Maltrato animal escala en crueldad; utilizan mascotas para ejercer violencia contra parejas

María Ruiz

Las agresiones contra animales de compañía han adquirido formas cada vez más crueles y algunas incluso son grabadas y difundidas por sus responsables en redes sociales. Entre las conductas identificadas se encuentran el envenenamiento de perros y gatos, las agresiones físicas, el abandono y la utilización de animales para causar daño emocional a otras personas, particularmente en conflictos entre exparejas, advirtió Angélica Martínez Coronel, especialista en lingüística forense e investigadora vinculada con las ciencias forenses y la criminología.

La especialista explicó que una de las situaciones que han generado preocupación es la violencia dirigida contra varios animales de una misma colonia o comunidad, mediante prácticas como el envenenamiento de mascotas. Se trata de agresiones que pueden dejar de ser hechos aislados cuando se repiten y afectan sistemáticamente a los animales de una misma zona.

A estas conductas se suman las agresiones físicas que algunas personas documentan y difunden en plataformas digitales. La investigadora advirtió que la violencia ha llegado al punto de convertirse en contenido para redes sociales, con responsables que registran sus actos e incluso los transmiten en tiempo real.

Sin embargo, el maltrato no se limita a quienes lastiman directamente a perros y gatos. También comprende la omisión de cuidados, la falta de responsabilidad sobre su alimentación y atención, así como el abandono cuando los animales crecen y dejan de representar para sus propietarios la novedad que significaban cuando eran cachorros.

Martínez Coronel señaló que una práctica recurrente es regalar perros o gatos a niñas y niños sin considerar que su cuidado representa una responsabilidad permanente. Cuando los animales crecen y requieren más atención, algunas personas optan por dejarlos en la calle.

Otra expresión de violencia que destacó es la utilización de los animales de compañía para perjudicar emocionalmente a otras personas. En particular, mencionó situaciones en las que una persona agrede a la mascota de su expareja o impide que mantenga contacto con ella, como una forma de ejercer violencia vicaria.

Indicó que estas situaciones todavía se encuentran en discusión en algunos tribunales y dentro del ámbito jurisdiccional, por lo que es necesario analizar las formas en que se reconoce y atiende la violencia ejercida mediante los animales.

Desde la criminología verde, perspectiva desde la cual desarrolla parte de su investigación, estas conductas se estudian considerando tanto el daño que reciben los animales como las repercusiones que tienen para la sociedad y el entorno en el que conviven distintas especies.

Frente a esta problemática, la especialista también identificó una mayor participación de generaciones jóvenes en iniciativas para promover la adopción responsable, cuestionar la comercialización de animales y generar conciencia sobre las obligaciones que implica tener una mascota.

Añadió que la prevención requiere campañas de concientización y reformas o iniciativas legislativas que fortalezcan los mecanismos de protección y permitan sancionar a quienes incurran en conductas de maltrato.

La investigadora sostuvo que el reconocimiento de los animales como seres sintientes implica asumir responsabilidades para proteger su bienestar, no solamente ante las agresiones físicas, sino también frente al abandono y otras formas de violencia que suelen pasar inadvertidas.