María Ruiz
El Organismo Intermunicipal Metropolitano de Agua Potable, Alcantarillado, Saneamiento y Servicios Conexos (Interapas) registra un agotamiento funcional y un déficit financiero estructural en su operación.
Esto pone en riesgo el suministro de agua en la capital potosina y su zona conurbada. La misma institución lo señala en su Plan Estratégico de Desarrollo 2026, publicado el 17 de septiembre de 2026 en el Periódico Oficial del Estado.
El informe oficial muestra con detalle el deterioro administrativo, financiero y técnico que afecta el servicio público en los municipios de San Luis Potosí, Soledad de Graciano Sánchez, Cerro de San Pedro y Villa de Pozos.
“La estructura actual del Organismo muestra signos de agotamiento funcional, con limitaciones para integrar procesos, monitorear el ciclo del agua y responder de forma sistémica a los retos de la gestión hídrica metropolitana”, señala una parte del documento.
Esta falta de respuesta está ligada de manera directa a un déficit financiero estructural.
Se reconoce que “los ingresos propios son insuficientes para cubrir sus obligaciones operativas, administrativas y de inversión”. También se señala que esta falta de autosuficiencia económica, causada por la baja recaudación y la escasez de recursos, ha creado una crisis de sostenibilidad financiera que limita la capacidad para invertir, innovar y mejorar sus servicios.
La falta de presupuesto ha dejado daños y rezagos en la infraestructura hídrica. El mismo documento muestra que se han identificado 157 puntos vulnerables en la red que requieren intervención urgente.
Además de esta debilidad física, también hay problemas en la medición y cobro del consumo.
El reporte detalla textualmente que “más del 50% de los medidores tienen más de dos décadas de antigüedad, lo que impide una facturación precisa, facilita el uso no autorizado del servicio y limita la recuperación de ingresos”.
El informe también aborda el impacto de la expansión urbana en esta situación. El organismo señala que la incorporación de nuevos desarrollos habitacionales carece de criterios estandarizados de factibilidad hídrica y supervisión técnica, lo que compromete la sostenibilidad del servicio y dificulta la planeación territorial.
Aunado a esto, remarca que “la imagen pública del Interapas se ha visto afectada por una comunicación reactiva, limitada en alcance y contenido, lo que ha generado percepción negativa y debilitado el vínculo con la ciudadanía”.
Ante este panorama, el plan rector de su programa estratégico establece varios compromisos para tratar de rescatar la operatividad del sistema hídrico.
En el área económica, la meta busca “consolidar la autosuficiencia financiera mediante la reingeniería comercial, la digitalización de procesos y la gestión estratégica de recursos externos”. En lo técnico, el proyecto planea “rehabilitar, ampliar y modernizar la infraestructura hídrica mediante inversión estratégica, mantenimiento preventivo y uso de tecnologías inteligentes”.
No obstante, para lograrlo, la institución quiere poner en marcha esquemas de sectorización hidráulica y telemetría. Así podrán monitorear la presión de las redes, mejorar el bombeo e identificar fugas en tiempo real.
Finalmente, en el área de la administración y el gobierno interno, el documento propone “fortalecer la gobernanza mediante un sistema de control interno institucional preventivo, una gestión documental eficiente y una comunicación proactiva que recupere la confianza ciudadana”. Por lo que insisten en que la viabilidad hídrica de la zona metropolitana dependerá de la capacidad real del organismo para llevar a cabo estas reformas estructurales y superar el diagnóstico de agotamiento señalado en sus propios registros oficiales.





