Servicios de Salud advierte riesgos respiratorios por contaminación del aire en SLP

Desiree Madrid

La directora de Servicios de Salud del Estado, Elizabeth Dávila Chávez, reconoció que la contaminación ambiental en la capital potosina guarda una confluencia con las enfermedades respiratorias que se atienden en los servicios de salud estatales, aunque hasta el momento no se han identificado casos clínicos registrados de manera específica como atribuibles a las partículas suspendidas en el aire.

La funcionaria respondió así a cuestionamientos sobre si el sector ha documentado padecimientos generados directamente por la contaminación atmosférica, un fenómeno que en otras ciudades del país ya cuenta con evidencia sobre sus efectos en las vías respiratorias de la población.

Dávila Chávez reconoció la relación entre ambos factores, aunque los casos que llegan a consulta se atienden conforme a sus padecimientos sin que exista, por ahora, un registro diferenciado por causa ambiental.

La directora señaló que las afectaciones que se presentan con mayor frecuencia ocurren en las vías respiratorias altas, y que afortunadamente los casos en vías bajas son menos, lo que ha impedido que la situación tome un cauce más grave.

Esta distinción es relevante desde el punto de vista clínico, pues las afecciones en vías bajas, como bronquitis crónica, neumonías o EPOC, implican una mayor gravedad y un tratamiento más prolongado que las infecciones en vías altas, como faringitis o rinitis.

La funcionaria no proporcionó cifras específicas sobre el volumen de casos respiratorios atendidos en los últimos meses ni comparativos con periodos anteriores, pero sí subrayó que la confluencia entre contaminación y enfermedades respiratorias es una realidad que el sector reconoce, aunque sin establecer causalidad directa documentada.

Ante la pregunta de qué se está haciendo desde el sector salud frente a este problema, Dávila Chávez enumeró una serie de recomendaciones dirigidas a la población general en línea con lo que se promueve a nivel nacional, pues la contaminación por partículas no es un problema exclusivo de San Luis Potosí, sino una condición presente en distintas ciudades del país.

Entre las medidas destacó evitar salir a ciertas horas del día cuando la concentración de partículas en el ambiente es mayor.

“Hay veces que el cielo de San Luis lo veo así como medio polvoso”, dijo, al referirse a los momentos en que la contaminación se vuelve perceptible a simple vista, como una señal informal, pero visible de que las condiciones del aire son desfavorables para exponerse.

El uso de cubrebocas en situaciones específicas, como cuando se padece gripe, también forma parte de las recomendaciones que emite el sector, según explicó la directora. A ello sumó la importancia de mantener una buena hidratación, con el argumento de que las mucosas nasales bien húmedas cumplen una función de barrera natural frente a las partículas en suspensión.

Dávila Chávez explicó que respirar por la nariz, y no por la boca, permite que las partículas queden retenidas en las mucosas antes de llegar a los pulmones, lo que convierte a esta práctica en una medida de protección sencilla pero efectiva.

“Una función de la nariz es que, si respiro por ella, ahí se quedan las partículas”, señaló, al subrayar por qué la hidratación adecuada es parte integral de la prevención.

Otra de las medidas que la funcionaria mencionó, y que puede parecer inesperada en este contexto, es el lavado de manos. Dávila Chávez explicó que se trata de una práctica igualmente relevante porque las personas se tocan con frecuencia la boca y la cara, especialmente al interactuar con niños, lo que representa una vía adicional de exposición a contaminantes y patógenos.

La recomendación refleja un enfoque integral de la prevención, en el que la contaminación ambiental no se aborda de manera aislada sino en combinación con hábitos de higiene que reducen la carga infecciosa general. La directora insistió en que todas estas medidas son importantes en conjunto, y que cuando los pacientes acuden a consulta, son atendidos de acuerdo con los padecimientos que presentan.

Consultada sobre qué enfermedades específicas podrían estar más vinculadas a la contaminación del aire, Dávila Chávez descartó una relación directa con el asma, pues este padecimiento tiene un origen principalmente alérgico, asociado a partículas de origen vegetal como el polen y otros agentes naturales presentes en el ambiente.

En cambio, consideró que el EPOC —enfermedad pulmonar obstructiva crónica— guarda un vínculo más claro con otros tipos de exposición, en particular el consumo de tabaco y el humo proveniente de fogones y estufas de leña en viviendas que utilizan combustión de biomasa. Para que este tipo de contaminación derive en EPOC se requiere un contacto muy prolongado y sostenido, no una exposición ocasional.

Un factor de riesgo que la directora destacó de manera particular fue el tabaquismo pasivo, es decir, la exposición al humo del cigarro de personas que no fuman, pero conviven de manera habitual con quienes sí lo hacen.

Dávila Chávez señaló que en muchos casos el fumador activo no desarrolla la enfermedad, mientras que la persona que lo rodea, sin fumar, acumula una exposición constante que termina por afectar su salud respiratoria.

“A lo mejor el que fuma no se enferma, y el que le sigue está padeciendo por esa emisión, aunque no fuma, pero está odiando”, expresó, en alusión al daño silencioso que sufren quienes inhalan humo de manera involuntaria y que con frecuencia no se visibiliza en las estadísticas de salud pública.

Como antecedente que enmarca las declaraciones de la funcionaria, el investigador del CIACyT-UASLP, Rogelio Flores Ramírez, advirtió en días pasados que hasta el 90 por ciento de los días del año la capital potosina presenta algún nivel de contaminación, una condición de riesgo permanente para la salud.

Los sistemas de monitoreo de la universidad han detectado partículas PM2.5, PM10, ozono y compuestos potencialmente cancerígenos en el aire de la ciudad, cuyas principales fuentes son las ladrilleras, el creciente parque vehicular, las emisiones industriales y los incendios en tiraderos clandestinos.

La coincidencia entre la alerta académica y las declaraciones del sector salud dibuja un escenario en el que la contaminación del aire en San Luis Potosí exige respuestas institucionales más allá de las recomendaciones individuales de prevención.