Matehuala…

Alejandro Rubio

Cada cierto tiempo Matehuala vuelve a ser el tema principal de la agenda pública y no por algo agradable de leer, sino, por el mismo lamentable y persistente problema de siempre: las desapariciones.

Lo peligroso de que algo ocurra tantas veces y de la misma forma es que se puede llegar a normalizar, pero estaríamos cayendo en un grave error, en ningún caso la desaparición de una persona puede llegar a considerarse algo “común”.

Hay crímenes y delitos aislados en los que la autoridad no tiene forma de intervenir, dada su naturaleza. Homicidios, riñas, robos, la realidad es que es imposible que haya un policía cuidando cada casa, negocio o persona de este país.

Pero ¿qué pasa cuando ocurre el mismo delito, en el mismo lugar y quizá hasta perpetrado por las mismas personas?

Eso a todas luces significa el aval de la autoridad.

Cuando en abril de 2023 se reportó la desaparición de un grupo de personas migrantes que viajaban en dos camionetasque partieron de Guanajuato, el foco comenzó a encenderse en un municipio que ya llevaba años viviendo lo mismo, pero cuyos casos no habían sido alcanzados por la viralidad de las redes sociales.

A la par sucedió la localización de 16 personas que provenían del Estado de México, un hecho que incluso generó confusión informativa por desconocer si se trataban de las mismas personas o era un suceso distinto.

Apenas pasó poco más de un mes para que volviera a reportarse un delito similar: 50 personas migrantes y dos choferes secuestrados.

Los tres casos tuvieron comunes denominadores: el territorio matehualense y una autoridad que más que explicaciones tuvo excusas y deslindes.

Que si fue culpa de Guanajuato, que si fue culpa de Nuevo León… el detalle es que hay personas desapareciendo en San Luis Potosí y nadie es responsable.

Hace dos días volvió a repetirse el mismo suceso, con la diferencia de que no eran personas migrantes, sino trabajadores potosinos que fueron secuestrados en Matehuala.

La noticia estalló al poco tiempo de que las familias hicieran público el caso, luego de no haber sido atendidas de forma adecuada por la Fiscalía General del Estado.

Lamentablemente la reacción de la autoridad pareció más motivada por el estruendo que ocasionó a nivel nacional la noticia de otro secuestro de personas.

¿Hasta qué punto la autoridad es permisiva con este tipo de delitos, mientras el ruido no alcance los medios de comunicación y la indignación social?

De haber tenido a un gobierno que trabaje para la gente, como se pretende hacer creer, desde el sábado se habría desplegado aquel presunto operativo de “500 elementos de seguridad” en el Altiplano.

La realidad es que, a 48 horas del hecho, no había nadie más que las propias familias buscando a los siete hombres desaparecidos.

En lo que parece que la autoridad sí ha aprendido es a apagar el fuego y al parecer encontró una situación que le sienta bastante cómoda: detener al director de Seguridad Pública de Matehuala, acusado de posesión de droga.

Ocurrió en aquel 2023 después del primer secuestro de personas migrantes: el jefe de seguridad junto a tres agentes fue aprehendido tras un operativo realizado en la misma comandancia. Los elementos fueron vinculados a proceso y se les dictó prisión preventiva oficiosa, tan solo para ser liberados meses después.

Como un déjà vu, la historia se repite esta vez, el director policiaco de Matehuala ha sido detenido… solo falta esperar a que se calmen las aguas para que sea liberado y continúe su vida con normalidad.

Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Astrolabio.

Es Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Actualmente director editorial de Astrolabio Diario Digital, con interés y experiencia en Transparencia y el Derecho de Acceso a la Información Pública. Formó parte de la tercera generación del MásterLab en edición de investigaciones organizado por Quinto Elemento Lab.