Estela Ambriz Delgado
El Colectivo Jól Dhut’ – Timél Ja’ reiteró que la posición de las comunidades tének y nahua de la Huasteca Potosina es de rechazo total al fracking, por lo que la única conclusión ética, científica, responsable y humanista es la cancelación definitiva de los proyectos, pues los pueblos indígenas han sido colocados sistemáticamente como una “población de sacrificio” en aras de un desarrollo industrial que no les incluye.
En relación al análisis sobre la posibilidad de implementar la devastadora técnica para extracción de hidrocarburos, que se lleva a cabo desde el pasado 15 de abril, cuando el Gobierno Federal presentó a los integrantes del comité técnico-científico, y la encomienda de evaluarlo en dos meses, los cuales ya se cumplieron, el colectivo consideró que se hace uso de la ciencia para pretender legitimar la decisión que ya está tomada.
“La creación del comité-técnico científico no es un acto neutral, no nace de una genuina búsqueda de verdad. Es, ante todo, un dispositivo de legitimación que opera bajo la lógica de lo que podríamos llamar producción de verdad. La ciencia no es aquí un ejercicio de búsqueda desinteresada, sino una tecnología de gobierno que busca revestir de autoridad técnica una decisión: la de abrir la puerta a la fracturación hidráulica en México”.
En este sentido, se puntualizó que el Plan Estratégico de Pemex 2025-2035 contempla la explotación de yacimientos no convencionales, y las metas de producción de gas ya están proyectadas, por lo que la pregunta no es si se hará, sino cómo se justificará.
Jól Dhut’ – Timél Ja’ consideró que el comité evalúa la viabilidad de un relato que permita presentar como “ciencia”, “verdad” o “bienestar” lo que es una decisión geopolítica y económica, dado que la fracturación hidráulica no es un problema técnico que pueda resolverse con “mejores tecnologías”, sino un problema de justicia hídrica, territorial y existencial.
Aseguraron que intentar reducirlo a variables cuantificables como consumo de agua, emisiones, costo-beneficio, es una declaración de guerra que busca borrar las voces, los cuerpos y los territorios que serán sacrificados.
Configuración de la zona de sacrificio
El colectivo hizo mención de que el área de estudio definida por la Secretaría de Energía (SENER) para las asignaciones Castaña, Kukni, Limonaria y Maguey, abarca 51 municipios en los estados de Hidalgo, San Luis Potosí y Veracruz. Esta región forma parte de la Cuenca Petrolera Tampico-Misantla, una de las zonas con mayor densidad de comunidades rurales e indígenas del país.
Dentro de las asignaciones, Castaña y Maguey se encuentra la Huasteca Potosina; un territorio que se asienta sobre geología cárstica, es decir, porosa, lo que significa que el agua, además de los ríos y arroyos, fluye en redes subterráneas interconectadas.
Por lo cual se advierte que esta morfología del territorio hace que el fracking no sea un riesgo localizado sino una amenaza sistémica para toda la región: Axtla, Ciudad Valles, Coxcatlán, Ébano, Huehuetlán, Matlapa, San Antonio, San Martín Chalchicuautla, Tamazuchale, Tampacán, Tampamolón, Tamuín, Tancanhuitz, Tancuayalab, Tanlajás, Tanquián y Xilitla.
Asimismo, se subrayó la identificación en la asignación Maguey, de mil 400 localidades con alto índice de marginación, y 452 en Castaña. En total, en estas áreas se encuentran mil 852 comunidades con 90 por ciento o más de población indígena de origen tének, náhuatl y xi’uy, que han habitado la región por milenios y cuyo sistema de vida —agrícola, ganadero, forestal— depende enteramente de la integridad del agua, el suelo y el aire.
“El comité de expertos, al centrarse en la ‘viabilidad técnica’ del fracking, elude la pregunta ética fundamental: ¿Qué sociedad queremos construir?, ¿una sociedad que sacrifica a sus pueblos, su agua y su biodiversidad en el altar de una supuesta ‘soberanía energética’ que en realidad es dependencia?”.
Por ello, Jól Dhut’ – Timél Ja’ destacó que la única conclusión ética, científica, responsable y humanista es la cancelación definitiva la fracturación hidráulica en el Plan Estratégico de Pemex y la prohibición expresa a nivel constitucional.
“Es una amenaza a la existencia, y ante la amenaza, los pueblos de la Huasteca se levantan. No con violencia, sino con la fuerza de la organización, la palabra y la certeza de que la vida, el agua y el territorio no son negociables. Las comunidades indígenas hemos sido colocadas sistemáticamente como una ‘población de sacrificio’ en aras de un desarrollo industrial que no nos incluye, que no nos beneficia y que solo busca exterminarnos”.
Exigen respeto a su autonomía
De igual forma, se reiteró que los pueblos tének y nahua de San Luis Potosí han rechazado el fracking en asambleas comunitarias, en actas de acuerdo, y movilizaciones. Además de que han firmado acuerdos de rechazo a esta técnica y declaran nula cualquier consulta que pretenda legitimar lo estos proyectos devastadores.
“Las comunidades indígenas de la Huasteca no estamos en contra de la ciencia, estamos en contra de la ciencia al servicio del despojo; no estamos en contra del desarrollo, estamos en contra de un modelo que nos excluye, nos envenena y nos extermina”.
Por esto, reiteraron su exigencia de cancelación inmediata de cualquier proyecto de fracturación hidráulica en la región, la prohibición total de la técnica en territorio nacional, y el reconocimiento de la autonomía y libre determinación de los pueblos indígenas, incluido el derecho a decidir sobre el uso de los territorios y recursos.
Asimismo, el respeto a la auto-consulta y los acuerdos comunitarios que han declarado nula cualquier consulta después de ser publicado el Plan Estratégico de PEMEX 2025-2035 sin el consentimiento de las comunidades, y violentando el derecho constitucional a la consulta previa, libre, informada y de buena fe.





