Astrolabio

Por Victoriano Martínez          

El renovado compromiso presidencial en que derivó la confrontación entre la sección Quién es quién en las mentiras de La Mañanera y el periodista Julio Hernández López, para proteger la totalidad de la Sierra de San Miguelito aun y cuando los comuneros decidieran vender, era el pronunciamiento necesario ante las dudas sobre una tendencia a favorecer la urbanización de la Cañada del Lobo.

Desde el 30 de junio se conoció el oficio emitido por la CONANP en el que se avisó a las autoridades comunales de San Juan de Guadalupe la exclusión de mil 805 hectáreas del polígono proyectado para el Área Natural Protegida de la Sierra de San Miguelito y, aunque el hecho se había denunciado en diversos foros, desde el gobierno federal hubo respuestas ambiguas a través de SEMARNAT.

El miércoles 21 de julio, Ana Elizabeth García Vilchis aseguró que Julio Astillero tuiteó tres mentiras con relación al caso y, en respuesta, Hernández López expuso la documentación y los testimonios sobre la información publicada y solicitó su derecho de réplica para el día de ayer.

Se le prestó el micrófono, pero no la pantalla para que su respuesta fuera en las mismas condiciones, como había solicitado para cumplir con lo que marca la Constitución para ejercer ese derecho. La Cuarta Transformación desaprovechó la oportunidad para mostrar la máxima apertura en cuanto al derecho de réplica.

A pesar de haber sido desigual la presentación de la información, la contundencia de los datos presentados sólo de manera verbal obligó al presidente Andrés Manuel López Obrador a renovar el compromiso que hizo en la Plaza de los Fundadores el 24 de mayo de 2019, en un momento en el que funcionarios de la SEMARNAT ya habían dado pasos en sentido opuesto.

De aquel la Sierra de San Miguelito no se toca en la Plaza de los Fundadores, López Obrador pasó a un la Sierra de San Miguelito no se vende.

Aunque el pronunciamiento pareciera ir contra quienes ven en la Sierra la oportunidad de un jugoso negocio, se debe entender que no se trata de una lucha para impedir que un grupo empresarial realice un proyecto muy lucrativo, sino de preservar los servicios ecológicos que esa zona presta a la ciudad y evitar los daños que la urbanización provocaría en la actual mancha urbana.

Resulta obvio que los empresarios inmobiliarios no abandonarán fácilmente un proyecto en el que llevan trabajando años si, por ejemplo, en julio de 2019 presentaron a los comuneros las alternativas del desarrollo cuya descripción de entonces hasta la aparentemente frustrada exclusión de las mil 805 hectáreas se cumplía con sorprendente precisión.

Una presentación que hace tres años convenció a una parte de los comuneros para vender sus tierras para el proyecto Las Cañadas y por las que les ofrecieron un primer pago a la firma del acuerdo por 23 mil 860.60 pesos, y 50 mil 701.49 pesos al concretarse la entrega de las tierras.

El 12 de julio, un día después de la asamblea comunal en la que decidieron desincorporar las mil 805 hectáreas excluidas del ANP, la empresa Espacios en el Horizonte entregó un anticipo de 10 mil pesos a los comuneros que participaron en la asamblea. El recibo fue mencionado por Hernández López en La Mañanera y después expuesto en su programa vía YouTube.

Seguramente los desarrolladores inmobiliarios hoy ven el renovado compromiso de López Obrador a favor de la preservación de la Sierra como un obstáculo más entre todos los que ya han logrado sortear. Si estuvieron a punto de que no se cumpliera el compromiso del 24 de mayo de 2019, ya estarán maquinando estrategias para superar el surgido este miércoles.

No obstante, el grado de dificultad se presenta mucho mayor –por fortuna para la Sierra de San Miguelito y para todos los habitantes de la ciudad–, por la amplia exhibición como depredadores ecológicos y la exposición de las turbias maniobras a las que han recurrido. Pero no necesariamente eso los hará desistir y renunciar a tan desproporcionado y ofensivo negocio.

El margen de maniobra para los empresarios inmobiliarios siempre estará abierto, en tanto la protección de la Sierra de San Miguelito no se vuelva un decreto, cuya emisión siga en el proceso de cumplimiento de un compromiso a futuro.

Por eso el acompañamiento y seguimiento al compromiso presidencial en la SEMARNAT, que ya dio señales de estar infiltrada para torcer su cumplimiento, debe ser permanente y más cercano, en el que las mesas de trabajo que María Luisa Albores González, titular de esa dependencia, acordó con los defensores de la Sierra jugarán un papel primordial.

Este miércoles, sobre lo que se envolvió en un oficio de la CONANP como regalo a los fraccionadores se dio un primer paso para ser revocado. Una buena noticia para la preservación ecológica de la capital del Estado ante la que ahora toca a todos los potosinos respaldar con participación para no tener que enfrentar un riesgo similar en unos cuantos meses.

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