Señales de insumisión del PT a la Gallardía

Por Victoriano Martínez

Cuando la noche del 10 de noviembre de 2021 se dio la rebelión de la militancia y dirigencia local de Morena contra el intento de Mario Delgado, su líder nacional, de registrar una coalición con el PT, el PANAL y el PVEM para apoyar a Ricardo Gallardo Cardona como candidato a la gubernatura, para el PT se abrió una disyuntiva: mantener su coalición con Morena o con el PVEM.

Mario Delgado ya estaba comprometido para apoyar a Gallardo Cardona y lo que siguió fueron maniobras para concretar una traición de la 4T a su militancia en San Luis Potosí y, eventualmente, a los habitantes del Estado por pavimentarle el camino a la gallardía con una candidatura, la de Mónica Rangel, que a la postre resultó ser comparsa.

El ánimo de la dirigencia local del PT y de sus liderazgos regionales y municipales se inclinaba por apoyar a Morena, así fuera porque desde entonces advertían el intento de un cacicazgo por parte de Gallardo Cardona y en su trabajo por todos los rumbos del Estado promovían el rechazo a la gallardía. A los locales del PT también los traicionaron desde la dirigencia nacional.

El 30 de noviembre de 2021, último día para registrar ante el Consejo Estatal Electoral y de Participación Ciudadana (CEEPAC) las coaliciones para diputaciones locales y alcaldías, la senadora Geovanna Bañuelos de la Torre se reunió con dirigentes del PT de todo el estado para explorar su postura ante un eventual apoyo a Gallardo Cardona por la gubernatura.

Los 15 dirigentes que intervinieron en aquella reunión manifestaron su rechazo a apoyar a Gallardo Cardona con fuertes argumentos:

“A la gente a la que voy a ver a comunidad le he dicho que no vendan su dignidad por una pinche despensa que en una semana se la van a tragar y la van a cagar”.

“La gente, aunque le estén regalando muchísimas cosas, no sólo despensas, la gente las agarra porque tiene hambre, pero las agarra con miedo”.

“Yo mañana con qué pinche cara la voy a decir a mi gente, a la de mis comunidades a la de las colonias, pues ahora sí vamos a votar por Gallardo”.

Tres ejemplos de lo que se dijo en aquella reunión. Aunque Bañuelos de la Torre les prometió al salir para reunirse con Héctor Serrano Cortes y Gallardo Cardona que regresaría a informarles de los acuerdos, no volvió y al día siguiente los petistas anti-gallardistas se enteraron de que ya formaban parte de la coalición que apoyó a Gallardo Cardona.

Ese antecedente marcó la sumisión del PT al PVEM, más como franquicia de la gallardía de la que, con Gerardo Acosta Zavala como Comisionado Nacional enviado por Alberto Anaya, da señales de buscar emanciparse.

Tres comunicados dan esas señales: (1) el 27 de marzo se deslindan del apoyo a Ruth González Silva como candidata a la gubernatura; (2) el 1 de mayo advierten que “no seremos un partido político que permita ser utilizado para mantener aspiraciones caciquiles ni como comparsa de candidaturas débiles o a modo”.

El tercero se emitió el 27 de mayo en el que, a propósito de la aplicación de la llamada Ley Serrano Cortes, establecieron que “consideramos que este tipo de circunstancias generan preocupación social y política que genera situaciones de ingobernabilidad y afectan el fortalecimiento democrático que nuestro estado requiere”.

Mientras militantes del PT vieron en esas posturas el retorno de su partido a una verdadera actitud de izquierda, desde la gallardía lo tomaron como una afrenta y comenzaron una estrategia con la intención de que se le destituya, entre otras cosas, por ser “de fuera”, como si Serrano Cortes, su antecesor en la dirigencia local, no lo fuera.

El conflicto petista ya llegó a la dirigencia nacional, en una reunión en la que, lejos de debilitar la posición de Acosta Zavala, salió con el apoyo de Alberto Anaya, además de que comenzó a circular entre la militancia un escrito de apoyo en el que se advierte de “una campaña contra un Partido del Trabajo insumiso al Gobierno Gallardista”.

“Héctor Serrano, perredista y aliado de alcoba de la “Gallardía”, fue designado representante del PT en San Luis Potosí por un mero tema coyuntural. Esa decisión ha tenido consecuencias terribles para el PT, para la 4T y para la vida política de SLP”, señalan en el documento.

Un conflicto cuyas consecuencias podrían considerarse un indicador más, desde otro flanco, del debilitamiento de las alianzas con las que contaba la gallardía con miras a las elecciones de 2027.