Urgente que la ciudadanía se organice para exigir una gestión sustentable del agua: experto

Estela Ambriz Delgado

La crisis hídrica y la sequía en diversos puntos de la zona metropolitana no ocurren solamente por escasez de lluvia, sino también y, en mayor medida, por la manera en que se han transformado los territorios con un modelo de desarrollo urbano insostenible, el mercado negro del agua, y la deficiente gestión de las autoridades, por lo que es urgente que la ciudadanía se organice para exigir cambios de fondo, como lo plantea el investigador Jonathan Abraham Quintero García.

En la segunda sesión de la jornada “La crisis hídrica en San Luis Potosí: causas, impactos y alternativas”, organizada por el centro estatal del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el doctor en Ciencias Sociales presentó la conferencia “La Sequía no es sólo falta de lluvia, porqué cada vez tenemos menos agua”, en la que abordó extensamente las diversas aristas, causas y consecuencias de la problemática del agua en el Valle de San Luis.

Para iniciar, puntualizó respecto a la sequía que se asocia con la falta de lluvia, las altas temperaturas, presas vacías, escasez de agua, y aunque anteriormente el estado experimentó alrededor de dos años de sequía intensa en los que las autoridades infundieron gran temor, en 2025 y 2026 las precipitaciones cesaron la problemática; sin embargo, el desabasto de agua potable continúa.

“Normalmente, como población general recibimos este discurso de que es por el cambio climático, es que no llueve, eso genera las sequías y nosotros lo que vemos es justamente un deterioro en el nivel de los mantos freáticos y en el nivel de las presas”.

Precisó que, aunque se delega la responsabilidad de las causas de las crisis hídricas a la población, se han detectado distintos conflictos relacionados con el agua, no solamente por el abastecimiento, sino también por la degradación ecosistémica asociada a un modelo de desarrollo urbano altamente insostenible, la especulación hídrica relacionada con el mercado del agua, y la ineficacia en la gestión.

Esto último principalmente porque el modelo de gestión está muy politizado y tiene intereses económicos en torno al manejo de los recursos, tanto por grupos privados, ya sean empresariales, industriales, incluso transnacionales, como también por grupos políticos en todas y cada una de las administraciones que van en turno, y dejan intereses y negocios en torno al agua y al suelo.

Invisibilización de las verdaderas causas

Quintero García explicó que la capital potosina tiene dos fuentes de abastecimiento para el agua que llega por red o pipa a los hogares: el primero son los cuerpos de agua subterráneos, es decir, el acuífero, del cual se extrae mediante pozos entre el 75 y el 90 por ciento del agua. Esto principalmente del acuífero profundo que tiene un abatimiento muy grave, debido a que se le extrae cada vez más agua del que se puede recargar de manera natural. El restante, entre el 10 y el 25 por ciento, se abastece de las presas más cercanas.

Respecto a las cifras señaló que evidencian que algunos discursos oficiales que se hacen para alarmar y difundir miedo a la población, y sobre todo para omitir e invisibilizar las verdaderas causas y responsables sobre el tema hídrico, pues si bien la población tiene una parte de responsabilidad, es una pequeña parte de toda la problemática.

Asimismo, indicó que existen mil 619 pozos registrados de manera regular en todo el valle, pero de estos solamente el 9 por ciento son públicos, que son de donde se gestiona el Interapas o la Comisión Estatal del Agua para abastecer a través de la red o pipas, y el 92 por ciento son pozos privados.

El también presidente del Consejo Hídrico Estatal dijo que desde esto ya se puede dimensionar el problema de desigualdad tan enorme y de la privatización a través de derechos de agua que existen en dentro de la mancha urbana. Muchos de estos pozos tienen distintos registros de uso, y lo alarmante es que están como uso agrícola, que no paga debido al rubro de producción de alimentos, pero en realidad usan el agua para el mercado privado e irregular.

“Esto es lo que llamamos el mercado negro del agua y es parte de la especulación hídrica de la cual hablamos y que también contribuye a estar sobreexplotando el acuífero, que es parte también de la propia sequía generada (…) además de que generalmente los gobiernos se rehúsan, o son negacionistas hacia la ciencia, porque hay intereses económicos y políticos mayormente”.

Explicó también que el ciclo del agua urbana en las ciudades es un sistema lineal, pues una vez que llega a las casas, se desecha a través de la misma red, ya sea del drenaje o por las coladeras y regresa. Sólo se extrae y se desecha.

Desarrollo inmobiliario insostenible

El investigador apuntó a que la impermeabilización de áreas naturales de recarga y de escorrentías ha causado que en época de lluvias el agua baje hacia la mancha urbana e inunde, pues anteriormente algunos sitios eran lagunas o arroyos, que fueron urbanizados y esto impide su filtración.

En este sentido, señaló que la mancha urbana ha crecido de manera exponencial con asentamientos irregulares, pero también con fraccionamientos no planificados que se permitieron desde mediados de los 90 hasta la fecha, que ha traído consigo un crecimiento urbano desordenado porque es un modelo urbano especulativo.

