Astrolabio

Por Victoriano Martínez

De acuerdo con declaraciones del alcalde Xavier Nava Palacios, los primeros 15 días de este mes resultarán claves para el Plan Municipal de Ordenamiento y Desarrollo Urbano (PMODU) y Plan de Centro de Población Estratégico (PCPE) de San Luis Potosí.

Nava Palacios dijo el pasado lunes que ya estaba proyectado dar a conocer la próxima semana la entrega de la zonificación primaria y, en 15 días más, la zonificación secundaria. No se trata de “una cuestión de prórrogas”, afirmó.

De acuerdo con la Ley de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano, la zonificación primaria distingue las áreas urbanizadas, urbanizables y no urbanizables, es decir, según el anuncio de Nava Palacios, la próxima semana conocerá si se declara urbanizable o no la Sierra de San Miguelito, esa zona ecológica que desde la Plaza de los Fundadores se declaró como que “no se toca”.

La zonificación secundaria, de acuerdo con la Ley, se refiere a la asignación de usos y destinos del suelo, otro aspecto trascendente que, en el caso de la Sierra de San Miguelito, representa protegerla de obras como la pretendida vía alterna a la Carretera 57, o la gran vialidad Paseo de las Esculturas, que pretenden que cruce toda la Sierra.

El proceso para desarrollar el PMODU, que se anuncia como totalmente transparente, entró en la fase de acciones finales sobre las que la información fluye muy poco y confusa. El director del IMPLAN, Fernando Torre Silva, afirma que no hay fecha para presentar el Plan, en tanto que el alcalde señala que los tiempos están fijados.

En el sitio Web del Implan, a propósito de la transparencia del proceso, no aparecen accesos a la información de los talleres segundo y tercero, que fue cuando se presentaron los proyectos de los desarrolladores inmobiliarios.

Toca a los regidores Verónica Rodríguez Hernández, presidente de la Comisión de Gobernación; Dulce Karina Benavides Ávila, presidenta de la Comisión de Alumbrado y Obras Públicas, y Alfredo Lujambio Cataño, presidente de la Comisión de Desarrollo, equipamiento Urbano y Catastro, dar pruebas de transparencia, y anunciar y abrir las sesiones que tendrán para dictaminar lo anunciado.

La trascendencia de lo que dictaminen esas tres comisiones está en que definirán las zonificaciones primaria y secundaria sobre toda la ciudad, entre las que destaca el tratamiento que se dé a la Sierra de San Miguelito, por los alcances que esas definiciones pueden tener para afectar ese sistema ambiental regional.

En cuanto a la definición de los usos de suelo, la atención tendrá que estar puesta en las 500 hectáreas de IMMSA, los terrenos sobrantes de Capulines y diversas áreas de Escalerillas, las posibilidades para que se desarrollen los proyectos The Park, el Centro Urbano Pedregal y nuevos fraccionamientos de Desarrollo del Pedregal, así como el Gran Peñón.

También si se sacan del área de Protección al Paisaje y de Recarga 2 mil 69 hectáreas, e incluso adecuaciones para otras dos mil hectáreas sobre la Sierra de San Miguelito y la Comunidad de San Juan de Guadalupe y sus Anexos Tierra Blanca y San Miguelito, para dar viabilidad al proyecto Cañadas.

Lo mismo pasa con la afectación a parte de la Sierra con la vía alterna en la prolongación de Avenida Juárez al Eje 140 de la zona industrial, como parte del trazo del Paseo de las Esculturas que cruza toda la Sierra de San Miguelito.

De acuerdo con lo dicho por Nava Palacios, esas definiciones se habrán de dar en los próximos 15 días. La movilización de desarrolladores inmobiliarios y las presiones sobre el IMPLAN para esas definiciones comienzan a ser notorias, al grado que las autoridades municipales dan visos de pretender avanzar a pesar de no contar con el aval de la SEMARNAT, la SEDATU y CONGUA.

Peor aún. Parecen haber quedado en el olvido los 65 puntos de la Alianza por la Ciudad, firmada el 14 de junio, y que dio inicio al proceso, sobre todo en lo relacionado con tomar en cuenta la participación ciudadana, incluso con figuras como el plebiscito, el referéndum y el gobierno abierto. Todo indica que se incluyeron sólo por ser políticamente correctos.

Si muchos de los convocados a aquella firma conocieron el documento hasta ese día, lo establecido en el punto 41 se vuelve revelador de una potencial dedicatoria de los redactores de la Alianza:

“41. Los desarrolladores inmobiliarios de la ciudad nos comprometemos a incorporar en nuestros proyectos una visión sostenible, responsable con el medio ambiente, disminuyendo riesgos por la urbanización y generando y preservando áreas naturales”.

Casi una apertura a la depredación ecológica, que a fin de cuentas la harán con responsabilidad.

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