Rosa Isela y Rita Ozalia, las ausentes

Alejandro Rubín de Celis

No hay fecha que no llegue ni plazo que no se cumpla, dice el refrán popular. Así sucedió con la inscripción de aspirantes a obtener la Coordinación Estatal de Defensa de la Transformación en San Luis Potosí, del partido Morena,  este viernes 26 y sábado 27 de junio, que se considera la antesala para elegir al candidato o candidata a la gubernatura del estado.

Ocho personas se inscribieron en el arranque de este proceso. La no inscripción de Rita Ozalia Rodríguez Velázquez, dirigente estatal de Morena, es significativa en virtud de que se esperaba su registro, y más desde que su hermana Rosa Isela quedara descartada desde el jueves pasado cuando la presidenta Claudia Sheinbaum dio a conocer que “hubo alrededor de siete personas que salieron” de su gobierno para buscar la coordinación en distintos estados, entre las que no estaba la secretaria de Gobernación para el caso de San Luis Potosí, por lo que dejó claro que ya no habría nuevas renuncias entre sus colaboradores.

Por el lugar preponderante que ocupa en el gobierno federal, Rosa Isela Rodríguez Velázquez, originaria del municipio potosino de Xilitla, era considerada como una de las cartas más fuertes para obtener la candidatura al gobierno del estado hasta fines del año pasado. Sin embargo, desde hace meses que su nombre se menciona cada vez menos. La incertidumbre sobre si habrá dos, tres o hasta cuatro candidatos y coaliciones en la elección por la gubernatura y, sobre todo, ante el riesgo de una posible derrota frente a la gallardía dada su poderosa maquinaria política y territorial (construida a base de dádivas, amenazas, propaganda engañosa y de pan y circo), seguramente llevaron a una valoración tanto de Morena como del gobierno federal que derivó en la decisión de no exponerla. Mucho menos aventurarla a una derrota que sería atribuida nada menos que a Claudia Sheinbaum Pardo frente a un personaje y un grupo político corrupto que tanto daño le ha hecho a su gobierno. Un fracaso así sería demoledor para la presidenta.

Resulta extraño el caso de Rita Ozalia, su hermana, que como no queriendo y dedicada públicamente a deshojar la margarita, declaraba hasta hace unos días que aún no decidía si se habría de inscribir en el proceso, pero tenía meses de promocionarse en medios informativos y redes sociales digitales. Seguramente no lo hacía para buscar una candidatura a una diputación local o federal, para lo cual aún faltan muchos meses. Ella sabía que estaba considerada para la grande. ¿Qué fue lo que pasó?, ¿tuvo temor de competirle a Gerardo Sánchez Zumaya y que le ganara en las encuestas?, ¿o es, como se rumora (incluso entre integrantes del partido guinda), una estrategia de la dirigente estatal de Morena para apoyar, por debajo de la mesa, al candidato o candidata de la gallardía? Algo similar a lo que ocurrió en las elecciones de 2021 cuando, por instancias de Mario Delgado y otros operadores de instituciones federales, le pusieron en bandeja de plata la gubernatura a Ricardo Gallardo.          

Un caso que llama la atención es el de Gerardo Sánchez Zumaya, quien, habiendo gestionado su afiliación como militante de Morena desde septiembre pasado, acabó registrándose por el PT. El asunto es que la afiliación del empresario no ha sido formalmente reconocida por la dirigencia estatal de Morena. “Es lo mismo, me registró el PT porque fue el partido que me abrió las puertas y al final vamos a competir por la coordinación de los comités. Al final vamos a ir en alianza. No hay ningún problema con Morena”, dijo tras inscribirse para la Coordinación de Defensa de la Cuarta Transformación en el World Trade Center de laCiudad de México. ¿Por qué si su ingreso a Morena se anunció con bombo y platillo en septiembre pasado, no se inscribió por ese partido que fue el que inicialmente le “abrió la puerta”? ¿Acaso en los hechos le han cerrado la puerta en Morena?

Aunque los aspirantes a ocupar la Coordinación de Defensa se han comprometido a aceptar los resultados de las encuestas y someterse a otras pruebas, ¿quién dice que al final, si no resulta elegido o se inconforma con el procedimiento, Sánchez Zumaya se quede como  candidato sólo del PT a la gubernatura (apostándole más a su liderazgo, a los votantes que ya tiene de su lado y a su capacidad de convencimiento de los indecisos, que a la menguada presencia que tiene ese partido en la entidad), o en coalición con otro partido que no sea Morena, lo cual se ve muy complicado. Pero en la politiquería potosina cualquier cosa es posible.

La ausencia de la senadora Ruth González Silva en el proceso de inscripción morenista estaba cantada. El Partido Verde, el gobernador y ella misma sabían que intentarlo representaría un rechazo inmediato (dada la disposición estatutaria de Morena contra el nepotismo), que se difundiría ampliamente ante la opinión pública y que los haría ver aún peor de lo que ya están en materia de imagen. No lo hicieron “por prudencia”, según lo manifestó el coordinador nacional de elecciones del Verde, Arturo Escobar.