“Esto quiere decir que donde se involucra en intereses económicos de pocas personas, que son básicamente los grupos inmobiliarios que muchos les llaman las mafias inmobiliarias. Estos grupos deciden cómo, cuándo y hacia dónde y de qué manera crece la ciudad, sin importar las necesidades básicas de las mayorías, mucho menos las condiciones ambientales del entorno ni nada de esto”.

Asimismo, hizo mención de que la Sierra de San Miguelito es el ecosistema más importante de la zona media del estado, porque brinda distintas prestaciones ecosistémicas. Una de ellas es justamente la de brindar abastecimiento de agua a la población, porque dentro de la sierra se encuentran distintas áreas de filtración o áreas de recarga que permiten que se recarguen los acuíferos, además de detener los contaminantes, purificar el aire, armonizar un poco más el clima y evitar sea tan t severo.

Subrayó que comenzaron a urbanizarla y ya cada vez hay menos áreas de recarga, al menos de la que va hacia dentro de la cuenca y finalmente al acuífero; por lo tanto, hay más inundaciones y menos agua. Tanto inundaciones como colapsos de drenajes se extenderán a otras colonias donde normalmente no ocurría, como hace años sucede desde en las colonias del norte y del sur.

De igual manera, señaló que estas problemáticas impactan gravemente en las zonas de mayor marginación social, que es toda la franja del norte, del sur a sur oriente, y parte de Soledad de Graciano Sánchez. En este y otros aspectos, se observa una gran polarización, a raíz del modelo de urbanización.

“Donde hay mayor densidad de población, justamente ahí, donde hay menos áreas verdes, justamente ahí, donde hay menos cantidad de agua abastecida. Es decir, hay una desigualdad marcada en todos los sentidos, donde no solamente es por la ausencia de agua, sino no hay áreas verdes, no hay áreas este de recreación pública en buen estado, hay mayor densidad de población, hay menos equipamiento adecuado”.

En el tema hídrico, indicó que se observa por un lado los asentamientos residenciales ubicados al sur poniente y poniente de la mancha urbana, que tienen un abasto continuo por la red, mientras que el resto de la población, principalmente en las franjas norte y sur, tienen abasto intermitente o por pipas.

“Vemos fuentes, parques, campos de golf, plantas tratadoras que más o menos funcionan, áreas residenciales que tienen espejos de agua, albercas, jacuzzis; y del otro lado, pues hay infraestructuras deficientes (…) hay menos riesgo de inundación, aunque ahorita actualmente ya vimos que también se ya se está inundando las áreas residenciales, porque ya les está comenzando a afectar porque ya está sobrepasando la capacidad de las áreas de recarga de la mancha urbana”.

Otras aristas y urgencia de la acción ciudadana

Resumió que la concentración de derechos y concesiones de agua, así como de suelo en pocas manos de los grupos de poder, el crecimiento del suelo urbano bajo este modelo especulativo de mercantilización del suelo, sumado al incremento de la actividad industrial de alta extracción, y la obsolescencia o falta de infraestructura y tecnologías hídricas, se pierde más de la mitad del agua que se extrae del acuífero.

Quintero García destacó que no basta con extraer grandes cantidades de agua, ya sea para la industria o para la ciudad, para uso urbano y de vivienda, pues solamente llega la mitad y la otra parte se pierde por las fugas en el suelo y se vuelve a escurrir.

Este envejecimiento de la red ocurre tanto en la de agua potable como con el drenaje, por lo que esa agua residual también se filtra y contamina los mantos freáticos; esa agua con coliformes fecales, es la que se surte posteriormente. Esto sumado a otras sustancias recientemente advertidas por investigadores de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí como arsénico.

Subrayó que esa infraestructura que está enfocada en seguir extrayendo agua de manera constante en lugar de reutilizarla, por lo que, desde el CHE, la UASLP, y el Colegio de San Luis, se impulsa el desarrollo y la implementación de soluciones basadas en la naturaleza (SbN), que permiten imitar la naturaleza de manera técnica para extraer menos agua, optimizar su uso y no desecharla, sino reutilizarla.

Dentro de sus conclusiones mencionó que se está abatiendo el acuífero con su impermeabilización y falta de zonas de recarga para filtrar el agua, por lo que es urgente que la ciudadanía se organice y exija a las autoridades una gestión sostenible, en la que se adopte un sistema circular, se involucre la justicia hídrica y el diálogo de saberes, tanto académicos como comunitarios.

“Hemos generado una ruptura del sistema hidrológico y del sistema ecosistémico, o, mejor dicho, de los ecosistemas que nos rodean, y hemos creado un caos que ahora estamos pagando, pero sobre todo quien paga en más alto grado, pues son los grupos vulnerables a través del agua contaminada, de las enfermedades, del malestar, este en todos los sentidos de la baja calidad de vida, de las inundaciones. La sequía no es únicamente un fenómeno climático que produce crisis hídrica, también es una consecuencia de decisiones que hemos tomado sobre el territorio y el agua”.

Como reflexión final, el investigador mencionó que no se heredó el agua de los antepasados, sino que se tomó prestada de las generaciones futuras, pero pareciera que no se es conscientes de ello y cada calle que se pavimenta, cada área verde que se conserva o no, y cada decisión sobre el uso del territorio y del agua, contribuyen a definir el futuro hídrico.