Astrolabio

Por Victoriano Martínez

Transparentar la información pública conforme al catálogo de los datos y documentos que se deben difundir de oficio conforme al artículo 84 de la Ley de Transparencia es una obligación que se cumple a cabalidad o se convierte en la exhibición de indicios de las alternativas de corrupción que se ocultan tras la opacidad.

Esa es una de las principales ventajas de la transparencia gubernamental: su cumplimiento se vuelve garantía de una aplicación correcta de los recursos públicos y del cumplimiento de las responsabilidades que las leyes imponen a los servidores públicos, al abrir a cualquier ciudadano la posibilidad de su verificación.

La transparencia es algo que se logra sólo con una convicción genuina, porque se es transparente o no se es. La transparencia no se dosifica ni se ofrece para después.

La Secretaría de Desarrollo Urbano, Vivienda y Obras Públicas (SEDUVOP) publicó los contratos de las obras de rehabilitación de la avenida Fray Diego de la Magdalena y de la adaptación y construcción de una estancia infantil y para adultos mayores en la antigua Casa de Gobernadores.

También publicó los contratos sobre la construcción de boulevard Cd. Fernández- El Refugio y la rehabilitación con concreto asfáltico de avenida Juárez tramo III, Blvd. Salvador Nava – Anillo Periférico.

A esos siete contratos publicados en junio en la Plataforma Estatal de Transparencia en el apartado correspondiente a la fracción XXXIV del artículo 84 de la Ley, habrá que añadir dos contratos publicados en enero sobre la rehabilitación integral de anillo periférico, uno sobre el tramo del km 13+850 al km 17+000 y el otro del KM 4+060- KM 8+760.

Con lo activo que anda el gobernador Ricardo Gallardo Cardona y las innumerables obras que pone en marcha con inversiones millonarias, resulta obvio que la publicación de nueve contratos en los primeros seis meses del año sólo muestra una dosificación de la transparencia que si bien podría mitigar la atención sobre el resto, en realidad muestra situaciones dignas de revisar en los demás.

¿Qué representa el hecho de que una obra, como la rehabilitación de Fray Diego de la Magdalena, se anuncie propagandísticamente con un costo 30 millones 814 mil 218.2 pesos mayor a lo que se contrató?

¿Qué significa que una obra por 87.5 millones de pesos, la habilitación de la Casa de Gobierno como albergue, se asigne a una empresa constituida 36 días antes de que iniciara el sexenio? Máxime si hay constructores de larga experiencia que cuestionan un posible sobreprecio en los costos de construcción.

Dosificar la transparencia de esa manera sólo incrementa las sospechas sobre el resto de los contratos que se asignan, desde la posibilidad de que no hayan cumplido con los procedimientos que marca las leyes hasta la posibilidad de manipulaciones que impliquen favoritismos, sobreprecios, “moches” y otros posibles actos de corrupción.

Están por concluir las adecuaciones a las instalaciones de la Feria Nacional Potosina y ni la SEDUVOP ni el Patronato han publicado los documentos del proceso de licitación o asignación ni los contratos, lo que se suma a otros elementos de opacidad en torno a la organización del evento.

Si bien se reconoce que la Secretaría de Cultura no debería entregar recursos a la Fenapo, el hecho es que es la dependencia que se ha utilizado para hacer llegar recursos al Patronato para pagar a los artistas que se presentarán en el Teatro del Pueblo, para lograr que las presentaciones sean gratuitas… salvo para quien esté dispuesto a pagar por una localidad privilegiada.

Un negocio colateral administrado por la plataforma Superboletos que, sólo con la venta de boletos a la zona denominada “Las Terrazas del Teatro del Pueblo”, de venderse todas las localidades generará un ingreso por 20 millones 48 mil 160 pesos, sin contar lo que se acumule con la venta de bebidas en la “barra” que se contempla entre los 540 lugares de esa sección exclusiva.

¿De quién es el negocio? ¿Cómo se asignó? ¿Es negocio del Patronato y sólo paga una cuota a la plataforma que comercializa las entradas, o es negocio de algún particular que sólo le pagará alguna comisión al Patronato?

En la Feria de la Opacidad en que se ha convertido el actual gobierno, los innumerables contratos y convenios ocultos tras los nueve que se han difundido no son más que la muestra que confirma cómo, igual que una mentira a medias es una mentira completa, una transparencia dosificada es en realidad una opacidad consumada como campo abierto para la corrupción.

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