Por Victoriano Martínez

La disculpa pública que la mañana de este sábado se pronunciará de manera institucional en el patio de la Unidad Administrativa Municipal puede considerarse un acto extraordinario, pero no por las razones que pudieran ser mal interpretadas desde la perspectiva que tengan las partes en conflicto.

Del lado de Teresa Carrizales, con el abierto apoyo de la Gallardía que fue muy visible durante la sesión de Cabildo del pasado 28 de febrero, no se puede argumentar que se salieron con la suya, porque la disculpa institucional no responde a ese tipo de presiones, sino al trámite para el cumplimiento de la Recomendación 20/19 de la Comisión Estatal de Derechos Humanos.

Precisamente porque se trata del cumplimiento de la resolución de la CEDH, tampoco del lado de la Administración Municipal encabezada por Xavier Nava Palacios se puede presumir la existencia de buena voluntad en el conflicto, y el alcalde –en clara señal de que el acto le incomoda– así lo deja claro en sus declaraciones de este viernes.

“Se va a llevar a cabo por parte del gobierno municipal, es algo que nosotros decidimos hacer. Como lo saben, recibimos y aceptamos la recomendación de derechos humanos y se está cumplimentando en el tiempo”, dijo.

La voluntad que exhibe la autoridad es la de dar cabal cumplimiento a la recomendación de la CEDH, lo que en sí tiene su mérito. La voluntad que ahora tendrá que mostrar Teresa Carrizales tiene que ver con lo que expuso en la sesión de Cabildo del 28 de febrero: “No vengo a pelear. Quiero una disculpa pública para acabar esto. Es lo único que quiero”.

Lo extraordinario del acto de esta mañana es que se trata de la primera vez, desde que surgió la CEDH en el Estado, que una autoridad atiende una recomendación a tal grado que lleva la Reparación Integral del Daño al punto de realizar un acto protocolario de disculpa pública, como lo prevé la fracción IV del artículo 73 de la Ley de Atención a Víctimas.

Es larga la lista de las víctimas registradas por la Comisión Ejecutiva Estatal de Atención a Víctimas (CEEAV) que se encuentran en espera de lograr, por la resistencia de las autoridades responsables, que se les ofrezca una disculpa pública.

El propio Ayuntamiento, tras esta primera disculpa pública institucional, tiene en puerta una segunda con el caso de la recomendación 23/19 por el desalojo de comerciantes informales en el pasaje Iturbide, frente al Teatro de la Paz.

La disculpa pública que se pronunciará en la Unidad Administrativa Municipal, como la primera, representa la posibilidad que esa parte de la reparación integral del daño a las víctimas abra camino y, tanto la CEEAV como la CEDH, den más impulso a ese tipo de actos de desagravio.

Pero también, por tratarse de disculpas públicas institucionales, habrán de ser un compromiso serio por atender completas las recomendaciones de la CEDH, que en el caso de Teresa Carrizales son siete puntos que incluyen otros aspectos de la reparación del daño, así como investigaciones para delimitar responsabilidades y aplicar sanciones.

Lo extraordinario es que por primera vez se ofrece una disculpa pública institucional que abre una nueva dimensión para las recomendaciones que emite la CEDH, con lo que eso representa para el reconocimiento en la atención y desagravios en casos de violaciones a derechos humanos. Un avance que podría comenzar a sentar bases como medida de no repetición de esas faltas.