Estela Ambriz Delgado
La Alianza Mexicana Contra el Fracking (AMCF) organizó el evento “Fandango por la Vida”, en el que participaron habitantes de comunidades de San Luis Potosí, Veracruz, y Coahuila, para exigir que el comité de científicos que analiza la posibilidad de usar la técnica dialogue con los territorios que serían afectados y recordar la promesa de su prohibición que fue utilizada en campaña.
A un mes de que la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, reiterara su intención de explotar yacimientos no convencionales, a través de nuevas tecnologías que hacen un “fracking sustentable”, las organizaciones civiles marcaron su postura con esta movilización artística y política realizada en la Alameda Central de la Ciudad de México el pasado fin de semana.
AMCF afirmó en un comunicado que el pueblo de México se levanta en resistencia con baile y música para recordarle que su palabra como científica y el mandato de la Cuarta Transformación son claros: prohibición del fracking. Por lo cual exigen congruencia, no retórica.
Destacaron la presencia de comunidades y pueblos originarios de San Luis Potosí, Veracruz y Coahuila, y sentencian que la promesa de campaña de no realizar fracturación hidráulica debe cumplirse sin simulaciones.
Además, subrayaron que no aceptan el engaño del “fracking sustentable”, pues la técnica sólo ha cambiado en su devastación y como tecnología al servicio del capital, no de la sociedad, ni de la vida. Por ello apuntan a que la soberanía no se construye destruyendo la casa común, sino que se deben colocar en el centro la vida y el territorio.
En este sentido, se indicó que la política energética que se intenta imponer está lejos de ser soberanía, pues sólo encadena a falsas soluciones y a una dependencia total de capitales extranjeros.
Explicaron que el gas fósil —mal llamado “natural”— es tan sucio como el carbón, por lo que insistir en esta técnica es condenar al extractivismo, a la sequía, a la enfermedad y al colapso climático, ignorando las recientes opiniones consultivas de carácter vinculante de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y de la Corte Internacional de Justicia que obligan al Estado a frenar la producción de combustibles fósiles.
“Una y otra vez el actual gobierno actúa contradictoriamente y con hipocresía, como sucedió en la Primera Conferencia Internacional para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles, realizada hace unos días en Santa Marta Colombia, donde mientras hacia fuera el gobierno se compromete en avanzar por la salida de los Combustibles Fósiles, al interior la fortalece y profundiza sus impactos”.
En relación al comité de científicos dado a conocer el pasado 15 de abril, el cual analizará diversos aspectos para determinar la viabilidad de usar la devastadora técnica, rechazaron que un comité tecnocrático decida el destino de las comunidades desde un escritorio.
“La ciencia moderna no puede seguir imponiéndose sobre milenios del conocimiento de los pueblos originarios. Exigimos que este comité sesione desde los territorios y confronte, de frente, la devastación que el fracking y la industria fósil ya han dejado en nuestras comunidades. Basta de una ciencia deshumanizada que reduce a las personas y a la naturaleza a simples objetos de explotación”.
Por otra parte, piden a los legisladores que dejen de ser cómplices de la devastación y señalan la omisión del Congreso de la Unión, que tiene la responsabilidad directa y la oportunidad de elevar la prohibición de la técnica de fracturación hidráulica a rango constitucional.
En este sentido, AMFC apuntó a que no bastan los discursos de “soberanía”, si en los hechos permiten que el extractivismo siga acechando los territorios de las comunidades.
“Les exigimos que legislen ya. Un representante del pueblo que no protege el agua y la tierra de sus comunidades es un traidor del mandato popular que recibió en las urnas. Basta de iniciativas congeladas; queremos leyes que garanticen que ningún gobierno, actual o futuro, pueda sacrificar nuestros territorios y el futuro de las presentes y siguientes generaciones”.
Para concluir, la AMCF delimitó su postura definitiva con la afirmación de que no existe el fracking sustentable ni seguro, al ser una técnica de muerte que sacrifica los territorios y la salud por beneficios económicos ajenos.
En consecuencia, exigen su prohibición inmediata y la publicación de decretos que protejan el agua y la tierra; una transición energética justa y popular en el corto y mediano plazo, pues el país requiere una matriz diversa, de pequeña escala y soberanía local; no megaproyectos que despojan y contribuyen a agravar la emergencia climática global.





