San Luis Potosí, México (20 de abril de 2105).- Podría afirmarse que en México la plaga de políticos corruptos, ineptos e ineficientes, es el castigo que tenemos los mexicanos por no votar. En Bélgica, Chipre, Grecia e Italia, del continente europeo, los ciudadanos tienen la obligación de acudir a las urnas; en Luxemburgo se impone sanciones de hasta mil euros a los abstencionistas reincidentes. En américa latina, Brasil, Argentina, Perú, Paraguay e incluso Honduras, sanciona a los abstemios electorales.

En San Luis Potosí el abstencionismo fue “derrotado” en los comicios celebrados hace 15 años, cuando la participación de los electores fue animada por el denominado “Efecto Fox”; aquellas ocasión la participación fue del 62 por ciento del listado nominal en la integración de ayuntamientos.

Una de las tareas de los organismos electorales es incentivar la participación de los electores, sin embargo esa función ha resultado deficiente. Los factores que le abonan a la apatía son múltiples y variados. Uno de ellos es el elevado grado de desconfianza de los ciudadanos en los partidos políticos y los representantes populares.

En el año 1993, en comicios extraordinarios derivados de la renuncia de Fausto Zapata y de que su sucesor, Gonzalo Martínez Corbalá, dejó el cargo en octubre de 1992 con la intención de postularse como candidato, el priista Horacio Sánchez Unzueta enfrentó a Jorge Lozano Armengol, postulado por el Partido Acción Nacional, y a su suegra, Concepción Calvillo viuda de Nava. El abstencionismo alcanzo el 61.20 por ciento.

Para la elección de gobernador para el sexenio 1997-2003 participaron el 51.74 por ciento de los electores y el abstencionismo fue del 48.26 por ciento. En los comicios celebrados hace 12 años el abstencionismo fue del 54.36 por ciento y en 2009 del 44.83 por ciento.

La apatía es una constante que los organismos electorales, partidos políticos y candidatos se deben orientar a doblegar, como una fórmula para obtener mayor cantidad de sufragios. Es decir dedicar un mensaje especial a los jóvenes que este año deberían acudir por primera vez a votar y que sólo tramitan su credencial de elector para abrirse las puertas de antros y centros nocturnos. De los abstemios reincidentes y de los que nunca han votado.

El reto parece imposible, pero lo grave es que no se hace nada y que los gobiernos desalientan con pésimas gestiones, funcionarios que se enriquecen en cuestión de un corto tiempo, con elevados sueldos y prestaciones, pero sobre todo porque crean constructoras constituidas para auto asignarse obra pública, etcétera.

Para este año se ha manejado que la celebración del partido de fútbol entre México y Brasil, precisamente el día de los comicios, originará que muchos no acudan ese día a las urnas. La realidad es que los políticos y los partidos, con sus acciones, desaniman mucho más.

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