Eduardo Delgado

El obispo de la Iglesia católica en Ciudad Valles, Roberto Yenny García, informó que el sacerdote de origen polaco, Kazimierz Borowiec, acusado de matar a un perro a machetazos en el municipio de Coxcatlán, se disculpó y llegó a un acuerdo conciliatorio con los dueños del animal.

La información del incidente, acontecido a principios del mes pasado, se propagó de manera exponencial a través de redes sociales y la mayoría de los usuarios condenó al clérigo.

En entrevista concedida vía telefónica, el obispo de Ciudad Valles informó este jueves que el padre Kazimierz sostuvo varios encuentros con miembros de la familia dueña del animal y entre ambas partes acordaron la reparación del daño.

Recordó que el sacerdote sostuvo que el perro no estaba amarrado y que lo atacó, por lo cual él se defendió con un machete e hirió de muerte al animal. “Eso es lo que el padre expuso ante las autoridades de Coxcatlán”, precisó Roberto Yenny, quien el pasado 17 de junio asumió el cargo de obispo en la diócesis de Ciudad Valles.

El padre, recordó, publicó en su cuenta de Facebook, en el transcurso de la primera quincena del mes anterior, “su interpretación” del incidente con el animal y lo atribuyó al hecho de haber afectado los intereses de personas “con dinero” y “fines políticos” con la prohibición de la instalación de comerciantes en el atrio de la iglesia en Coxtatlán.

El obispo dijo que “habremos de verificar que eso se siga manteniendo”, de acuerdo a lo establecido en la Ley de Asociaciones Religiosas, cuyo ordenamiento le impone a la Iglesia católica el cuidado y preservación de los bienes a su cargo.

En ese contexto, consideró, el padre Kazimierz procedió en ese caso “con toda legalidad”, para solicitar a las autoridades la reubicación de los comerciantes, con el respaldo de los pobladores.

Sobre “la conexión” de este tema con el incidente con el perro, el obispo expuso no tener ni un elemento para confirmar la relación entre ambos, “como lo ha manejado el padre”.

Confió en que ahora que se estableció el acuerdo conciliatorio, respecto del incidente entre el padre y el perro, “no haya en realidad algo más detrás de esto” y que las cosas “se desarrollen con más serenidad en la comunidad para que no se divida”, añadió.

Cuestionado acerca de la salud del padre Kazmierz, refirió que se habría sentido mal enseguida de lo sucedido con el perro, porque “cualquier persona que sea exhibido en redes sociales o atacado en esa forma mediática siempre va afectar un poco el estado de ánimo”, opinó.

Pero, aclaró, “yo no tengo noticias de que este enfermo, ni por otra cosas ni a consecuencia de esto; lo que yo sé es que estaba preocupado por todo el escándalo que se hizo”.

El obispo Yenny García comentó que buscará al padre para asegurarse de que está bien, aunque estimó que el sacerdote se ha mantenido alejado de los medios de comunicación “por el polvo que se levanta” en estos casos, así como para no complicar las cosas.

Para él, insistió, “la conexión” entre lo sucedido entre el padre y el perro, con la reubicación de los vendedores que se instalaban en el atrio de la iglesia de Coxcatlán, “no es absolutamente clara, porque no tengo todos los elementos ni toda la información”.

Tampoco, precisó, “lo estoy desmintiendo ni contradiciendo, simplemente desde mi perspectiva habría que analizar con mayor cuidado esta situación, porque a lo mejor sí es una problemática que afecta a toda la comunidad”, consideró.