar los mitos que todavía rodean al tema, evitar la reproducción de estereotipos y promover la igualdad de género desde edades tempranas.

La integrante de OPC detalló que el proyecto contempla dos tipos de materiales: uno dirigido directamente a jóvenes y otro destinado a quienes pueden convertirse en agentes multiplicadores de información, como profesores, madres y padres de familia o líderes comunitarios.

“No nada más estamos poniendo un esquema de aprendizaje de los alumnos, sino también el aprendizaje desde una promoción de quitar mitos, no reforzar estereotipos y temas de igualdad de género”, explicó.

Uno de los siguientes pasos del proyecto es llevar estas herramientas a comunidades indígenas. Silva explicó que actualmente existe un proyecto activo en Chihuahua, particularmente relacionado con comunidades de la Sierra Tarahumara, donde ya se realizó un diagnóstico situado y comenzó la capacitación de agentes multiplicadores.

El objetivo es que las guías puedan ser adaptadas a la lengua rarámuri, de manera que la información sobre menstruación digna pueda transmitirse considerando el contexto y las necesidades específicas de las comunidades.

La estrategia contempla capacitar a personas de las propias comunidades para que posteriormente puedan multiplicar los conocimientos y utilizar las guías en sus respectivos espacios.

Para Silva, uno de los elementos centrales del proyecto es precisamente que los materiales no fueron concebidos como documentos rígidos, sino como herramientas interactivas que permitan trabajar los contenidos mediante actividades y dinámicas.

Además, las guías incorporan una perspectiva de género, igualdad, derechos humanos y juventudes, con la intención de que hablar de menstruación deje de estar asociado exclusivamente con prejuicios, vergüenza o desinformación.

Un proyecto que también mira hacia Uganda

El alcance de la iniciativa no se limita a San Luis Potosí ni a Chihuahua. Organización Para Chicas mantiene vínculos con organizaciones de Uganda, derivados de un intercambio internacional realizado hace algunos años.

“Tenemos este contacto directo con ellas, y ellas son las que nos van a ayudar a traducir, para poder capacitar a sus organizaciones y a los proyectos que tengan allá”.

La intención es que los materiales puedan circular de manera gratuita y abierta, de modo que otras organizaciones, escuelas y comunidades puedan apropiarse de ellos y utilizarlos para fortalecer la educación menstrual.

La apuesta de OPC es que estas herramientas puedan sumarse a esfuerzos más amplios, como la Estrategia Nacional de Menstruación Digna, y contribuir a que niñas, adolescentes y jóvenes tengan acceso a información clara y libre de prejuicios sobre sus cuerpos.

Actualmente, las guías ya comenzaron a pilotearse en comunidades locales de San Luis Potosí, mientras avanzan los trabajos para su implementación en la Sierra Tarahumara y su posterior adaptación para proyectos internacionales.

Para Silva, el valor de la propuesta está también en la forma en que fue construida: desde distintas disciplinas y a partir de las experiencias recogidas directamente en el trabajo con jóvenes y comunidades.