Frater Ignatius

´Prusiano de pura cepa y gran conocedor de varios idiomas, este matemático puso al mundo de los números de cabeza cuando planteó un problema que hasta ahora no ha sido resuelto, salvo su versión llamada débil, resuelta por un matemático peruano en 2013, tras más de 260 años sin ser resuelta. El planteamiento que hace es de una sencillez abrumadora pero su resolución ha devanado los sesos de varios matemáticos, incluso geniales.  Su afirmación es simple: “Cualquier número mayor que 5 puede escribirse como la suma de tres números primos, por ejemplo 21 =11+7+3 (recordemos que un número primo es un número mayor que 1 que solo es divisible por sí mismo y por el 1, como el 7, 11 y 3). Goldbach era amigo del gran matemático Euler y le escribió una carta en donde le plantea tal afirmación. Euler, siempre curioso en varios campos de la matemática, replanteó la conjetura fuerte de Goldbach de la siguiente forma: todo número par mayor que 2 puede expresarse como suma de dos números primos. Con las nuevas computadoras se ha podido verificar la conjetura hasta 12*10 elevada a la potencia 18! Lo curioso es que no existe ningún software, aun aplicando la inteligencia artificial que sea capaz de confirmar la conjetura para cualquier número. Por lo tanto, toda la comunidad matemática sigue esperando una demostración veraz de que Goldbach tenía razón. En 1966 Chen Jing, un matemático chino, logró un cierto avance al demostrar que cualquier número par lo suficientemente grande es la suma de un número primo y de otro número, producto de dos números primos. Así por ejemplo, 17 es igual a 3 + (2*7). En el año de 1995 el matemático francés Olivier Ramaré demostró que cualquier número par a partir de 4 es la suma de un máximo de seis números primos. Como decíamos unas líneas antes, el matemático peruano Harald Andrés Helfgott consiguió demostrar que para todo número impar mayor que 10 elevado a la potencia 30 la conjetura es cierta. Se enuncia así: todo número impar mayor que 5 puede escribirse como la suma de tres números primos. Empero, a pesar de lo anterior, el trabajo sigue siendo revisado por la comunidad matemática.

No podemos dejar de hacernos una pregunta recurrente en el mundo de las personas que no están muy familiarizadas con los números. La cuestión radica en para qué diablos sirven todas estas conjeturas. Aunque parezca increíble, las aplicaciones son muchas en el mundo real. Pero aclaremos, eso les tiene sin cuidado a los matemáticos puros, por ejemplo. El placer de mirar la belleza estética de los números es mucho mayor que todo lo demás. Pregunten a Perelman.