La quema de basura afecta la salud de las infancias y su desarrollo intelectual: experto

Estela Ambriz Delgado

En el marco del foro para socializar la Norma Técnica Ecológica Estatal (NTE-SEGAM-003/2025) para la regulación de las unidades productoras de ladrillos, el investigador de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), Fernando Díaz Barriga, detalló las diversas afectaciones que sufren las personas expuestas a contaminantes, principalmente las infancias, a quienes les daña vías respiratorias, pulmones, riñones, corazón, y cerebro, pues disminuye el desarrollo intelectual.

El catedrático señaló al inicio de su participación que, luego de 17 años de estudiar los impactos de la contaminación del aire en la salud, esta fue la primera ocasión en que pudo presentar sus hallazgos para la elaboración de una norma de este tipo, que es un tema de justicia y libertad.

Aseguró no estar en contra de las personas que elaboran ladrillos, sino contra las ladrilleras, que llevan un proceso artesanal de alta combustión que genera gases y residuos sólidos altamente tóxicos, “una sopa química” que es capaz de romper el ADN de las células y producir cáncer.

“Queman de todo. Han quemado de todo. Muchos de los contaminantes que salieron al aire y al suelo hace 16 años permanecen ahí y permanecerán el próximo siglo. Ahora se llaman contaminantes eternos: son derivados de los plásticos, y queman plásticos antes y queman a plásticos ahora (…), llantas, plásticos y todo lo que ustedes ven ahí incluyendo la basura electrónica”.

Explicó que esto se lleva a cabo en un proceso donde no se cuidan las emisiones, esos humos representan veneno y no solamente hay contaminación en el aire, sino también en el suelo. Las cenizas que se generan de la combustión, que son extraordinariamente tóxicas, las tiran en cualquier sitio cuando deberían de estar depositadas en un confinamiento de residuos peligrosos.

Asimismo, destacó que los tóxicos que ha encontrado en las ladrilleras o zonas aledañas son nueve de los 10 clasificados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como los más peligrosos para la humanidad. Estos son: partículas suspendidas en el aire, arsénico, benceno, cadmio, dioxinas, flúor en exceso, mercurio, plaguicidas, y plomo, únicamente el asbesto no se ha detectado.

En este sentido, apuntó a que esto representa un riesgo para los ladrilleros, por lo cual a los primeros que se debe proteger es a estos trabajadores precarios, porque esta es una actividad de precariedad laboral. Sin embargo, como las emisiones viajan por toda la ciudad, entonces dentro de los afectados está la población infantil.

Subrayó que los niños y niñas no son unos adultos pequeños, por lo que absorben más los contaminantes y excretan menos, permaneciendo por más tiempo en su organismo. Esto los vuelve extraordinariamente vulnerables, incluso desde la etapa fetal, pues la madre pasa los tóxicos al bebé justo en el momento donde los órganos se conforman, así como en la lactancia.

En su presentación, Díaz Barriga explicó la diferencia entre las vías respiratorias de un adulto y de las infancias, mostrando una clara variación en el diámetro, lo que ocasiona que al inflamarse se obstruya completamente, mientras que en los adultos aún queda espacio para respirar.

“El problema es que inhala hidrocarburos aromáticos policíclicos como si estuvieran fumando. El nivel de humo que llega a sus pulmones, esos pulmones chiquitos, en las proximidades de las ladrilleras representa una exposición del nivel de un fumador (…) 33 por ciento de los niños, uno de cada tres niños que viven en la zona de las ladrilleras tienen problemas pulmonares, más alto inclusive que el ladrillero, por el espacio tan pequeño que tienen sus vías respiratorias”.

Sin embargo, precisó que no sólo el pulmón sale afectado, también otros órganos y sistemas, pues los contaminantes absorbidos son una mezcla química de tóxicos. Hay efectos sobre el cerebro, el corazón, y los riñones, pues estudios han arrojado que 7 de cada 10 niños que viven en estas zonas tienen problemas renales, y 37 por ciento tienen problemas cardiovasculares.

Agregó que, en un estudio realizado en el 2011, encontraron que esta misma población infantil tenían plomo y menor coeficiente intelectual, y al repetir el estudio se reafirmó que aún presentan afectaciones en el desarrollo neurológico, y neurocognitivo. Al respecto, correlacionó estos hechos con el fracaso escolar y la violencia aspiracional.

Por otra parte, hizo referencia al problema de la combustión de plásticos y los micro plásticos que derivan de ello, que por su tamaño pueden entrar al organismo por vía inhalación o ingesta.

Dijo que se ha demostrado que estos afectan todos los órganos y producen una actividad de inflamación multisistémica, igual que con el que el covid-19, con la única diferencia de no ser contagioso, por lo que actualmente representa el mayor problema de salud a nivel mundial.

El investigador añadió que esto es 16 mil 325 veces peor porque ese es el número de aditivos químicos que contienen los plásticos para darles color, flexibilidad, y otras características. Por ello, al quemarse se liberan múltiples contaminantes, y entre estos los más preocupantes son los ftalatos, que afectan al cerebro y generan cáncer.

“Hay mucho mayor frecuencia de leucemias infantiles en las zonas las ladrilleras de San Luis Potosí y de Soledad. Hablo en representación de la población infantil, ¿cuándo carajo va a empezar a darse cuenta que las ladrilleras son tóxicas? (…) Los ladrilleros también tienen derecho humano a la salud, también tienen derecho al trabajo decente”.

Para concluir, reconoció la labor para la creación de la NTE-SEGAM-003/2025, y subrayó la importancia de proteger el derecho humano a la salud, pues por primera vez el ladrillo tendrá el costo que corresponde a la carga de la enfermedad, por lo que será más caro para los constructores, además de que ya no se permitirá la instalación de estas unidades productoras en las zonas urbanas.