Frater Ignatius

Jean-Baptiste fue un matemático y físico galo conocido por sus trabajos en lo que se refiere al desmonte de funciones que con periodicidad en series convergentes de carácter trigonométrico conocidas como series de Fourier, con las cuales consiguió resolver la ecuación del calor.

Las series de este ilustre matemático tienen muchas aplicaciones en la actualidad:  Ingeniería eléctrica, análisis de vibraciones, procesamiento de imágenes, acústica, óptica, procesamiento de señales, mecánica cuántica econometría, análisis de frecuencia, espectroscopia, neurociencias. Estas series aparentemente abstractas pueden ayudar a caracterizar y comprender mejor la composición química de las estrellas o la manera en cómo se produce el sonido.

Fourier fue amigo de Napoleón y lo acompañó a Egipto en donde estudió mucho tiempo los artefactos. Por aquellos años decidió estudiar el calor y su propagación a fondo.  Completó un estudio revelador: Propagación del calor en cuerpos sólidos. Ese era uno de sus intereses principales. La manera en que el calor se difundía en distintas formas era un problema ya añejo para todo matemático y científico de cualquier época. Recordemos que las series de Fourier analizan funciones periódicas por medio de la descomposición de dicha función en una suma infinita de funciones sinusoidales mucho más simple (son combinaciones de senos y cosenos con frecuencias enteras). Cualquier función diferenciable puede representarse con la precisión que se desee por medio de sumas de funciones de senos y cosenos, sin importar lo extraña que pueda parecer la representación gráfica de la misma. Siempre se acercará de forma precisa a la realidad estudiada.

Fourier literalmente inventó una serie de herramientas que toman del cálculo, la trigonometría, el álgebra, la teoría de números variados conceptos para aplicarlos al comportamiento de ondas. Se puede afirmar que los trabajos del gran matemático inspiraron a varias generaciones del siglo XIX y siguen inspirando a los matemáticos y físicos actuales. El físico británico Sir James Jeans (1877-1946) dice que el teorema de Fourier nos dice que cada curva con independencia de su naturaleza y del modo en que se obtuvo, puede reproducirse con exactitud mediante la superposición de un número suficiente de curvas armónicas sencillas. Lo anterior da pie al llamado análisis armónico.

Este poderoso dispositivo creado por una mente prodigiosa, permite armarse de cualidades de topo e inspeccionar muchos entresijos de los problemas de hoy.