Por Victoriano Martínez
La muerte de motociclistas en las calles de la ciudad registra un incremento que a cualquiera le podría parecer preocupante, pero no a la autoridad responsable de tomar medidas para prevenir la incidencia de casos.
En los últimos cinco años han muerto 64 motociclistas en accidentes viales en el municipio de la capital, de los cuales 15 en los primeros 171 días de este año. Cada 11.4 días en promedio muere un motociclista en la ciudad.
No hay día que en las páginas de noticias policiacas de los diarios de la ciudad no aparezca un accidente de motocicleta.
Para el Ayuntamiento, a través de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana Municipal (SSPCM), el aumento en la circulación de motocicletas le ha representado en los primeros seis meses de este año la posibilidad de aplicar 2 mil 330 multas por los cinco principales casos de infracciones en las que incurren los motociclistas.
Sin embargo, esa oportunidad de capacidad recaudatoria no se ha visto correspondida con la aplicación de medidas que pudieran contrarrestar la incidencia de accidentes que cada día son más fatales.
En los últimos cinco años, en 2024 fue cuando se registró el número más alto de accidentes fatales en motocicleta con 16. En este 2026, en los primeros 171 días se han registrado ya 15 víctimas, lo que representa una tendencia con la que el año podría terminar con 32 motociclistas fallecidos. El doble que hace dos años.
“Actualmente la Dirección General de Policía Vial y Movilidad no cuenta con estudios, diagnósticos, estadísticas o documentos institucionales focalizados en torno al riesgo vial que representen los motociclistas”, respondió el Ayuntamiento a la solicitud de información 240474426000298 que cuestionaba sobre los factores por los cuales los motociclistas representan un riesgo vial para sí mismos o para otros usuarios de la vía pública.
Un crecimiento tan acelerado en el número de víctimas mortales de accidentes en motocicleta en una ciudad cuya infraestructura vial por sí misma representa riesgos no sólo para ese tipo de vehículos, sino en general y principalmente para los peatones resulta inverosímil que la autoridad responsable de garantizar seguridad no cuente con diagnósticos de riesgo.
De acuerdo con la respuesta a otro de los planteamientos de la misma solicitud de información, el Ayuntamiento desconoce las vialidades, avenidas o corredores urbanos con mayor circulación de motocicletas porque “la información solicitada no puede ser proporcionada ya que la Dirección carece de aforos vehiculares”.
No cuenta con aforos vehiculares. ¿Cómo se deciden la compra de semáforos y sus ubicaciones? ¿Será por eso que colocaron semáforos en la glorieta de la salida a Guadalajara (hoy intervenida por el gobierno estatal) que, en lugar de resolver el problema vial, lo complicó?
Si no se han preocupado por un diagnóstico a partir de la infraestructura vial para buscar una solución a la incidencia de accidentes en moto –ni en general–, no es de extrañar que también dejen de lado acciones que pudieran favorecer un mejor desempeño de los motociclistas en las calles como medida preventiva.
“Por el momento, esta Dirección, no ha retomado el curso básico para la conducción segura de motociclistas, así mismo, se desconoce si otra autoridad ofrezca cursos enfocados al tema que nos ocupa”, fue la respuesta al cuestionamiento sobre programas de capacitación, cursos o certificaciones recomendadas u ofrecidas por las autoridades para motociclistas.
Así que los accidentes de motociclistas, cada vez más fatales, podrán seguir en aumento sin que la autoridad adopte medidas preventivas en cuanto a la infraestructura vial y la promoción de capacitaciones a los conductores de este tipo de vehículos.
Total, si cada día hay más motos, también crece la capacidad recaudatoria del Ayuntamiento por la aplicación de multas… y sin ninguna preocupación por retribuir el ingreso con acciones de prevención.