Pero el hecho no significa, necesariamente, que Morena y el Verde van a ir solos a la elección de 2027, desde luego que pueden hacerlo pero todavía hay mucho tiempo por delante para negociar una coalición, incluido el PT. Para Arturo Escobar, hay tiempo suficiente para negociar un pacto político. “Yo siempre he pensado que hasta que no se agote la fecha límite legal, que será seguramente a mediados de enero, siempre hay una viabilidad de construir un acuerdo”.

De modo que, Morena y el Verde, que son los que están disputando el siglado y el candidato o candidata en alianza, tienen todavía unos siete meses para designarlo(a). Desde luego puede ser antes, o mucho antes, si llegan a un arreglo.

Lo que sí está claro es que la eventual coalición, no podrá estar encabezada por Ruth González Silva. Ya lo dijo hace unos días Rita Ozalia Rodríguez, que para colmo les está poniendo la candidatura casi como un regalo: “si en un momento dado hubiese otro prospecto, otro perfil del Partido Verde (que no sea la senadora Ruth), yo creo que ellos igual y serían los que fueran a la cabeza de la coalición”.

Una alianza con esa característica sería lo peor que le podría suceder a San Luis Potosí y sus habitantes, pues de ganar la elección constitucional alguno de los prospectos de la gallardía que se han mencionado: J. Guadalupe Torres, Juan Manuel Navarro, Ignacio Segura Morquecho o Juan Carlos Valladares, el gobernador Ricardo Gallardo Cardona sería el poder tras el trono, y ninguno de ellos impulsará una investigación en torno a sus múltiples actos ilegales y de corrupción.

Si se diera esa indeseable alianza con el Verde a la cabeza, la única posibilidad de atarle las manos a su representante en el gobierno y evitar los excesos de la gallardía, es que Morena, como parte de la coalición, negocie (¿exija?) ocupar puestos clave como la Secretaría de Finanzas y la Contraloría del Estado, y otras más que eviten los abusos que ya conocemos del gobernador en turno y sus operadores.

Por lo que toca a los aspirantes a encabezar la Coordinación Estatal de Defensa de la Transformación en San Luis Potosí, como se dice coloquialmente, la caballada está flaca. El que mayores posibilidades tiene de obtener el cargo y posteriormente la candidatura, en solitario o en alianza con otro partido que no sea el Verde, es el empresario Gerardo Sánchez Zumaya, que desde hace dos años viene haciendo un importante trabajo territorial, sobre todo en la Huasteca. Sin embargo, debido a sus profundas rencillas con el gobernador, muy difícilmente éste aceptaría que aquél   capitaneara la coalición. 

La otra opción a futuro es Rita Ozalia Rodríguez, ya que el truco de la Coordinación es que en sentido estricto no es que de ahí vaya a salir el candidato o candidata, aunque es lo más probable, sino que será la persona que coordine todos los trabajos en materia  política y territorial rumbo a las elecciones del año próximo, de modo que ella seguirá teniendo posibilidades de ser la candidata de Morena. Y sólo con una negociación magistral de la dirigencia nacional de ese partido y la buena relación (muy sospechosa para muchos) que ella mantiene con Gallardo Cardona, hasta podría encabezar la alianza.        

Por el bien de San Luis Potosí, Morena debe pelear, con toda su capacidad de negociación, poniendo incluso sobre la mesa las carpetas de investigación que existen contra Gallardo Cardona (no es lo ideal, sino muy probablemente la cárcel para este personaje, pero en política se tragan sapos, y este sería uno de ellos) para que el siglado y la candidatura en esa eventual coalición se quede para el partido en el poder (que con todo y sus grandes fallas es mejor) y no en una rémora que le ha hecho tanto daño a la sociedad.   

Al margen de si llegara a ganar un tercer contendiente, como Enrique Galindo con el PAN y quizá con otro partido en alianza como pudiera ser Movimiento Ciudadano, seis años más de gallardía significarían un mucho mayor atraso del estado en todos los órdenes importantes que se requieren para lograr una mejor calidad de vida para sus habitantes: recursos hídricos, seguridad, infraestructura, educación, salud, etc.

Simpatizantes, militantes y dirigentes de Morena no deberían permitir que el Verde les coma el mandado en el supuesto de una coalición. En todo caso, más vale solos que muy mal acompañados.    

Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Astrolabio.

Es Licenciado en Ciencias de la Comunicación por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente. Periodista desde hace 38 años. Fue coordinador de Noticias de Canal 7 de televisión en SLP y director de la revista Transición en sus versiones impresa y electrónica. Docente universitario durante 31 años. Ha impartido materias de periodismo, ética de la comunicación y opinión pública.