La desfachatez

Alejandro Rubio

El panorama político de hoy parece una calca de la elección de 2021, en la que no había ni para dónde hacerse; entregarle el estado al Verde o dejárselo al PRIAN. Octavio Pedroza Gaitán o Ricardo Gallardo Cardona.

Al final el estado optó por la alternancia, que a mi gusto es lo más saludable para esta democracia simulada en la que vivimos. Triunfó Gallardo Cardona y aún con todos los peros de su sexenio, no me atrevería a decir que estaríamos mejor si hubiera ganado Pedroza.

Le hace bien a un partido o grupo dejar el poder. Les rompe la burbuja en la que todos sus militantes, simpatizantes y vividores estuvieron durante tantos años, y los mete de lleno en la realidad.

Algo muy parecido a conocer verdaderamente a una pareja sentimental, que durante las épocas buenas todo es color de rosa, con las victorias todo es alegría, pero el verdadero rostro se aparece cuando llegan los problemas, en los altibajos. Es ahí cuando se ve de qué está hecho cada quien.

Lo mismo con los políticos. El carácter real les surge cuando no hay presupuesto. Cuando no hay cargo en el gobierno ni sueldo en el partido. Es entonces que podemos ver qué tan apegados son a los ideales que promovieron cuando les fue redituable.

La caída del PRI y el PAN nos ha dejado eso.

Políticos rojos y azules, de hueso colorado, huyendo de sus partidos para buscar refugio en donde está el dinero. Y, ¿dónde está el dinero? En el partido en el poder o en el gobierno, no hay más.

Aunque tampoco son tontos, se van los que ya fueron relegados en los partidos, o mejor dicho, los que ya no cupieron en la nómina; las cúpulas, mientras todavía haya de dónde sacar, se quedan, con la esperanza viva de que en algún momento serán la cuota de alguna administración o de una diputación plurinominal.

Por algo los cinco años del sexenio gallardista nos han traído múltiples anuncios de llegadas al Partido Verde; es la desfachatez en persona, pero también es el verdadero rostro de quienes día a día se atreven a hablarnos de valores, a señalar la corrupción que ellos mismos practican.

Hoy es al Verde, pero mañana será a cualquiera que ostente el poder. No importa a quien haya que aplaudirle. Gran parte de los nuevos aliados verdosos y hasta funcionarios de gobierno antes le hacían el feo a la gallardía, hablaban pestes y hoy ruegan por sentarse a comer en la misma mesa que ellos, todo con tal de seguir viviendo del erario, porque no saben sobrevivir de otra forma.

La psicopatía es algo casi inherente de un político. Se engañan a sí mismos para luego engañar a los demás.

También es saludable que un partido deje el poder porque obliga a quien lo perdió a reacomodarse y redoblar esfuerzos para regresar, es decir, la competencia es buena…

Claro, en México la oposición va para dos sexenios de reacomodo y no se ve para cuándo pueda si quiera hacerle cosquillas a Morena, el partido que apunta a una hegemonía dañina. Sin derrotas o altibajos, es difícil que el movimiento logre ver sus deficiencias, errores y puntos débiles, lo que puede llegar a convertirlo en aquello que juró destruir.  

Será más bien que el PRI y el PAN encontraron la comodidad en la derrota. La forma de sobrevivir sin tener que ocupar el poder. Ahí están los dirigentes, los líderes, son los mismos de siempre, brincan del Senado a la Cámara y de la Cámara al Senado. Su militancia y simpatizantes se parten la madre defendiendo discursos sin fondo, creyendo que hay proyecto a futuro, mientras los de arriba se despachan las ganancias que da el mantener a flote un partido en agonía.

Total, si desaparecen siempre habrá quien los reciba, quien los refugie. Porque no son partidos, son hogares para desvalidos.

Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Astrolabio.

Es Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Actualmente director editorial de Astrolabio Diario Digital, con interés y experiencia en Transparencia y el Derecho de Acceso a la Información Pública. Formó parte de la tercera generación del MásterLab en edición de investigaciones organizado por Quinto Elemento Lab.