Por Victoriano Martínez

El activismo de Rubén Albarrán, el cantante del grupo Café Tacvba, es conocido por los seguidores de la banda de rock alternativo que la noche de este viernes se presentó en concierto en El Domo, para conmemorar los 30 años de la agrupación.

Como consecuencia, los conciertos de Café Tacvba se convierten en un importante foro para pronunciamientos en torno a temas, principalmente, ambientales y de defensa del territorio.

En ambas áreas, San Luis Potosí ha representado una entidad en la que Albarrán ha encontrado temas para pronunciarse: la defensa del territorio sagrado de los indígenas wixaricas, la Wirikuta en el Altiplano, y ahora la defensa de la Sierra de San Miguelito (SSM), hoy amenazada por la voracidad de los desarrolladores inmobiliarios.

“Es importante que nos pongamos en acción, quitémonos la desidia, quitémonos la flojera, pongámonos en acción, es nuestro planeta”, convocó Albarrán a los asistentes al Domo, tras invitar al escenario a tres representantes de la comunidad de San Juan de Guadalupe.

Hasta el escenario llegaron Noe de la Rosa y Tomás Jasso Menchaca, comunero titular y sucesor, y José Corpus Salazar, nieto de comunero, para exhibir una manta con las frases “La Sierra y su agua son nuestra vida. ¡Defendemos la Sierra de San Miguelito!”.

Un llamado que convoca a no olvidar la reacción que se tuvo durante el mes de mayo, cuando la ciudad fue inundada por el humo del inmenso incendio que afectó la Sierra de San Miguelito, y se hizo visible la necesidad de su protección, al grado de que hasta un oportunista Juan Manuel Carreras López pidió el día 24 de ese mes al presidente Andrés Manuel López Obrador su protección como Área Natural Protegida.

El oportunismo de Carreras López quedó exhibido la semana pasada, cuando declaró que le dio mucho gusto que le autorizaran una Manifestación de Impacto Ambiental para mutilar la Sierra de San Miguelito con una carretera de 12 carriles como prolongación de la avenida Juárez hasta el Eje 140 en la zona industrial.

Un proyecto que, lejos de tener la intención de resolver la movilidad hacia la zona industrial por la existencia de alternativas más económicas y protectoras del ambiente, pretende abrir camino a la explotación depredadora de la SSM, con al menos cuatro desarrollos inmobiliarios y otros tantos trazos carreteros.

El humo de los incendios despertó momentáneamente la conciencia de los potosinos sobre la protección que la SSM le ofrece a la ciudad y los riesgos de perderla, pero a su vez aceleró la intención depredadora de los inmobiliarios que hoy quieren aprovechar que el tema ya no está tan presente entre la población.

Espacios como los que permite Café Tacvba se convierten en un ejemplo de los esfuerzos que se tienen que realizar para dejar de lado la apatía ciudadana. Esa apatía que tuvo una pausa en mayo y que, en plenos incendios, abrió paso a las consignas que anoche se volvieron a escuchar: ¡Sierra sí! ¡Fraccionamientos no!