Iraís Valenciano
El 22 de febrero de 2026, una fecha que quedará marcada en la historia de México, hubo incontables balazos… y ningún abrazo, o al menos no de esos que tanto pregonó el expresidente Andrés Manuel López Obrador.
Desde temprana hora, comenzaron a circular en redes sociales publicaciones, fotografías y videos sobre los actos violentos derivados del abatimiento de “El Mencho”. Los mensajes en WhatsApp preguntando a familiares y conocidos si estaban bien, se multiplicaron con el paso de las horas.
El miedo generalizado se extendió prácticamente a todo el país. Habitantes y personas que se encontraban de paso en las ciudades en las que hubo incendios y enfrentamientos, buscaron dónde mantenerse bajo resguardo durante todo el domingo. En San Luis Potosí imperó una tensa calma. Las calles permanecieron inusualmente vacías y la alerta por posibles hechos de violencia estuvo latente.
“Va a informar el gabinete de Seguridad en un momento”, fue lo único que declaró la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo cerca del mediodía, cuando ya se reportaban actos violentos en casi medio país. Hasta después de las tres de la tarde, publicó un texto en sus redes sociales en el que resaltó la coordinación entre las fuerzas federales y los gobiernos de todos los estados.
Antes del post de Sheinbaum, había ya millones de mensajes circulando en internet, muchos de los cuales daban cuenta de lo que estaba ocurriendo, otros contribuían a la desinformación y al pánico social. Uno de los ejemplos más claros fue el de la supuesta toma del aeropuerto de Guadalajara.
La propia presidenta, durante la conferencia matutina de este lunes, desmintió haberse trasladado en el helicóptero Súper Puma hasta el Buque Usumacinta, como trascendió ayer por la tarde, mientras que el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch reconoció que algunas cuentas en redes sociales fueron usadas para propagar infodemia y que se investigará para determinar cuáles tienen relación directa con alguna organización criminal y aquellas que solo se dedicaron a desinformar sin vínculos con algún grupo delictivo.
En las horas de mayor caos hubo vacíos de información que fueron ocupados por las “fake news”, y en la era de las redes sociales, la velocidad con la que se viralizaron esos mensajes fue mil veces mayor que en otros tiempos; nada que ver, por ejemplo, con la difusión sobre el fallecimiento de “El Señor de los Cielos”, porque en ese entonces, la conectividad era mucho más limitada.
Entre todo el mar de mensajes posteriores al operativo en Tapalpa, tampoco faltaron todos aquellos que elogiaron a la 4T, también los que criticaron el modo en que se desarrollaron las acciones y por supuesto, quienes opinaron cómo se debieron hacer las cosas. Abundaron además los que se pusieron la camiseta de estrategas para aleccionar sobre cómo actuar contra el crimen organizado.
El titular de la Secretaría de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla Trejo lo resumió de esta manera: “Se puede ver desde muchas ópticas, pero es definitivo que (los militares) cumplieron su misión”. Muchas perspectivas, pero casi todos los titulares periodísticos coincidieron en algo: El abatimiento de “El Mencho”.
Lo verdaderamente importante hoy para la nación es: ¿Qué sigue? En la conferencia matutina, Sheinbaum Pardo insistió en garantizar que existe gobernabilidad y afirmó que lo más importante es proteger a toda la población.
El operativo de ayer y las 27 agresiones posteriores contra las autoridades, arrojaron como saldo:
- 46 presuntos delincuentes fallecidos
- 70 personas detenidas en 7 estados de la República
- El fallecimiento de 25 elementos de la Guardia Nacional, un custodio, un elemento de la Fiscalía General del Estado y una civil
- 18 elementos de las fuerzas de seguridad resultaron lesionados
Y un temor generalizado de que la situación apenas comienza.
En las últimas décadas, el combate al narcotráfico ha dejado muchas lecciones e incontables víctimas. Lo peor que puede hacer este país es acostumbrarse a la violencia y normalizarla, porque nadie merece vivir con el temor de no regresar a casa.
Proteger a la población es lo menos que se espera del actual gobierno. Garantizarles un México libre y seguro debe ser su prioridad. Sexenios enteros han pasado y la violencia se mantiene. Las estrategias se han modificado, los actores también, pero el miedo persiste.
Después del golpe dominical viene el verdadero reto para Sheinbaum y sus colaboradores: La pacificación del país más temprano que tarde.
Ni balazos ni abrazos. Con regresar vivos a casa y disfrutar de un México en paz, es más que suficiente. ¿Algún día lo harán posible?
Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Astrolabio.
Es Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí y maestra en Diseño Multimedia por la Universidad del Valle de México. Ha ejercido el periodismo desde 2004 en medios de comunicación impresos y digitales. A partir del 2017 se incorporó a la plantilla docente de la Facultad de Ciencias de la Comunicación.






