Carlos Rubio

Luego de que las autoridades desestimaran denuncias por la creciente inseguridad en la zona donde vive Dafne, novia de Milton Yarem, joven que fue herido de gravedad en agosto del año pasado, la madrugada de este lunes 2 de diciembre se suscitó un robo en las oficinas de una inmobiliaria que se ubica justo a lado de su domicilio. Este hecho, se presume, está ligado con las represalias en su contra.

Desde el pasado 19 de noviembre, el padre de Dafne envió un mensaje a través de WhatsApp al comandante del sector, Gerardo Valadéz, para pedirle la implementación de rondines. “Intentaron meterse a la casa de mi suegro que está a un lado de la mía”, se lee en el mensaje enviado. Denunciando que los implicados era dos personas que viajaban a bordo de un automóvil Datsun rojo.

El comandante únicamente respondió: “Ok checamos. Para ver si posible contacto con ellos (sic)”. A 13 días del aviso, el apoyo policial en la zona nunca fue brindado y el día de hoy, aproximadamente a las tres de la mañana, se llevó a cabo un robo en las oficinas de una inmobiliaria que se encuentra ubicada al otro lado de la casa de Dafne.

“Prácticamente es como un mes que se les viene avisando y pidiendo (…) se les pide que hagan rondines nada más y ni eso han hecho”.

Los vecinos señalan que han visto a personas desconocidas andar por la zona, quienes intentan ingresar a la casa de Dafne y tratan de abrir los carros de su familia.

Cabe resaltar que Dafne y su familia le han pedido a Jaime Ernesto Pineda Arteaga, secretario de Seguridad Pública del Estado, y a Carlos Landeros Hernández, director general de la misma secretaría, la implementación de las medidas de protección que fueron emitidas por el Ministerio Público para la joven, sin embargo no ha habido respuesta de su parte mientras las represalias en su contra aumentan y ahora también los vecinos se ven afectados.

Hasta la mitad del año, Dafne contaba con medidas de protección por ser testigo clave para la resolución del caso Milton Yarem, no obstante, luego de que se renovara la dirección de la Policía Estatal, la protección disminuyó y fue dejada vulnerable ante la intimidación que sufre casi a diario por parte de personas relacionadas con el caso.

A la fecha, y ante el visible aumento de inseguridad en una zona donde “no ocurría nada”, las autoridades ni si quiera realizan trabajos de vigilancia “normales”.