Regular la inteligencia artificial no debe ser un cheque en blanco para el Estado: Urenda Queletzú Navarro

María Ruiz

La regulación de la inteligencia artificial no debe convertirse en una herramienta de censura ni en un mecanismo para inhibir la libertad de expresión, sino garantizar condiciones para el ejercicio de los derechos humanos, la justicia social y el acceso a la información, sostuvo Urenda Queletzú Navarro Sánchez, abogada general de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), durante el foro plural Voces Libres, que busca dotar de herramientas a medios de comunicación y periodistas para el uso ético e informado de estas tecnologías y discutir su regulación en San Luis Potosí.

“Eso no es un cheque en blanco para que el Estado intervenga y previo a, intente modular, y ya no quiero decir modular, sino más bien porque esa es la característica del derecho penal, el derecho penal inhibe conductas, es un sistema de control punitivo social”, advirtió la especialista al referirse a los riesgos de que la intervención estatal se traduzca en restricciones anticipadas a la libertad de expresión.

Navarro Sánchez consideró que el derecho penal debe ser el último recurso ante posibles vulneraciones, mientras que la regulación debe enfocarse en garantizar condiciones para que las tecnologías de la información se utilicen sin reproducir desigualdades ni violentar derechos humanos.

“Entonces, ese tiene que ser, como lo hemos dicho, el ultima ratio, el último bastión al que tendría que acudir una instancia”, señaló.

La abogada también recordó que las autoridades deben tener un margen amplio de tolerancia frente a la crítica, incluso cuando esta se difunde mediante herramientas tecnológicas. Explicó que el Estado puede intervenir cuando se vulneran derechos humanos o se reproducen discursos de odio, pero no utilizar esa facultad para perseguir expresiones críticas.

“Ya la Corte ha definido que cualquier autoridad que tenga esa investidura tiene que tener un espectro mucho más amplio de tolerancia a la crítica”, expresó.

La discusión sobre la inteligencia artificial, añadió, no debe limitarse a las posibilidades de uso de estas herramientas, sino incluir quiénes las desarrollan, qué intereses económicos intervienen en su funcionamiento y cuáles son sus consecuencias sociales y ambientales.

“Cuando hablamos de alfabetización mediática, que es el eje central de este foro, de este espacio, se entrelazan múltiples discusiones plurales”, afirmó.

Al respecto, cuestionó que las principales herramientas de inteligencia artificial se encuentren en manos de compañías privadas cuyos intereses económicos deben formar parte del debate público. Consideró que el Estado tiene la responsabilidad de regular la actuación de estos particulares, particularmente por el manejo de información, sin que ello implique censurar.

“La inteligencia artificial está en manos del capitalismo”, sostuvo al plantear la necesidad de analizar críticamente los intereses detrás de su desarrollo y funcionamiento.

Navarro Sánchez advirtió que los efectos de estas tecnologías también deben analizarse desde una perspectiva social y ambiental. Como ejemplo, mencionó los posibles impactos sobre comunidades indígenas y la presión sobre los recursos naturales que implica la infraestructura necesaria para operar los sistemas de inteligencia artificial.

“Los centros de datos requieren una cantidad muy importante de agua”, expuso al señalar que el debate no puede centrarse únicamente en las herramientas digitales, sino también en las consecuencias materiales de su expansión.

En el ámbito periodístico, destacó que las y los comunicadores necesitan conocimientos para comprender cómo funcionan estas tecnologías, identificar sus alcances y limitaciones y mantener una postura crítica frente a sus resultados. Aclaró que no se trata de rechazar la inteligencia artificial, sino de contar con elementos para utilizarla de manera informada.

“Y por eso el papel crítico, que es el otro eje importantísimo de la función periodística, el papel crítico de quien informa, de quien es vehículo para garantizar el derecho a la información, es fundamental”, señaló.

La especialista también reconoció que el trabajo periodístico aporta una perspectiva que se construye directamente en el campo, a partir del contacto con fuentes y comunidades, por lo que consideró importante incorporar esa experiencia a la discusión académica sobre las nuevas tecnologías.

La participación de la UASLP en el foro se vincula con la función de la universidad como espacio de formación más allá de las aulas. La institución facilitó sus instalaciones para llevar a cabo las actividades de capacitación y las conferencias magistrales dirigidas a periodistas y medios de comunicación.

Navarro Sánchez explicó que la alfabetización mediática es necesaria para que la sociedad comparta conocimientos básicos sobre la inteligencia artificial, su funcionamiento y las implicaciones de regularla. El foro reúne distintas perspectivas, desde especialistas que desarrollan algoritmos hasta profesionales del derecho y periodistas, con el propósito de ampliar el debate.

“Para alfabetizar mediáticamente, todas y todos tenemos que tener como un piso común de lenguaje, de saber qué es eso de la inteligencia artificial, qué podemos hacer, qué implica o no regular”, concluyó.