Por Victoriano Martínez
Los indicios de que efectivamente existe un riesgo de que se aplique el fracking en la Huasteca Potosina se acumulan incluso en franca contradicción a lo que ha planteado la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo en La Mañanera.
El 15 de abril, la presidenta presentó a un Comité Técnico de Científicos que desde entonces evalúan las alternativas al uso del fracking y señaló que aun con una determinación favorable a ese tipo de explotación de hidrocarburos, no sería la última palabra.
“Entonces, pasaríamos a la parte social, evidentemente: a la consulta con las comunidades, al trabajo con las comunidades, para que sea una decisión colectiva. Nunca vamos a pasar por encima de ninguna comunidad, porque esa es siempre nuestra esencia”, aseguró.
Una postura que no tendría por qué dejar duda sobre la posibilidad de que se aplicara esa técnica de explotación petrolífera sin que se tomara en cuenta a las comunidades indígenas de la Huasteca Potosina, de no ser porque los indicios de que se abre la posibilidad para que PEMEX la aplique se suceden unos a otros.
La primera señal de riesgo es que de las 20 iniciativas de reformas constitucionales presentadas el 5 de febrero de 2024 por el presidente Andrés Manuel López Obrador, la correspondiente a la prohibición del fracking, con sanciones incluidas para quien lo promoviera, fue la única modificación constitucional que “no pasó”.
Cuando PEMEX presentó el 5 de agosto del año pasado su Plan Estratégico 2025-2035 que incluye un apartado sobre “producción a partir de yacimientos de geología compleja” (página 30), eufemismo de fracking, aportó más elementos para la sospecha.
Gustavo Hernández, ingeniero petrolero con amplia trayectoria y exdirector general de Pemex Exploración y Producción durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, confirmó en declaraciones que cuando se refieren a la explotación de “yacimientos de geología compleja” se refieren al uso de técnicas de fractura hidráulica.
Cuando el tema llegó a La Mañanera se confirmó que la posibilidad del fracking está latente, aunque se pretendió minimizar su riesgo al hablar de alternativas como un fracking sustentable (si algo así existe) y presentar, el 15 de abril, a un Comité Técnico Científico que evaluara las alternativas.
El resultado fue que sólo se confirmó el riesgo de que se use en fracking en la Huasteca Potosina sin que hasta el momento se tomen en cuenta sus protestas de rechazo a esa técnica y mantenerlos como observadores y a la expectativa de lo que lleguen a determinar los científicos.
Un análisis de las alternativas al fracking antes que evaluar si se descarta por los riesgos de contaminación, pero, sobre todo, de desplazamiento de comunidades –especialmente indígenas de la Huasteca–, mantiene la expectativa de que se afecte el territorio.
Por mucho que Sheinbaum Pardo se haya pronunciado por que se consultará a las comunidades y “nunca vamos a pasar por encima de ninguna comunidad, porque esa es siempre nuestra esencia”, no parece suficiente para que PEMEX no deje de mandar señales sobre preparativos para aplicar el fracking.
Los oficios que ha comenzado a enviar PEMEX a los ayuntamientos de los municipios contemplados en el apartado sobre “producción a partir de yacimientos de geología compleja” para que otorguen “Conformidad respecto de Seguridad y Ubicación del lugar de consumo” de explosivos rayan en representar la certeza de que se utilizará el fracking.
Una circunstancia que exige una pronta resolución del Comité Técnico de Científicos para ver si efectivamente se realizará una consulta efectiva con las comunidades, porque los indicios son de que el fracking va, lo que colocaría a Sheinbaum Pardo en incumplimiento de la tercera prohibición de uno de los lemas de su esencia: “no robar, no mentir, no traicionar”.





