Alejandro Rubio
Mucho se habla de la urgencia de Ricardo Gallardo Cardona por tener un sucesor o sucesora a modo para gestionar su séptimo año, aquel en el que la cloaca puede destaparse y provocar denuncias y hasta encarcelamientos. Pero en San Luis Potosí hay un segundo personaje que necesita de esa protección porque también llega al fin de prácticamente un sexenio en el poder: Enrique Galindo Ceballos.
El séptimo año de un gobernador es el tiempo en el que, si en las elecciones un mandatario no consiguió la continuidad de su proyecto o partido para el próximo periodo, él y sus allegados se convierten en el blanco perfecto de su sucesor, quien llegará con el cuello alzado y un discurso de combate a la corrupción con su antecesor como principal enemigo.
Así fue la llegada de Galindo al poder. Después de estrechar amistosamente la mano de Xavier Nava durante algunas semanas, su narrativa cambió y comenzó a hablar de supuestas irregularidades que encontró su entonces nueva administración. Anunció denuncias, pero al final no concretó nada y hasta a su último informe lo invitó, puro bluff.
También hay quienes se saben perdedores desde antes de que inicie el partido (elecciones), por lo que buscan estrechar la mano de probable ganador.
Lo hizo Enrique Peña Nieto, quien sabía que el país no soportaría un sexenio más ni del PRI ni del PAN, y la llegada de Andrés Manuel López Obrador era más que evidente.
Dos días después de las elecciones de 2018 en las que arrasó Morena, ambos se reunieron en Palacio Nacional para comenzar el proceso de transición. Pero las fotografías que se publicaron de su paseo por el recinto no reflejaban una simple diplomacia, transmitían el pacto que se visibilizó durante todo el sexenio, en el que López Obrador apenas y mencionó a un Peña Nieto a quien durante su campaña pintó como a un enemigo.
Por otro lado, están los que pecan en su soberbia y son incapaces de llegar a este tipo de acuerdos y de aquello tiene un muy buen ejemplo el gobernador.
El inicio de la administración de Xavier Nava Palacios en la capital potosina fue particularmente difícil, pero para Ricardo Gallardo Juárez, quien sorpresivamente había perdido la reelección y se vio forzado a salir por la puerta de atrás y a mantenerse en las sombras durante un buen tiempo.
El resultado fue la presentación de 11 denuncias de la administración Nava Palacios ante la Fiscalía General de la República (6) y la Fiscalía General del Estado (5), en contra de la gestión de Gallardo Juárez por delitos como peculado, fraude fiscal y uso ilícito de atribuciones y facultades.
Las denuncias hoy se encuentran dormitando en las fiscalías por, precisamente, los pactos de impunidad que se llevan a cabo, pero la mancha y el recuerdo de cada caso vivirán por siempre, al menos en los medios de comunicación.
En este punto del proceso electoral pareciera que Enrique Galindo no tiene o no busca un sucesor, o alguien que le cuide la espalda durante su séptimo año, pero esta no podría ser una lectura más errónea.
El caso de la posible candidatura nepotista de Ruth González Silva por la gubernatura de San Luis Potosí ha quitado los reflectores sobre la necesidad que tienen otros mandatarios de también dejar un personaje afín, aunque no sea precisamente su familiar.
Hoy Galindo tiene la vista puesta en la gubernatura, pero sabe que va a dejar recibos, licitaciones, compras y cuentas en las que cualquiera se puede poner a escarbar con tal de encontrar ese “algo” para formular denuncias, aunque sea ante los medios.
Si tres años son un margen suficiente para dejar huella para la presentación de, al menos, 11 denuncias formales, ¿qué le deparará a alcalde que logró la reelección y cumplirá prácticamente un sexenio en el poder?
Seis años que no han brillado por su pulcritud precisamente, pero sí por un gobierno que ha vivido más de “disfrazar” de transparencia sus formas que realmente son opacas.
¿Qué pasaría si, por ejemplo, el sucesor de Galindo Ceballos decide husmear en el pago de 4 millones de pesos que su administración hizo al ejido Rancho Viejo La Libertad para comprarle un terreno que supuestamente le pertenecía, aunque nunca pudo comprobar su propiedad?
¿Hasta dónde se llegaría si, desde adentro, se investigan los pagos millonarios por pipas de agua que se han hecho a Grupo Saserro?
¿Cómo se narraría desde el interior toda la simulación que se ha hecho en cuanto a los programas y proyectos de ciclovías para la capital?
¿Qué dirán los documentos oficiales sobre la famosa “subasta” de terrenos que se llevó a cabo este año y, sobre todo, hacia dónde fue a parar ese dinero?
¿Cuál es la realidad detrás de aquel “día cero” que anunció el alcalde y que significó una gran inversión en pozos y pipas de agua?
Una gran batería de preguntas que hay entre los ciudadanos y que su respuesta podría darse dependiendo de las condiciones en las que se dé la sucesión de Galindo Ceballos.
De entre los aspirantes del Partido Acción Nacional con los que Galindo podría formar su nuevo combo resalta un nombre en particular: Marcelo de los Santos Anaya, un perfil de empresario que encaja muy bien con la necesidad que ahora tiene Galindo de negociar para la alcaldía.
Es un “tú me ayudas y yo te ayudo”, sobre todo recordando que el yerno de Marcelo de los Santos, Santiago Rosillo del Pozo, es propietario de Grupo Saserro, la tan cuestionada empresa pipera que ya fue señalada en Nuevo León y cuyos contratos con el Ayuntamiento de San Luis Potosí recientemente se solicitaron investigar a través de una denuncia ciudadana presentada ante el Instituto de Fiscalización Superior del Estado y la Fiscalía Especializada en Delitos Relacionados con Hechos de Corrupción.
Aunque Galindo Ceballos esconda muy bien su necesidad de dejar bien tapada la administración ante su próxima salida, sus pretensiones se reflejarán muy bien en el candidato a la alcaldía de Acción Nacional o, incluso, en el del Partido Verde Ecologista de México, de ser necesario…
Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Astrolabio.
Es Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Actualmente director editorial de Astrolabio Diario Digital, con interés y experiencia en Transparencia y el Derecho de Acceso a la Información Pública. Formó parte de la tercera generación del MásterLab en edición de investigaciones organizado por Quinto Elemento Lab.






